ESENCIA DE MUJER
POR YAZMÍN ALESSANDRINI
El chiste se cuenta solo: Dice la consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), doña Guadalupe Taddei Zavala, quien pertenece a una de las muchísimas familias al servicio del obradorismo (como los Batres Guadarrama, los Alcalde Luján, los Gómez Concheiro y tantos y tantos más), que la iniciativa pridencial de reforma tendiente a evitar candidaturas de políticos vinculados al crimen organizado podría vulnerar la neutralidad del INE, además de que el instituto que encabeza solamente es una autoridad estrictamente administrativa (ahora sí… cuando les conviene).
Sin embargo, tomando en cuenta la relevancia que ha tomado en comicios recientes la intervención directa del crimen organizado en el derrotero de elecciones municipales, estatales e incluso federales, valdría la pena recordarle a la señora Taddei Zavala que, por si aún no lo ha notado, nuestra endeble democracia se encuentra bajo amenaza desde que los delincuentes descubrieron que infiltrar la política con sus peones, mandaderos y socios resultó ser un negocio muy redituable para ellos. ¿O acaso no se enteró de lo que ocurrió en las últimas elecciones en donde se decidió la gubernatura de Sinaloa a favor del morenista Rubén Rocha Moya, con este sinvergüenza aliándose a los juniors de “El Chapo” Guzmán para apoderarse de esa entidad?
Y, la verdad es que ese no es un caso aislado…
Este martes arranca el periodo extraordinario de sesiones en San Lázaro, donde se discutirán alguna modificaciones a la ley electoral y también a las reformas a la Reforma Judicial y la Revocación de Mandato y una de las adiciones que más llama la atención es la que tiene que ver con la ley electoral, más en específico con la integridad ética de los candidatos.
La semana pasada, la Presidenta Claudia Sheibaum presentó una iniciativa de reforma a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales con la que se busca que el Consejo General el INE presente una Comisión de Verificación de Integridad de Candidaturas conformada por cinco consejeros electorales. Esta comisión funcionaría como intermediaria entre partidos políticos y autoridades de seguridad y procuración de justicia que le pondría candados a aspirantes ligados al crimen organizado.
Hasta aquí todo suena fantástico, pero (sí… el maldito “pero”) hay una insignificancia que nadie ha mencionado hasta el momento: Resulta y resalta que el Consejo General del INE está conformado en su gran mayoría por personajes afines al obradorismo (la señora Taddei Zavala es la número uno) y eso sólo significa una cosa: Los consejeros van a recibir línea directa desde Palenque, Chiapas y las candidaturas en controversia de facto (las aceptadas y las vetadas) estarían contaminadas. Por lo tanto, no es al INE a quien debería encomendársele una tarea tan delicada.
Es por eso que los filtros los deben imponer los partidos políticos. ¡Punto! Además, no nos hagamos tontos: Todo mundo, en las cúpulas partidistas, sabe quienes de sus candidatos están con Dios y con el diablo. Es sumamente fácil darse cuenta cuando una candidata o un candidato llegan a la boleta y al poder con la ayuda de dinero mal habido. Que a los partidos y a sus dirigencias les guste voltear para otro lado cuando eso sucede ya es harina de otro costal, ¿no creen?