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La política de la mezquindad

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La moral no se impone a las naciones con las leyes. Se les infunde con el ejemplo”. – De Cueto.

 

Hay episodios en la vida pública que permiten conocer la verdadera naturaleza de quienes ejercen el poder. No hacen falta grandes discursos ni complejas explicaciones ideológicas; basta observar cómo reaccionan frente al dolor ajeno, frente a la necesidad de una familia humilde o ante la enfermedad de un niño.

Lo ocurrido recientemente en Ixhuatlán del Sureste exhibe una de las peores caras de la política local: la mezquindad elevada a forma de gobierno.

Según lo difundido por diversos medios regionales, durante la entrega de una silla de ruedas especializada para una menor que padece Parálisis Cerebral Infantil, enviada a través de las gestiones del Gobierno del Estado, se registró un episodio que ha generado indignación entre los habitantes de la zona. Lo que debió convertirse en un acto de solidaridad y sensibilidad social terminó transformado en un espectáculo de protagonismo político.

La presencia de la secretaria de Desarrollo Social, Margarita Santopietro Peralta, y de la subsecretaria de Desarrollo Regional, Eusebia Cortés Pérez, tenía un propósito sencillo: llevar apoyo a una familia vulnerable. Nada más. Nada menos.

Sin embargo, cuando la ayuda social comienza a verse como propiedad de los políticos y no como un derecho de los ciudadanos, surgen conductas que revelan una preocupante deformación del servicio público.

Resulta difícil comprender cómo un alcalde como Raúl González Martínez, puede sentirse agraviado porque una dependencia estatal atienda a una familia necesitada. Más aún cuando se trata de una menor con una condición médica compleja que requiere atención permanente y apoyos especializados.

La pregunta de fondo no es quién entregó la silla de ruedas.

La verdadera interrogante es por qué alguien consideraría que la ayuda a una niña enferma debe pasar primero por el filtro de los intereses políticos municipales.

Esa visión patrimonialista del poder es precisamente la que tanto daño ha hecho a Veracruz durante décadas. La idea de que ningún beneficio puede llegar a una comunidad sin la autorización del cacique en turno. La noción de que los programas sociales, las gestiones institucionales o los apoyos gubernamentales deben convertirse en instrumentos de control político.

Los ciudadanos no son propiedad de ningún alcalde.
Los niños enfermos no pertenecen a ningún partido.
La ayuda social no tiene colores.

Y la dignidad humana debería estar por encima de cualquier cálculo electoral.

Lo más lamentable es que, mientras una familia celebraba la llegada de un apoyo que mejorará significativamente la calidad de vida de una menor, otros parecían más preocupados por quién aparecía en la fotografía.

Esa es precisamente la diferencia entre gobernar y administrar vanidades.

 

La gobernadora Rocío Nahle García ha reiterado en múltiples ocasiones que los programas sociales y la atención a los sectores vulnerables deben llegar sin intermediarios y sin condicionamientos. Esa visión rompe con viejas prácticas políticas donde algunos presidentes municipales pretendían convertirse en dueños de los beneficios públicos.

Ixhuatlán del Sureste enfrenta retos importantes en infraestructura, desarrollo económico, servicios públicos y bienestar social. Sus habitantes esperan soluciones, no disputas por protagonismo. Esperan resultados, no escenas de confrontación alrededor de una silla de ruedas destinada a una niña enferma.

Porque cuando la política se interpone entre una persona vulnerable y la ayuda que necesita, deja de ser política para convertirse en mezquindad.

Y cuando un servidor público pierde la capacidad de entender esa diferencia, quizá ha olvidado para qué fue elegido.

Los ciudadanos podrán juzgar por sí mismos quién actuó con sensibilidad y quién prefirió convertir una necesidad humana en una oportunidad para la fotografía. Al final, la memoria colectiva suele ser más severa que cualquier discurso. Y pocas cosas quedan tan grabadas en la conciencia de un pueblo como aquellos momentos en los que alguien decidió poner su ego por encima del bienestar de una niña.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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