InicioFernando Pescador2027 Partidos políticos vs. votantes

2027 Partidos políticos vs. votantes

POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.

 

Resulta muy común en México pensar que las elecciones son decididas por los partidos políticos, sus dirigencias, formales e informales, por los conflictos internos que los vacían de operadores o por la calidad de sus campañas digitales. Sin embargo, hay una realidad más simple pero incómoda, nuestra cultura política está muy asentada en que el votante promedio, el indeciso o quién manifiesta una identidad partidista clara no importa o es marginal. Ese cálculo cívico es erróneo ya que el votante que cada tres años observa el caos político, discursos vacíos de resultados y decisiones inmateriales, toma una decisión silenciosa que redefine el país.

Rumbo a 2027 ese votante está siendo testigo de algo que hace tiempo no había ocurrido, los partidos se están reacomodando desde adentro. Algunos partidos están en crisis abierta, otros en disputa territorial, otros intentando reinventarse. Es un reacomodo interno que puede terminar siendo incluso más importante que cualquier narrativa u oferta electoral.

Movimiento Ciudadano, la rebelión de las bases.

MC llegó a 2024 como “la opción fresca”. Pero en 2026, esa narrativa llega fracturada. En Guanajuato, militantes jóvenes encararon a Jorge Álvrez Maynez acusándolo que el partido está entregando candidaturas a perfiles “de la vieja política”. En Sonora renunció Natalia Rivera, figura clave, por desacuerdos con la dirigencia nacional. En la Ciudad de México una joven fue retirada por la fuerza en un foro universitario por intentar protestar.

El mensaje para el votante promedio es ¿Cómo confiar en un partido que presume renovación, pero vive peleando con sus propias bases juveniles?

Si bien las encuestas sugieren hoy que MC es competitivo en las zonas urbanas, su crisis interna puede limitar su capacidad de movilizar el voto real, más allá de jingles y campaña digital.

El Partido del Trabajo y su débil estructura con dependencia total.

El PT enfrenta dilemas profundos. En Puebla, su intención de voto cayó a mínimos históricos, ente 2 y 3 por ciento. En Veracruz, las asambleas se han convertido en protestas en contra de imposiciones desde el centro. En el Estado de México, grupos internos se disputan abiertamente las prerrogativas del INE y la prelación de candidaturas.

El votante promedio desconoce estos pleitos, pero la percepción de dependencia total de MORENA se mantiene. Su crisis no rompe el bloque oficialista, pero revela que el partido aporta menos estructura y mayor conflictividad.

MORENA y aliados, el partido – movimiento sin rumbo claro.

El partido del gobierno llegará a 2027 con la maquinaria territorial más grande del país. La dirigencia reorganiza las estructuras, hay recorridos por los estados, se activan comités y mantiene presencia constante, por lo menos en medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, las fracturas y tensiones internas de sus socios pueden afectar su intención de voto.

MORENA representa la continuidad. ¿Pero cuál es el atractivo de las alianzas con el crimen organizado, la inmovilidad económica que no genera oportunidades para los jóvenes ni seguridad para los viejos, fuera de programas sociales anclados en un gasto público cada vez más frágil?

PRI y PAN la oposición de ocasión.

Por su parte, el PRI insiste en un la construcción de un “frente amplio”, mientras el PAN vacila. A nivel local el cálculo en ciertos territorios es ir solos, pero a la par hay presión para armar coaliciones competitivas. MC se niega a coaligarse y prefiere sustraer cuadros y estructuras, particularmente los de Acción Nacional como ya ocurrió en Sonora.

Para el votante promedio el mensaje es claro, la oposición no sabe si quiere ganar o conservar una identidad que resulta hoy por hoy irrelevante.

SOMOS y PAZ, los chicos nuevos

Para los comicios del año que entra se esperan entre 1-5 y 2 millones de jóvenes que emitirán su derecho al voto por primera vez. Se trata de un conjunto de electores con su propia visión de las cosas y de la política. Es ahí en donde los partidos de registro condicionado, porque será formal una vez que obtengan por lo menos 3 por ciento de la votación, dirigirán su estrategia. Previsiblemente SOMOS se asumirá una postura anti-MORENA, mientras que PAZ podría apuntalar al oficialismo ahí en donde las tensiones con el PT o el PVEM no hacen viable las coaliciones. Habrá que ver tan eficaces resultan estas organizaciones en atraer a los jóvenes votantes.

La matemática que importa, el voto de bloques.

Las tendencias de votación a partir de 2018 muestran que ese año y 2021 el total de voto opositor fue mayor al de MORENA. Pero en 2024 MORENA se impuso con 32.5 millones de votos frente a 24.7 millones de la oposición en su conjunto. Para 2027 lo escenarios proyectados del bloque de voto anti-MORENA oscilan entre 23.2 millones como mínimo a un máximo de 33.1 millones, en función del nivel de participación electoral.

Quizás estos cálculos sean ajenos a la realidad del votante promedio, pero dejan abierta la lógica de que entre más personas salgan a votar, el resultado para los partidos puede cambiar drásticamente.

La participación es el factor decisivo. Un 65% de participación le puede reportar a la oposición una posición real de poder en la Cámara de Diputados. En MORENA lo saben y operarán para evitarlo por todos los medios.

El reacomodo interno de los partidos tiene cuatro impactos directos sobre el votante. Primero, cuando los partidos sólo pelean entre sí, el votante se aleja y gana el abstencionismo. La crisis de MC y PT, las tensiones en MORENA, las dudas del PAN y el PRI generan una percepción de que los partidos sólo se representan a sí mismos.

Segundo, ante un panorama político de fragmentación la complejidad aumenta. Pero el votante buscará claridad, las narrativas que hablen de sus presiones cotidianas ganará la atención.

Tercero, la cerrazón de los partidos incentiva la búsqueda de alternativas. Aquí es donde se presentan escenarios de riesgo. Desafortunadamente, la continua actividad de bandas del crimen organizado en múltiples rincones del país posiciona la percepción de que sólo la violencia abre el camino del cambio. Es una realidad que no se ve que ni el gobierno de la República, ni los propios partidos siquiera contemplen.

Cuarto, la prioridad del gobierno sobre la “injerencia extranjera” en realidad debe enfocarse en que una señal de madurez cívica es nivel de debate político. En el entendido que en donde la cultura cívica es pobre, las narrativas que capte el votante promedio pueden ser un inhibidor de la democracia.

No importa si eres simpatizante de MORENA, con la oposición o con ninguna fuerza política en específico. Lo importante es saber que tu voto cuenta y mueve la balanza entre los dos grandes bloques que hoy existen. La baja participación beneficia a los grandes partidos que ganan por inercia. Una alta participación permitirá un cambio gradual del mapa político. Los partidos pueden enfrascarse en conflictos estériles, pero al final es el votante, tú, quién decide quién gobernará. Si decides participar, cambias al país. Si no, otros decidirán por ti. Eso se juega en 2027.

 

SAGRADAS ESCRITURAS: Romanos 3:20

Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la Ley; más bien, mediante la Ley cobramos conciencia del pecado.

Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEÍDO

Ninguna gracia

La batalla por Puebla