EN MI OPINIÓN
- Baja California, escenario de gritos, golpes, traiciones y sombrerazos
Emilio Trinidad
El México que no quiere a Claudia Sheinbaum Pardo y mucho menos a Andrés Manuel López Obrador, debe encontrar el punto de unión, de coincidencia, de equilibrio, para que, a través de una alianza o coalición de diversos partidos políticos, los ciudadanos puedan sacarlos del poder que han venido a prostituir y denigrar.
Deben esos mexicanos tener claro que solo unificados podrán derrocar a este gobierno tirano que pretende caminar al totalitarismo para construir una dictadura, similar a las que aún hay en Cuba y Nicaragua.
Este país, que los de Morena están destruyendo a mansalva, que saquean todos los días, al que le prometieron austeridad, honestidad, transparencia, cartilla moral, respeto por organismos constitucionales autónomos y Poderes Legislativo y Judicial, que corrompen todos los días con cada acto, en el que la impunidad y complicidades con lo prohibido es lema y sello de la casa, debe sacudirse a ese ejército de ladrones y delincuentes para que encontremos el camino del bien común, de la unidad, de la paz social, del desarrollo y progreso sostenido.
En la oposición habrá muchos apuntados y con sólidas carreras políticas, reconocimiento y hasta cierto prestigio, pero si no hay consenso para pelear electoralmente hablando al unísono, con diversas siglas pero coincidiendo en el objetivo y de la mano, no será posible sacar a Morena y a su mafia del poder político que carcome todo lo que toca, porque dominan todos los escenarios que tramitan y revisan elecciones.
El gobierno federal tiene ya enorme desgaste y profundo desprestigio. La herida hecha por ellos mismos con narrativas morales falsas, en las que se dicen honestos, casi impolutos, pero que día con día solo demuestran ser una legión de voraces ladrones y viles delincuentes, los está llevando al paredón del juicio social que reprueba y rechaza tanto engaño, saqueo y simulación.
La señora Sheinbaum no está a la altura. El que la mueve y controla desde Palenque, la exhibe en su diminuta pequeñez y ambos terminarán tarde que temprano muy mal. Quizás hasta lleguen a conocer una celda, y no una de aquí, sino de allá, del otro lado, donde posiblemente le hagan compañía a Joaquín “el Chapo” Guzmán.
EN MORENA, TERMINARÁN DEL CHONGO
Torpes y sin pericia política, los de Morena decidieron que sus candidatos a gobernadores deberán salir hasta diciembre, esto, luego de cambiar la fecha que tenían prevista para junio pasado, misma que después modificaron para septiembre próximo, pero finalmente, por sus titubeo, miedos de rompimientos internos y poca habilidad y certeza, decidieron que su legión de aspirantes a gobernantes estatales se dará a conocer antes de acabar el año. Así, los que quieren ganarse ese premio mayor de encabezar sus respectivas entidades, se seguirán dando con todo lo que puedan para desacreditar y descarrilar a sus contrincantes de partido. Qué bonita familia.
BAJA CALIFORNIA Y EL LAVADERO QUE SE TRAEN
En Baja California las cosas se siguen calentando políticamente y las apuestas van en diversos sentidos. Hay quienes afirman que Marina del Pilar Ávila Olmeda no termina septiembre como gobernadora, y ahí es donde algunos dicen que el relevo lo hará el diputado federal con licencia Fernando Castro Trenti, hombre de enorme colmillo, talento y experiencia política, que podría -como dijera el desequilibrado de Macuspana– serenar la entidad.
Algunos más dicen que será Julieta Ramírez la que concluya la gestión estatal como premio de consolación, para cuidarle el cierre a la aún gobernadora que ya no sabe qué decir ni para dónde hacerse.
Lo que vemos, es que las encuestas para la candidatura en el 2027, van según quien las pague y en ellas pelean por el primer lugar la misma Julieta Ramírez, Ismael Burgueño y Alfredo Álvarez Cárdenas. Sin embargo, los que dicen saber mucho de política, aseguran que no deben desdeñar o dejar fuera de la contienda a Evangelina Moreno, inteligente, talentosa y precisan, cercana a Sheinbaum Pardo, y tampoco hacer a un lado al ya mencionado ex senador y ex embajador Fernando Castro Trenti, que es con mucho, el más preparado de los aspirantes.
Armando Ayala y los demás que se apuntaron, son morralla pura.
En aquella bella tierra también calienta motores y parecen poderosos, la ex alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, impulsada por el aguerrido, hábil, inteligente y maquiavélico de Jaime Bonilla, el exgobernador que trae en calidad de trapo a Marina del Pilar Ávila Olmeda. Bonilla sabe de alianzas, de traiciones, y de acuerdos y siempre le apuesta al ganador, por eso se siente hoy muy relajado porque confía en que su pupila vaya viento en popa por la gubernatura, apoyada por el Partido del Trabajo, en alianza con Movimiento Ciudadano de Dante Delgado Rannauro.
Montserrat es otro dolor de cabeza para la desacreditada Marina del Pilar.
Por cierto, hay voces que afirman que esta gobernadora fue recientemente y a hurtadillas a ver a Andrés Manuel López Obrador a Palenque para rogarle intervenga con Claudia Sheinbaum para que acelere el proceso judicial que ella trae en contra de Bonilla Valdez para que sea encarcelado y deje de golpearla y exhibirla.
Agregan que en esa clandestina reunión, Marina del Pilar Ávila le pidió también a López Obrador que él ordene sea su sucesora Julieta Ramírez y nadie más. Ya veremos dijo un ciego.
Serán 17 entidades las que renovarán gobierno. Sinaloa es el peor ejemplo de una administración fallida. Ahí debe ganar la oposición porque no hay ciudadano que defienda a Morena. Ni los suyos lo hacen en corto, en público quizás, pero después vomitan.
APUNTE FINAL…
Si Estados Unidos tiene ya tanta información de los #narcopoliticos de Morena y sabe que por “instrucciones superiores” y complicidad Sheinbaum no los va a entregar, entonces ¿qué esperan para venir por ellos?
A Rubén Rocha Moya primero lo matan -para decir que se suicidó- antes de que el FBI, la DEA, la CIA o un comando de élite bien armado le echen el guante.
- Yo quiero finalmente -ahora sí- preguntarle a Ricardo Monreal Ávila, diputado federal, pastor del rebaño de Morena en San Lázaro y doctor en Derecho, ¿qué opina de que cuando las normas se ponen por encima de la gente y del sentido común, está mal y por lo tanto hay que hacerlas a un lado y no cumplirlas? ¿O es también eso de “no me salgan con que la ley es la ley”, como lo sugiere Sheinbaum y antes lo practicaba López Obrador? ¿Me responderá, o su arrogancia e incongruencia se lo impedirán?
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