El papa León XIV afirmó que los recientes conflictos en Medio Oriente han puesto a prueba la relación entre judíos y cristianos debido a sus distintas posturas frente a la violencia.
El pontífice señaló que esas diferencias tensaron los canales de comunicación entre ambas comunidades, aunque no los rompieron.
Sus declaraciones forman parte de un decreto publicado para conmemorar seis décadas de esfuerzos de la Iglesia católica en favor del diálogo interreligioso.
El documento reafirma la condena de la Iglesia al antisemitismo y a la islamofobia, y subraya que su misión es mantener abiertos los espacios de encuentro entre comunidades de fe.
El decreto fue difundido en el aniversario del histórico texto de 1965, considerado un punto de giro en las relaciones entre judíos y cristianos después de siglos de acritud.
Aunque el documento no menciona un conflicto específico, León XIV, primer papa nacido en Estados Unidos, ya había criticado anteriormente la guerra en Irán.
Esa postura provocó la reacción del presidente Donald Trump, quien lo acusó de ser “débil en materia de crimen” y “terrible para la política exterior”.
El texto define el combate contra el antisemitismo como una “lucha compartida” entre judíos y cristianos y advierte que las actitudes islamófobas “no distinguen” entre la violencia extremista y la vida cotidiana de millones de musulmanes en el mundo.
Con el decreto, León XIV reafirmó la continuidad del diálogo interreligioso como un eje de la Iglesia católica ante un escenario marcado por guerras, tensiones diplomáticas y discursos de odio.