Cada abril pasa lo mismo: miles de contribuyentes descubren tarde que pudieron haber pagado menos impuestos si hubieran ahorrado en su Afore.
El beneficio existe desde hace años y sigue siendo de los menos usados. No todo el Ahorro Voluntario se puede deducir Este es el error que más gente comete. Hay distintos tipos de aportación y solo algunos dan beneficio fiscal:
- De disponibilidad inmediata. Puedes retirarla en poco tiempo. Es la más flexible, pero no se deduce.
- Complementaria de retiro. Se queda guardada hasta que cumplas 65 años. Sí se deduce, según el artículo 151 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
- De largo plazo. Se queda al menos cinco años en tu cuenta. También tiene beneficio fiscal, en este caso por el artículo 185 de la misma ley.
El tipo se define en el momento de depositar, no después. Si aportas sin especificar, lo más probable es que quede registrada como de disponibilidad inmediata y pierdas el beneficio de ese año. Los dos esquemas y sus topes Artículo 151. Deduces tu aportación como deducción personal.
El límite es el menor entre el 10% de tus ingresos del año y cinco veces la UMA anual. Un detalle que sorprende a muchos: este monto comparte tope con tus otras deducciones personales, como gastos médicos o colegiaturas. Si ya vas a llegar al límite con gastos médicos, tu aportación no sumará nada extra. Artículo 185. Funciona como un estímulo aparte, con su propio tope y sin competir con las deducciones personales.
Es la opción para quien ya llena su tope con otros gastos. A cambio, si sacas el dinero antes de tiempo te retienen impuesto sobre lo retirado.
Lo que el SAT sí revisa
Que el dinero llegue a tu cuenta no basta. Para que la deducción proceda:
– El pago debe hacerse por transferencia, tarjeta o cheque, desde – una cuenta a tu nombre. Las aportaciones en efectivo no cuentan. – Debe existir comprobante fiscal (CFDI) por esa aportación.
– Tu RFC debe estar bien registrado en tu Afore.
– Tu Afore debe emitir una constancia anual, que normalmente ya aparece precargada en tu declaración. Ese último punto explica muchas devoluciones que nunca llegan. Si tu RFC quedó mal capturado, la constancia no se cruza con tu declaración y la deducción no aparece. Vale la pena revisarlo antes de que termine el año, no en abril.
El beneficio doble
Lo bueno de este esquema no es solo la devolución de impuestos. Es que ese dinero no se gasta: se queda invertido en tu cuenta generando rendimientos hasta tu retiro. Ganas hoy por el lado fiscal y sigues ganando después por el lado del ahorro.
Antes de aportar
Define primero qué buscas: ¿beneficio fiscal o poder disponer del dinero pronto? De eso depende qué tipo de aportación elegir, y esa decisión no es fácil de deshacer. Después confirma con tu Afore que tus datos fiscales estén correctos.
En InverCap puedes recibir asesoría para elegir el tipo de aportación que corresponde a tu caso.