Facta, non verba

Por David Martín del Campo

 

Discursos y promesas, “la Patria incólume”, “no nos volverán a saquear”, “el respeto al derecho ajeno”. Los tribunos de antaño no requerían del micrófono inalámbrico ni de las cámaras de TV persiguiéndolos; hablaban cuando tenían algo qué decir, algo trascendente. Se asumían como declamadores natos y su elocuencia provocaba fascinación. Adolfo López Mateos, José López Portillo (sí), el añorado Porfirio Muñoz Ledo. Los demás… bueno, “hacen uso de la palabra”, por decir lo menos.

El proverbio latino es de contundencia total. Los hechos, no las palabras, son los que pesan en la vida del hombre. Ejecutar a un criminal no es lo mismo que condenar “la violencia social que ha permeado a la comunidad”. Construir un puente, un hospital, una escuela, en lugar de las declaraciones bienintencionadas de toda campaña electoral… “buscaremos el bienestar de la población que ha sido relegada por años y años de gobiernos corrompidos y neoliberales que siempre medraron a espaldas del pueblo”. Sí, claro, aplausos por favor.

De la palabra al hecho, se cansan de repetirlo, hay un trecho. Los filólogos podrán aducir lo que quieran con eso de que una palabra, en su momento, es un “acto de habla”. Palabras que redimen, que salvan, que se convierten en condena a muerte. Pero un hecho político es algo más que la retórica del mejor Demóstenes de banqueta. Algo de eso asoma en la resolución de los Estados Unidos de ir arrebatando sus visas a varios gobernantes y funcionarios adscritos a la así llamada Cuarta Transformación.

FACTA. Algo habrá en los archivos de la justicia norteamericana que llevó al gobierno de míster Trump a retirar la visa al hijo homónimo del ex presidente López Obrador. Un hecho de consecuencias poco menos que catastróficas para el régimen en el poder. No hubo declaración ninguna, simplemente se le ha negado el ingreso legal a los Estados Unidos.

VERBA. La respuesta ha sido una cascada de indignación y declaraciones. “Injerencia extranjera”, “medida politiquera”, “decisión al estilo hitleriano”. Y lo más extremo, en la carta que Andy López Beltrán dirigió al presidente Trump le solicita la destitución de sus colaboradores, Marco Rubio, secretario de Estado, y Christopher Landau, subsecretario, por haber decidido la cancelación de su mica.

FACTA. Dígase lo que se diga, la segunda administración del presidente Trump ha sido todo menos que retórica. Luego de revisar los expedientes de su enemigo declarado, Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, decidió la intervención de sus fuerzas armadas para “capturarlo”, al acusarlo de encabezar un gobierno ligado al narcotráfico, en un operativo súbito la madrugada del 3 de enero pasado.

FACTA. Igualmente el gobierno de EU decidió (en combinación con el ejército israelí) la eliminación física de Alí Jamenei, octagenario ayatola de Irán, la mañana del 28 de febrero pasado. Se trató de un bombardeo teledirigido contra el palacio presidencial en Teherán, donde el heredero del ayatola Jomeini fue eliminado junto a una docena de altos funcionarios militares y de la Guardia Revolucionaria Islámica.

FACTA. ¿Y qué decir de la “sustracción” de Ismael (el Mayo) Zambada el 25 de julio de 2024? Se trató de una operación encubierta en la que participó, igualmente, un escuadrón de “marines” que apresó al líder del Cartel de Sinaloa para trasladarlo por vía aérea a suelo norteamericano (junto con Joquín Guzmán López, heredero del “Chapo”) y entregarlo a las autoridades ministeriales, que mantenían varias órdenes de captura en su contra. Ellos sí pudieron.

VERBA. Lo nuestro es el sermón cotidiano. Acusaciones, vituperios en la tribuna, amenazas alzando el documento comprometedor, gritos de vulgaridad irrepetible. Alguien hacía la pregunta el otro día, ¿cuántas horas de palabrerío se han desperdiciado desde que se inventó la conferencia de prensa mañanera? Cosa de hacer cuentas: multiplique usted 3 por 7 días, por 50 semanas, por 6 años.

FACTA. El 28 de abril, cuando el Departamento de Justicia de EU formalizó la acusación criminal contra el gobernador Rubén Rocha Moya, acusándolos de traficar drogas, armas y estar vinculado con los cárteles de Sinaloa (al igual que otros nueve funcionarios cercanos a su administración), no fue un acto de retórica. Fue una acusación formal ante un tribunal, que deberá tener consecuencias.

VERBA. Más que charlatanería, la política se trata de eso. Disentimiento, discusión, razones en uno y otro sentido hasta dar con una solución práctica, mediadora, en beneficio de la mayoría. Ahora con las declaraciones de Andy López Beltrán (en pre-campaña electoral), volvemos a las dulces palabras que enardecen mientras se las lleva el viento…

Palabras que se corresponderían, por ejemplo, con la cancelación de la visa a los hijos de Donald Trump, Donald Jr., Erick y Barron, privándolos de visitar Cancún, Los Cabos y Palacio Nacional. Al tú por tú, ahora que Andy no podrá visitar Las Vegas, por ejemplo.

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