Eduardo Sadot
Leer a los medios identificados con el gobierno dan vergüenza ajena, “influenciadores” y hasta viejos caricaturistas egresados de la Facultad Arquitectura no de Ciencias Políticas. Ahora en la Jornada y en su juventud combativos “simpatizantes” que no “partícipes del 68” hoy son un triste remedo de lo que fueron.
La explicación es obvia, la lucha del 68 y de otras luchas más que se sucedieron, tuvieron como referente y guía la rebeldía contra la injusticia, los abusos del poder, los lujos y privilegios la abundancia de lo fatuo de lo superfluo, eso que Morelos plasmó en los sentimientos de la nación, “que nadie goce de lo superfluo, mientras alguien carezca de lo indispensable” esos luchadores de entonces, autonombrados de izquierda, que decían que sus ideales eran limpios, honestos y que se comprometían a vivir en la “justa medianía” en la “austeridad republicana” porque estaban en contra de los lujos, “precisamente” en cualquier de sus manifestaciones, ejercidos “tanto por políticos” como por “los ricos”.
Llegar a Palacio Nacional en un “Tsuru” fue todo un espectáculo “populista” – evidencia que también hay fatuidad en la argucia populista – ese fue el mensaje “urbi et orbi” en el recorrido de la toma de posesión de un mexicano que despertó todas las esperanzas en ese México que describió Colosio cuando expresó “veo un México con hambre y sed de justicia” era encarnar a las izquierdas a las que antes convocará el hijo del Tata, al fundar el Frente Amplio de Reconstrucción Nacional, “ ferrocarril” con la suma de todas las izquierdas ancestrales de México, negociadas por Porfirio Muñoz Ledo, junto con los sueños acumulados de generaciones de mexicanos desde el porfiriato, era la promesa de reivindicar los derechos perdidos o al menos, eso se pensaba, que se habían perdido, los Comunistas, los del Partido Popular Socialista PPS fundado por Lombardo, Sayago, Puch, Serafín Morales, Diego Rivera, Frida Khalo, profesora Nestora (Tolita) Figueroa Yáñez, toda una generación de intelectuales y luchadores sociales, perdida y sacrificada en el altar de las vanidades y egocentrismos de los Norroñas, los Andys, las Olgas, la lista es larga y ostentosa, esos que tan luego cobraron su primer “comisión” se asumieron merecedores de los lujos que tanto añoraban. No, su lucha no era para evitar que alguien disfrutara de los ofensivos lujos que lastimaban al “pueblo noble” ¡no! ¡claro que no!
Era la envidia y el resentimiento de ver a los gobernantes en sus camionetas negras “machuchonas” – como decía el tristemente famoso – igualitas a las que circulan hoy en Palenque, un pueblito que bien se pudiera recorrer en bicicleta – porque además de sano y cómodo recorrerla así se disfruta más y se está más cerca del pueblo – ¡ah! Pero no ¡no! Era la intención abolir lo “machuchón”, era arribar al mismo estatus “machuchon” insultante y ofensivo para a quienes se engañó.
Mentira, que la crítica surja de una oposición que haya perdido sus privilegios, la crítica surge de quienes piensan, ven y observan con desagrado, el cinismo de quienes en una época de su vida se dijeron “de izquierda” cuando ser de izquierda, era estar contra el gobierno, contra los abusos de esos políticos de derecha, abusivos, dibujados por caricaturistas con lentes negros, con puros en la mano relucientes de anillos y relojes costosos, cebones y “entocinados”, defendían el “estatus quo” el exquisito “llantar” del gobierno y sus gobernantes, con sus defectos y corruptelas.
Hoy viendo los lujos de Norroña, y su narrativa “maromera” justificando sus abusos y excesos y cada día mucho más excentricidades “placeándose” en restaurantes caros, en donde ni soñaron comer, no se han dado cuenta desde esas camionetas “machuchonas” que hoy son de derecha, porque de la izquierda no les queda ni el recuerdo.
@eduardosadot
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