POR FERNANDO PESCADOR GUZMÁN.
En México, la política suele avanzar entre tensiones, negociaciones y momentos de incertidumbre.
Pero lo que hoy ocurre dentro de MORENA, el partido gobernante, rebasa la normalidad de cualquier proceso interno previo.
La definición de candidaturas para 17 gubernaturas se ha convertido en un espejo incómodo que hace públicas las fracturas, las disputas territoriales y una crisis de confianza que se extiende desde las bases hasta las cúpulas. Para nosotros los votantes promedio, esto importa más de lo que parece. No solo porque MORENA es la fuerza dominante, sino porque lo que pase en su interior marcará el tono de las elecciones estatales y federales.
El ecosistema informativo del país revela un patrón claro, la dirigencia nacional bajo Ariadna Montiel decidió “enfriar” los procesos y mantener las encuestas bajo estricta reserva. En palabras de la prensa, esto busca evitar “desbandadas”. En redes, la narrativa es más cruda, pues ya circulan las acusaciones de “dedazo”, encuestas “manipuladas” y grupos de poder que se sienten desplazados. Cuando un partido que presume unidad enfrenta este nivel de efervescencia, el impacto se siente en todo el sistema político.
Los estados donde la tensión es más visible son Guerrero, Sinaloa, Michoacán y Zacatecas. En Guerrero, la disputa entre grupos ligados a Félix Salgado Macedonio, Esthela Damián y Abelina López ha convertido el proceso en un “polvorín”. Si bien la dirigencia se ha decantado por Beatriz Mójica como “coordinadora de la transformación”, la realidad es que los demás grupos lucharán para mantener prebendas y control territorial.
Una muestra la polarización política en esa entidad federativa la encarna el exguerrillero, activista y exdiputado federal José Camilo Valenzuela Fierro, galardonado con la XIX Presea Popular “Sentimientos del Pueblo” el pasado 13 de septiembre. Esta distinción, promovida por organizaciones sociales y activistas en Chilpancingo, se entrega de forma paralela a la presea oficial del Congreso local.
Al recibir el reconocimiento, Valenzuela Fierro generó un fuerte impacto mediático por sus declaraciones críticas hacia la política de la región. Afirmó que “en Guerrero nunca ha gobernado la izquierda”, argumentando que, a pesar de que han llegado administraciones bajo siglas identificadas con esa ideología (como el PRD o MORENA), “los movimientos populares y las luchas sociales jamás han sido tomados en cuenta en las decisiones gubernamentales”. Valenzuela Fierro señaló directamente que, “tras las elecciones de 2018, las legislaturas actuales le siguen quedando a deber a la democracia participativa”.
A lo anterior habrá que agregar el contexto de fragmentación de más de 12 estructuras criminales. En la zona Centro, Chilpancingo y la Montaña Baja, impera la disputa entre Los Ardillos y Los Tlacos. En la Tierra Caliente, La Familia Michoacana impone un control férreo sobre precios, minería e infraestructura civil. El crimen organizado en Guerrero no solo financia de manera oculta, impone vetos y decide de facto candidaturas municipales. Las pugnas en MORENA se reflejan en qué facción local tolera o es presionada por un cartel específico, provocando crisis constantes de gobernabilidad e inseguridad sistémica.
En Sinaloa, los señalamientos sobre el entorno del gobernador Rocha Moya han contaminado la conversación pública. A la situación de seguridad que entra ya en su segundo año, se añade el factor político para entregar un cóctel potencialmente explosivo para la gobernabilidad en la entidad.
Aunque el grupo encabezado por Richa Moya y el senador Enrique Insunza mantenía un control absoluto, las graves acusaciones y solicitudes de detención/extradición emitidas por cortes de Estados Unidos fragmentaron su hegemonía, abriendo la puerta a su sustitución mediante licencias médicas y gobernaturas interinas con Graciela Domínguez.
Lo que puede llamarse como el “ala federal” de MORENA, Imelda Castro y los Sheinbaumistas, son los liderazgos que han tomado fuerza desde la Ciudad de México y que buscan desmarcar de manera tajante el nombre del partido de las acusaciones de narcopolítica, impulsando la renovación total del partido de cara al futuro político del estado.
Sinaloa representa la crisis más cruda de la relación política-crimen. Reportes de medios e investigaciones judiciales apuntan a que los pactos electorales del 2021 condicionaron la gobernabilidad. El colapso del grupo de Rocha Moya se debió directamente al conflicto interno del cártel, demostrando que la estabilidad interna de MORENA en Sinaloa depende estrictamente de la reconfiguración y la paz de las facciones del narco.
En Michoacán el Bedollismo, es decir el bloque oficialista aglutinado en torno al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, tiene una gran fuerza en la estructura estatal de MORENA y fuertes nexos con los sectores agroindustriales del estado. En contra se encuentra el Moronismo / Izquierda Sindical, la facción liderada por el senador Raúl Morón Orozco quién representa a las bases magisteriales (CNTE) y fundadoras que acusan al gobernador Bedolla de entregar espacios clave a exmiembros del PRI y del PRD.
El territorio a su vez está balcanizado principalmente por Cárteles Unidos (una federación que incluye a Los Viagras y células locales) enfrentados en los limites estatales contra la expansión del CJNG.
El crimen organizado en Michoacán actúa como un cartel “económico-comercial”. Su principal interés es el control del cobro de piso a las cadenas de producción de aguacate y limón, así como en las aduanas del puerto de Lázaro Cárdenas.
