InicioManuel Zepeda RamosHomenajes, ruidos y sonidos en la TLAQNÁ

Homenajes, ruidos y sonidos en la TLAQNÁ

Manuel Zepeda Ramos.

 

Desde nuestra llegada a Xalapa en 1976, todos los días y a las cinco de la mañana, sin falta, el sonido intenso del silbato del tren que sonaba abajo de nuestra cama nos despertaba a Cristina y a mí.

Nunca imaginé que muchos años después, en una espléndida sala de conciertos habría de escuchar ruidos y sonidos de tren, bien timbrados, producto de la imaginación de los creadores de música para fortuna nuestra, cuando en una mañana de hace años, digo, pocos minutos después de que Fidel Herrera Beltrán protestara como candidato a la gubernatura de Veracruz y se reuniera con los artistas de Veracruz en su primer contacto con los ciudadanos siendo ya candidato, nacería la sala de conciertos que ya Xalapa requería.

Allí, entre muchas sugerencias acerca del futuro de las artes en la entidad, Luis Herrera de la Fuente, Francisco Savín y Carlos Miguel Prieto, los tres grandes directores de la OSX -el último estaba en funciones-, le solicitaron al candidato la creación de una sala de conciertos para la actividad musical que se desarrollaba en la Universidad Veracruzana, en la capital ya considerada como una importante sede de la cultura nacional. Así nacía en Xalapa la sala de conciertos TLAQNÁ, la que ahora cada viernes durante sus cuatro temporadas, nos llena de alegría y de conciertos la OSX, en una de las salas para música más importantes del país.

El concierto del viernes 4 de septiembre pasado, bajo la dirección del joven maestro David Perez Olmedo, director huésped, inició con una obra del compositor mexicano Ramón Montes de Oca, en conmemoración por los 20 años de su fallecimiento.

Dicha obra se llama El descendimiento según Rembrandt, “inspirada en el célebre lienzo del pintor universal: El descendimiento de la cruz (1633)”. Montes de Oca describe su composición como “un lamento ante el día más triste en la historia de la humanidad.

Por su carácter austero y meditativo, la obra se vincula además con la tradición mexicana de los lamentos fúnebres para conjuntos de cuerda”. Montes de Oca parte “de la región más grave de las cuerdas y expandiéndose progresivamente hacia otros registros, construyendo una textura polifónica de creciente densidad”.

Esta fiesta de la música continuó con el Concierto para viola y orquesta en Re mayor, Op. 1 (ca. 1774) “es la más conocida de las tres obras concertantes para viola de Carl Philipp Stammitz y una obra destacada del repertorio del instrumento”. El solista fue Andrei Katsarava, “nacido en la ciudad de Tiblisi, República de Georgia, el 27 de agosto de 1974.

Inició sus estudios de violín a los 4 años con su padre, el maestro Shota Katsarava y concluyó su formación en la Escuela Nacional de Música no. 5 a los 15 años. Llegó a México en 1993 a la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes. Después fue asistente de concertino en la Camerata de Coahuila, donde realizó diversas presentaciones como solista. En 1998 fue nombrado principal de violas de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Xalapa.

Posteriormente, formó parte de la Filarmónica de Acapulco y en 1999 regresó a Xalapa para integrarse a la sección de violas de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, ciudad donde radica desde entonces”.

La obra que interpretó maravillosamente el maestro Katsarava, “está organizada en tres movimientos: Allegro, Andante moderato y Rondo”. Es de subrayarse la gran comunicación musical lograda entre el solista y la orquesta, en donde las violas resaltan con claridad la sonoridad evidente del virtuoso solista.

La alegría continuaba, ahora con la obra de Ryszard Siwy:

Tren 503 (2011): Fantasia para orquesta sobre la canción mexicana La Rielera.

El maestro Ryszard Siwy, nacido en Polonia pero radicado en nuestro país particularmente en Xalapa hace muchos años, en donde ha construido una familia y formado muchos alumnos en la facultad de Música de la Universidad Veracruzana, es un extraordinario compositor y arreglista que ahora, para fortuna nuestra, decidió trabajar con una pieza popular mexicana surgida durante los días asiagos de la revolución mexicana, la primera revolución en el mundo del siglo XX.

El maestro Siwy y los trenes de vapor mantienen una relación personal que se remontan a su infancia, en su natal Polonia. Los veía todo el tiempo, los que fueron dejándole, al paso de los años, al fin creador de música, una marca imborrable.

