InicioGregorio Ortega MolinaLa Costumbre del Poder: ¿Aprenderán los dueños de los conglomerados económicos?

La Costumbre del Poder: ¿Aprenderán los dueños de los conglomerados económicos?

* Escribió Millás: “Ningún poder excesivo puede sostenerse solo sobre balances económicos o victorias deportivas. Necesita una mística. Necesita un misterio. Necesita un dogma. Necesita un relato sagrado. Mientras veía el telediario, pensé que el fútbol quizá sea el último lugar de Occidente en el que aún se cree de verdad, a ciegas, sin distancia irónica alguna…”. Por ello el cristianismo refulge y perdura, a pesar de todos aquellos que se esfuerzan en hacer válida la oferta de la serpiente a Eva, porque los hombres de poder, todos, quieren ser como dioses

Gregorio Ortega Molina

 

Supongo que Carlos Slim y Germán Larrea se sienten satisfechos por lo que consideran haber logrado por su propio esfuerzo, y tengo la certeza que nunca se detienen a pensar en la condiciones laborales de sus empleados del primer escalón, y mucho menos en los compromisos incumplidos con el gobierno y con los mexicanos.

Ahí está la contaminación del río Sonora, los enfermos, las muertes, la represión a los quejosos con la que los favorecen los gobiernos estatal y federal, porque desconocemos las condiciones laborales de los mineros que lo enriquecen.

En cuanto a Slim, bueno sería que transparentara e hiciera público el resultado del compromiso adquirido con Andrés Manuel, para pagar la reparación de la Línea Dorada y contribuir a las indemnizaciones de los deudos que perdieron familiares, y la cura a los heridos. Quizá me equivoque, pero tengo la sospecha de que no contribuyó en nada.

Y este ejemplo puede complementarse con lo que opinan los empleados del grupo Carso y de Sanborns, porque son ellos los que experimentan en carne propia la generosidad de su patrón, al que contribuyen a enriquecer, y él no corresponde ofertándoles la posibilidad de una vida digna. Las meseras y los empleados de mostrador en sus tiendas, tienen una pésima opinión del hombre más rico de México, que no necesita regalar su dinero, pero sí pagar salarios dignos.

Medito en lo anterior cuando me topo con un texto de Juan José Millás publicado el 13 de junio en El País semanal donde nos queda clara la razón por la cual el México bueno y sabio optó por los plásticos del bienestar, a pesar de ser considerado las mascotas de AMLO. Escribió Millás: “Ningún poder excesivo puede sostenerse solo sobre balances económicos o victorias deportivas. Necesita una mística. Necesita un misterio. Necesita un dogma. Necesita un relato sagrado. Mientras veía el telediario, pensé que el fútbol quizá sea el último lugar de Occidente en el que aún se cree de verdad, a ciegas, sin distancia irónica alguna…”.

Por ello el cristianismo refulge y perdura, a pesar de todos aquellos que se esfuerzan en hacer válida la oferta de la serpiente a Eva, porque los hombres de poder, todos, quieren ser como dioses.

 

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El ego de Sheinbaum y su certeza absoluta de que nunca se equivoca, de nunca reconocer un error, de esconder sus lazos con lo incorrecto, con lo ilícito, la ciegan para ver que, siendo presidente de un país, ella eligió poner en primer lugar a un hombre que a una nación.

Su enfermedad de sociopatía no le permite sentir el dolor ajeno, no detener las masacres, no fortalecer el sistema de salud ni de educación, no permitirle a nadie el acceso a la justicia y al amparo.

Su mitomanía no sólo es la “normal de todo político”. Es una mitomanía que recurre a la burla, al descrédito, a sobajar, a imputar, a discriminar, a ofender, a aplastar, a denigrar al diferente, al que no la apoya, al que la critica. Aquí lo malo es que ella es la dueña del poder y te puede matar, ya sea por negligencia, descuido, por recortar presupuestos, por irresponsabilidad, saña o intencionalmente.

El problema es su conciencia torcida y el problema del sistema es que el destino de un país esté en las manos de una sola persona, bueno dos, igual de enfermos.

@OrtegaGregorio

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