Héctor Calderón Hallal
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha mostrado notable valentía política y temple al pretender cargar ella sola con el desprestigio del escándalo político y los errores de otros, políticos y emisarios del pasado reciente.
Esto hay que reconocerlo con todas sus letras y en honor a la verdad.
La “perfecta vida” que llevaba ese embrión de la política que pretendió aglutinar a las izquierdas en México, llamado “Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena) resiente ya algunas ‘cuarteaduras’ en su estructura, mientras que los medios de comunicación empiezan a hacer eco de las dimensiones del escándalo propalado a raíz de la determinación del vecino país del norte por etiquetar y darles como tal un tratamiento jurídico, a los cárteles de la droga mexicanos como ‘terroristas equiparados’, aunado a la convicción púbica del gobierno americano y de su presidente, de que el partido de la presidenta está plagado de políticos vinculados a dichos cárteles de la droga.
La relación ha sido tocada por las acusaciones de solapamiento de parte del gobierno de Sheinbaum a los cárteles, desde los primeros meses de la administración Trump en esta su segunda etapa al frente del Ejecutivo (edición cuadragésima séptima del ejercicio presidencial americano)
El movimiento-partido de la presidenta pretende cerrar filas gracias a la iniciativa de la propia mandataria… pero los únicos que salen incólumes, gracias a este acto de sacrificio de la titular del Ejecutivo mexicano, son el expresidente López Obrador y sus familiares y cercanos excolaboradores (y ¿acaso cómplices en alguno de los delitos que se les empiezan a imputar?).
Claudia pretende de formas noble e inocente, minimizar el escándalo y no ensuciar la imagen en lo particular de ninguno de los protagonistas de Morena, empezando por su antecesor y mentor político.
Pero esto se vuelve más que imposible… es un salto mortal al vacío, pero sin red.
Más temprano que tarde el desprestigio de sus colaboradores y correligionarios señalados y hasta requeridos por la justicia de aquel país, terminará por contaminar a su administración, su movimiento-partido y a su prestigio personal, si no se deslinda a tiempo y ejerce un trabajo de depuración de dirigentes protagonistas …y hasta de ideas.
Si se ignorase la violencia legítima que ofrece la presidenta Sheinbaum para defender al que es sin duda su movimiento-partido, diríamos que Morena está destinado al olvido y a su desaparición.
A menos que Claudia emprendiera esa depuración humana y de recursos que le pretende esbozar el aprontado suscrito desde hace varios párrafos.
Considero que sí podría Claudia Sheinbaum salvar a una buena parte de Morena y a sus cuadros y militantes más comprometidos y místicos, si se propusiera a partid de esta, su mayor crisis, convertirla en toda una ocasión de oportunidad.
Morena se fundó con muchos de los cuadros provenientes de aquella izquierda clandestina y mística de los años setenta y anteriores a estas fechas. A todos esos cuadros, se les han negado numerosas oportunidades y candidaturas, por darles la oportunidad a políticos profesionales que ya habían sido encumbrados en el PRI y en el PAN de quienes se dice, muchos de ellos no merecían la nueva oportunidad; solo supieron aprovechar la ‘coyuntura política’ para no dejar la gran “teta romana” del presupuesto.
Aunque no en todos los casos y estados fue así tan típico el encuadre.
En muchas entidades sí ha habido políticos, profesionales y con enorme estatura y currículum, que, viniendo de los partidos tradicionales, han podido convivir en armonía con los cuadros fundadores originales y puros. Por el contrario, han enriquecido la vida democrática y el espíritu de competitividad al interior del partido, con honor, con resultados en la tarea de gobierno y sobre todo … con la suficiente rentabilidad electoral.
Para prevalecer como partido en lo inmediato, ante la inminente crisis que se avizora por la agudización del conflicto diplomático con los Estados Unidos, Claudia Sheinbaum debe proseguir en su noble afán de buscar la “unidad” no solo política de todo el país, sino en lo específico de su partido, Morena.
No prohijar las injusticias en la asignación de candidaturas… y mucho menos las expulsiones por simples diferencias domésticas o prejuicios.
¡Nadie estorba en un momento como este en Morena!… Por el contrario …todo mundo aporta. A nadie se le debe descartar.
Sobre todo, en estados como Sinaloa, Tamaulipas, Michoacán y otros.
