Cinco comandos de fuerzas especiales del gobierno de Estados Unidos se encuentran en alerta para participar en un operativo enfocado en la captura de aproximadamente 50 personas en México, entre ellas funcionarios, exfuncionarios y presuntos generadores de violencia vinculados al narcotráfico, de acuerdo con información difundida por La Opinión de México.
Los reportes refieren que las acciones contemplan maniobras intrusivas y no intrusivas con participación de elementos encubiertos, así como un reforzamiento en el intercambio de inteligencia entre agencias como la DEA, el FBI y la CIA, en coordinación con autoridades mexicanas.
Según estos informes, las operaciones se estructurarían desde cinco plataformas principales del aparato militar estadounidense. Entre ellas destaca el Comando de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC), encargado de planear y conducir misiones especiales, así como garantizar la interoperabilidad entre fuerzas. También se menciona al Comando de Operaciones Especiales del Ejército (USASOC), integrado por unidades como Fuerzas Especiales, Rangers, grupos de operaciones psicológicas y brigadas de asuntos civiles.
De igual forma, se contempla la participación del Comando de Operaciones Especiales del Cuerpo de Marines, responsable de desplegar fuerzas en apoyo a diversas agencias; el Comando de Guerra Especial Naval, que supervisa operaciones de alta especialización a nivel global; y el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea, enfocado en misiones de infiltración, apoyo logístico y operaciones psicológicas.
La información señala que las detenciones no se realizarían de manera directa por fuerzas estadounidenses en territorio nacional, sino mediante estrategias conjuntas con personal mexicano, bajo esquemas de inteligencia compartida, similares a casos previos.
En los listados referidos aparecen figuras públicas y actores políticos como Adán Augusto López Hernández, Mario Delgado, Rubén Rocha Moya, Ricardo Monreal Ávila y Clara Brugada, además de gobernadores y exfuncionarios, entre ellos Marina del Pilar Ávila Olmeda, Alfonso Durazo Montaño y Rocío Nahle García, así como diversos legisladores.
También se mencionan objetivos prioritarios del crimen organizado, incluyendo integrantes del Cártel de Sinaloa, del Cártel Jalisco Nueva Generación y operadores regionales en distintas entidades del país.
De acuerdo con los documentos citados, estas acciones se enmarcan en un contexto de cooperación en seguridad hemisférica y combate al narcotráfico, con unidades de élite entrenadas para misiones de alto riesgo que, históricamente, han evolucionado desde conflictos como la Segunda Guerra Mundial hasta operaciones contemporáneas contra el terrorismo y el crimen organizado.
Los reportes también describen que estas fuerzas especiales forman parte de una estructura más amplia bajo el Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos (USSOCOM), el cual coordina misiones globales, aunque las operaciones encubiertas corresponden legalmente a la CIA.
Finalmente, se detalla que la consolidación de estas unidades ha requerido décadas de desarrollo, con sistemas de reclutamiento rigurosos y capacidades tácticas avanzadas que les permiten operar en distintos escenarios internacionales.