Reportes de inteligencia e informes filtrados de la SEDENA vinculan a operadores y familiares de funcionarios con la protección a facciones como Cárteles Unidos. La pugna en MORENA pasa por el control de los municipios de la Tierra Caliente, donde ganar la candidatura del partido oficialista equivale a negociar el control económico de la región con el crimen organizado.
Zacatecas, está dominado por el Monrealismo, grupo dominante tradicional comandado por la dinastía Monreal (Ricardo, David y Saúl Monreal). Siguen manejando los hilos del presupuesto estatal y las posiciones legislativas estratégicas.
Al interior de MORENA se enfrentan con quienes pueden ser llamados los “Históricos”, vinculados con la estructura de los Servidores de la Nación. Son facciones ligadas a la llamada izquierda fundadora de MORENA y a las delegaciones de programas federales, anteriormente lideradas por la ahora senadora Verónica Díaz Robles. Esta facción buscó, sin éxito, arrebatarle el control del partido a los Monreal, impulsando liderazgos alternativos como el Diputado federal Ulises Mejía Haro y vinculado con Grupo Harmej S.A. de C.V.
Zacatecas es un campo de batalla geoestratégico de carácter nacional entre el Cártel de Sinaloa (CDS) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), particularmente en municipios clave como Fresnillo, Guadalupe y Valparaíso.
Este choque de organizaciones criminales asfixia el margen de maniobra de los presidentes municipales. Los grupos políticos compiten en un entorno donde el control de las carreteras y las corporaciones policiacas locales es disputado por el narco, convirtiendo las nominaciones a alcaldías de MORENA en un proceso de alto riesgo e infiltración cruzada
La crisis de seguridad en estas demarcaciones ha llamado la atención del gobierno de EUA, poniendo bajo la lente a la “narcopolítica”. Para el votante, esto se traduce en una pregunta simple ¿Cómo puede un partido gobernar con eficacia si no logra ordenarse internamente?
Hay también estados donde la presión viene de los aliados. Colima, San Luis Potosí y Baja California Sur muestran que el PT y el PVEM ya no están dispuestos a aceptar cualquier acuerdo.
En SLP, el PVEM incluso amenaza con competir solo. Esto abre un escenario que pocos imaginaban, la fragmentación de la coalición oficialista en algunas regiones. Para el ciudadano, esto significa campañas más competidas, más ruido y más incertidumbre sobre quién realmente representa el proyecto de gobierno.
Hay estados donde el desgaste del gobierno local lo complica todo como son los casos de Baja California, Colima y Zacatecas. Cuando la reputación del mandatario cae, el candidato del partido paga la factura. La prensa local es clara al advertir que MORENA podría perder terreno de insistir en imponer perfiles sin legitimidad. Es decir, las pugnas internas han desgastado la marca MORENA.
A partir de este panorama, se pueden identificar tres escenarios para los próximos meses.
Escenario Base. Control de daños para apuntalar la gobernabilidad por parte de la presidenta Sheinbaum. La presidenta enfrenta un resultado en el que ningún perfil tiene una identificación política plena con ella y su grupo. Este escenario implica una estrategia de contención y administración del costo político, no de recuperación inmediata del control interno.
Escenario de Riesgo por Estado. Los riesgos derivan de fracturas internas, acusaciones de nepotismo y tensiones entre grupos locales. Quintana Roo, revela como el riesgo es de una posible hiperconcentración de poder en Mara Lezama. La designación de Gino Segura como “triunfo absoluto” puede generar resistencias internas si otros grupos se sienten desplazados.
En Zacatecas se observa el caso más crítico. La postulación de Verónica Díaz provocó “reclamos y fracturas visibles con el PT”. La ruptura de coalición está cantada con la postulación de la senadora Geovanna Bañuelos de la Torre, con el subsiguiente debilitamiento territorial.
Baja California mantiene activa la posibilidad de conflicto entre facciones. La figura de Julieta Ramírez Padilla está vinculada a dos grupos, Marina del Pilar y Adán Augusto, pero deberá guardar lealtad hacia la presidenta Sheinbaum. El estado puede ser el centro de un conflicto interno de alto alcance.
En Guerrero, la derrota del perfil cercano a Sheinbaum (Esthela Damián) puede incentivar lecturas de debilidad presidencial.
El riesgo transversal es la fragmentación silenciosa. Es decir, tensiones que no estallan ahora, pero erosionan la operación electoral en 2027.
Oportunidades para la Oposición. La oposición puede capitalizar tres vectores narrativos ya presentes en medios y redes. Primero, la narrativa del nepotismo. No se requiere ser Maquiavelo para ver la posibilidad de aprovechar el sentimiento negativo (“dedazo encubierto”) para posicionar un discurso de regeneración democrática. Segundo, el debate en torno a la legalidad y tiempos electorales. Toda vez que la figura del “coordinador” como mecanismo para “burlar las restricciones del INE” abre espacio para litigio estratégico y desgaste mediático.
La descentralización del poder en MORENA permite a la oposición explotar la idea de que Sheinbaum “carece del control absoluto” para sembrar dudas sobre cohesión y gobernabilidad.
En cualquier caso, lo que ocurre hoy dentro de MORENA no es menor. La forma en que resuelva sus disputas internas definirá no solo sus candidaturas, sino la calidad del debate público en los estados. Para el votante promedio, la recomendación es simple, hay observar con atención las señales que hoy emiten los partidos porque suelen anticipar cómo gobernarán mañana.
SAGRADAS ESCRITURAS: Isaías 59:2
Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír