- Miente 4T (otra vez), sabe que el país va mal, no se recupera, falta inversión
Miguel A. Rocha Valencia
Insiste la 4T en presumir logros inexistentes para cubrir su ineficacia o incapacidad y hace apología de la demagogia con datos falsos sobre la economía nacional que se estanca por falta de inversión derivada de sus propias reformas que sometieron al Poder Judicial, los órganos electorales y borraron instituciones autónomas.
Para colmo, suman, como si fuera una perversa estrategia de su proyecto empobrecedor, la confrontación con el principal socio comercial de México que al mismo tiempo es la mayor potencia económica y bélica del mundo para provocar represalias que habremos de pagar todos, hasta los secuaces de la 4T.
Pero en el fondo es una estrategia que por lo visto tiene dos vertientes principales: la victimización y confrontación externa en un fondo que prepara a la opinión pública por lo que le viene encima al oficialismo por su necesidad y urgencia de no entregar a sus propios delincuentes como el tristemente famoso Rubén Rocha Moya y, por el otro, intentar hacernos creer que México es un paraíso donde en economía todo camina a pedir de boca.
No importa si en ese camino Estados Unidos adopte acciones directas para someter a su justicia a quienes han delinquido transnacionalmente y han colaborado con organizaciones de criminales que contaminan con drogas, huachicol y dinero “negro” su ambiente social, financiero, de salud y seguridad.
Allá se toman medidas, se ofrecen datos al gobierno cuatrotero para que actúe, se le pide detenga a criminales, pero se le desoye recibiendo a cambio represalias comerciales que intenta diluir en un importamadrismo que pega a la economía nacional, inhibe inversiones y propicias que plantas enteras se desplacen a territorio estadounidense a un costo multimillonario.
Pero lejos de mostrar preocupación y adoptar una estrategia que mitigue los efectos de lo que nos llega (y lo que ya viene), se asumen posturas patrioteras trasnochadas, mentirosas y demagógicas con llamados a la unidad nacional que saben no tendría eco en la sociedad mexicana, ni siquiera en los 42 millones de agradecidos afiliados a programas sociales.
En lo doméstico se organizan mañaneras donde además de exhibirse la mediocridad y “lealtad” de los funcionarios de la administración pública se manejan datos alegres en materia económico-financiera que resultan mentirosos o, como diría el clásico, “inexactos”, donde sobresalen los temas de inversión y empleo.
El resultado al final desmiente todo lo que nos digan en esas puestas en escena, pues es innegable que el país no crece y lo que es peor, derivado de las acciones del gobierno y las respuestas externas, al concluir el año podríamos tener un saldo aún más negativo.
Nos dicen con insistencia desde las secretarías de Economía y Hacienda, donde el “pobre” coahuilense Edgar Abraham Amador Zamora presume crecimientos inexistentes de inversiones con 40 mil 800 millones de dólares que, por cierto, nadie sabe dónde están colocados.
Oculta el secretario que el 68 por ciento de esa presunta inversión extranjera directa no es sino reinversión de utilidades de empresas que básicamente no son de infraestructura ni manufacturas, datos que abarcan todo lo que va del sexenio. En realidad, solo el 18 por ciento, es decir, cerca de 10 mil millones, es dinero nuevo, de donde se deben descontar los recursos que se van, como las plantas automotrices.
Un reflejo de lo que sucede y la falta de inversión es sin duda el aumento de la informalidad a la que ya nos hemos referido y que golpea a más de 500 mil unidades económicas que al darse de baja, dejan de pagar impuestos y se van por la libre a pagar salarios no demagógicos sin prestaciones sociales.
En esa situación se encuentra más de 55 por ciento de la población “ocupada” en la economía informal que suma ya más de 32.6 millones de mexicanos, sin contar que a la supuesta tasa de desempleo del 2.7 por ciento, podrían sumarse aquellos trabajadores de “plataformas” a las que se les abrió nicho en el IMSS para sumarlas a la formalidad.
Peor el hecho contundente que “habla” de la realidad económica de México es que el PIB del 2025 apenas llegó al ocho por ciento y para este año en que se esperaba un repunte al doble, se espera que, si bien nos va, alcanzaremos el 1.1 por ciento de crecimiento, lo cual sigue siendo un fracaso porque es menor al crecimiento de la población.
De tal suerte que el oficialismo está en lo suyo, intentando sin éxito arroparse, por un lado, en su estrategia frente a las acusaciones más que fundadas del gobierno estadounidense que lo cataloga como narcogobierno y, por el otro, pretenden hacernos creer que somos una economía fuerte, aunque la verdad sea dicha, estamos mal con tendencia a ir peor, porque no hemos tocado fondo con esta 4T que muestra incapacidades, mentiras y corrupción todos los días.