En un estado como Sinaloa, receptáculo germinal del problema que nos ocupa políticamente en este texto, no debiera haber lugar a dudas, ni grillas mezquinas de por medio.
El candidato que más resintió injustamente el embate del hoy gobernador con licencia, Rubén Rocha Moya, gracias a sus prejuicios, a la condición mental del oriundo de Batequitas, Badiraguato… fue sin duda el desaforado alcalde Gerardo Octavio Vargas Landeros, quien sigue de pie luchando con dignidad ante los tribunales correspondientes, a fin de que se le restablezca en su cargo y se le reivindique en su fama pública, dado que no cometió agravio de trascendencia suficiente para que le fuese instaurado el juicio de procedencia y se le tenga hasta hoy, en la indefinición de un simple resolutivo del M. P. local, a fin de que reconozca (como lo tendrá qué hacer algún día, seguramente a destiempo) que el haber adquirido las más de cien patrullas que necesitaba el tercer municipio más poblado en aquel Estado por la vía del arrendamiento, en atención a un criterio del menor tiempo de armado de las patrullas con todos sus accesorios para que pudiesen salir a la calle a trabajar, en lugar de hacerlo por la vía de la compra directa… resulta un tema menor si se atiende el principio de subsidiariedad constitucional, que le dá al municipio el libre arbitrio de atender el rubro de la seguridad pública como mejor convenga a sus intereses y posibilidades.
Gerardo Vargas Landeros le ganó la consulta interna a Rubén Rocha Moya para ser el candidato de Morena a gobernador en 2021 y, sin embargo, Vargas actuó siempre acatando los clásicos criterios de la ‘institucionalidad política’, aun cuando Rocha Moya se despachó a sus anchas, gracias a la relación que tenía con su compadre AMLO en el centro del país y la fuerza o certeza jurídica que le daba desde entonces el hoy senador Enrique Inzunza Cázarez, quien estaba al frente de la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Sinaloa… y casi ‘se autonombró’ candidato de Morena a la gubernatura.
Sobre el desarrollo de la elección constitucional de 2018 para elegir gobernador en Sinaloa, está dicho todo.
Se han acreditado hasta el cansancio los fraudes electorales aquellos, que ya alcanzaron niveles de difusión internacionales. Así llegó Rocha Moya al poder en Sinaloa.
Cabe destacar que, hasta hoy, en el registro discursivo de cada aspirante a la nominación morenista al Gobierno de Sinaloa, ningún precandidato a excepción de Gerardo Vargas Landeros, han puesto “el dedo en la llaga” sobre lo que realmente desea el pueblo…. Sobre lo que realmente hubiesen deseado los muertos y víctimas de tanta violencia sinsentido… sobre lo que deseamos hoy día, no solo las ‘madres buscadoras’…. Sobre lo que queremos sus hermanos y sus amigos también: “¡Queremos la paz para Sinaloa y su gente!”…
Gerardo Vargas al parecer, que por cierto ya fue secretario General de Gobierno y sin duda, le sabe bien a lo que se hace en esas áreas para mantener la paz pública, el orden en las calles y en los poblados de aquella noble y trabajadora entidad. Ya lo demostró en el período 2011-2016.
Y hasta se ha hecho más evidente, el origen de los precandidatos a la nominación morenista en los últimos días, con sendos memes que circulan profusamente en las redes sociales: Aparecen en una foto, un Rubén Rocha envejecido y tenso, portando una camiseta que dice “Somos lo mismo”, al igual que la aun senadora Imelda Castro, el alcalde de Culiacán -con licencia- Juan de Dios Gámez Mendívil, portando la camiseta también y acompañado de un Enrique Inzunza Cázarez más concentrado en oprimir el botón de la puerta de una especie de elevador donde no caben sus humanidades… ni los “karmas” que cargan.
En síntesis, Morena para intentar ganar en 2027, habrá de provocar la unidad en su interior y no equivocarse al momento de escoger o nominar abanderados a la gubernatura. Se ocupan especialistas de la política y la administración pública. Gente preparada y probada. No improvisados.
Personajes ajenos a la influencia de malos políticos como Rubén Rocha Moya, que deshonran la actividad política por antonomasia. Las nominaciones deben tomar un rumbo totalmente opuesto…
Autor: Héctor Calderón Hallal
@Pequenialdo; @CalderonHallal1