Llega a México, a Xalapa, donde el tren cruza la ciudad y los recuerdos regresan para llevarlo a sus recuerdos y a los trenes de vapor. Escoge una canción popular surgida en los frentes de batalla de la revolución nuestra y esa pieza es la rielera la que, estoy seguro, lo obliga por su sonoridad y el recuerdo del tren de su infancia, a trabajar en ella.

En manos de Ryszard Siwy, la rielera se transforma y, sinfónicamente, crece. “Con variaciones, contra melodías y un significativo trabajo de contrapunto, hace que la melodía se revele progresivamente mientras se integra al paisaje sonoro del viaje”.

“La orquesta participa activamente en la construcción de este paisaje: violonchelos, violas y contrabajos sugieren el movimiento de la locomotora de vapor, desde su lenta puesta en marcha hasta la aceleración; Los metales evocan sus silbidos mediante sonidos disonantes, mientras la percusión incorpora timbales, chequeré -instrumento de percusión de origen africano consistente en una calabaza hueca recubierta por una red de cuentas que produce sonido al agitarse o golpearse- y un rin de automóvil, golpeado con un martillo. Los propios músicos, además, producen sonidos onomatopéyicos que recrean el vapor y el funcionamiento de la máquina. El recorrido incluye episodios de carácter descriptivo y humorístico: una avería interrumpe el trayecto y la percusión representa el trabajo de reparación de la locomotora. Posteriormente, una de las tres paradas conduce a Guadalajara, donde el lenguaje musical se transforma en un vals inspirado en la música de mariachi. Para aproximarse al sonido real del ferrocarril, Siwy llegó a grabar un tren que pasaba por Xalapa y estudió sus características acusticas para trasladar algunas de sus impresiones a la partitura. Así, la memoria ferroviaria de su infancia en Polonia se encuentra con el paisaje mexicano y convierte a la orquesta en una verdadera máquina de vapor”.

Ya se podrán imaginar lo que pasó al término de la ejecución. La sala, llena por supuesto, enloqueció. Los gritos de Siwy, Siwy!! retumbaban por todos lados. El público no paraba de aplaudir. Ryszard Siwy sube al escenario y el estruendo y los gritos llegaron al climax. El público xalapeño que sabe quién es el maestro, sucumbió a su talento, rindiéndole el homenaje que se merece.

Pero todavía faltaba.

Vendrían las Bachianas Brasileiras no.2; IV. Toccata (o tranzinho de Caipiro) (1930)

El gran músico brasileño, Heitor Villa-Lobos, rinde homenaje a Johann Sebastian Bach, a quien admiraba profundamente.

“Entre 1930 y 1945 Villa-Lobos compone sus nueve Bachianas.

Esta, la no 2, compuesta en 1930, la estrenó en Venecia en 1934 bajo la dirección de Alfredo Casella. Fue la primera de la serie concebida para orquesta sinfónica”.

“La obra culmina con la célebre toccata, subtitulada O Trenzinho do Caipira. En ella, Villa-Lobos transforma el movimiento y la sonoridad de una locomotora de vapor en materia musical. El término caipira alude aquí al mundo rural y campesino brasileño, particularmente a las regiones del interior del país”.

Por supuesto, esta obra también entusiasmó al público asistente.

“El concierto concluye con el estreno mundial de Bolkan Roots Fantasy, compuesta en 2025 por Zvonimir Tot, guitarrista de jazz, compositor y arreglista de origen serbio y nacionalidad estadunidense. La obra representa una extensión sinfónica de su proyecto Balkan Roots. en el que Tot trabajó con quince canciones follóricas tradicionales de diferentes regiones de la ex-Yugoslavia, reinterpretadas mediante arreglos contemporáneos para un ensamble acústico de diez integrantes”.

El concierto del viernes 4 de septiembre fue un gran concierto.

Estoy muy orgulloso de la Universidad Veracruzana.

Acotaciones al margen:

Qué bueno que ya hay programas de mano impresos. Ganamos todos. Creo también que debe seguir la información con el QR. Los jóvenes los usan.

Quiero felicitar a la maestra Jhoys Cecilia Macias Salvador, de la facultad de música de la Universidad Veracruzana.

Hizo un espléndido trabajo

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