Los dos Veracruz

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“La verdad no cambia de acuerdo con nuestra capacidad para soportarla”. – Flannery O’Connor.

 

Pareciera que en Veracruz existen dos estados distintos, superpuestos sobre el mismo territorio y habitados por los mismos ocho millones de veracruzanos.

Uno es el Veracruz real: complejo, desigual, con rezagos históricos y problemas que no desaparecieron con un cambio de gobierno, pero también con una administración encabezada por Rocío Nahle García que intenta resolverlos mediante acciones, obras, inversión y presencia territorial.

El otro es el Veracruz construido desde la disputa política: aquel donde absolutamente todo está mal, nada funciona y cualquier acontecimiento —desde una protesta hasta un bache— termina convertido en demostración irrefutable de que vivimos prácticamente al borde del precipicio.

La diferencia entre ambos mundos quedó retratada esta misma semana.

Mientras buena parte de la discusión pública se concentraba en cuestionamientos al sistema de salud, Nahle inició una gira para revisar personalmente los hospitales incorporados al IMSS-Bienestar. La mandataria explicó que decidió recorrer las unidades “hospital por hospital”, en lugar de limitarse a recibir informes de sus directores, para verificar directamente medicamentos y material de curación.

Y aquí aparece una diferencia fundamental: una cosa es negar los problemas y otra enfrentarlos.

Semanas atrás, el propio Gobierno estatal había reconocido requerimientos específicos de insumos en algunas unidades hospitalarias y anunciado redistribución, envíos del IMSS-Bienestar y compras directas para cubrir faltantes. Es decir, el problema existe; la discusión legítima debería centrarse en si las medidas son suficientes, oportunas y eficaces.

Algo semejante ocurre con el sarampión.

Ante el brote detectado en el Centro Estatal de Cancerología de Xalapa, se estableció un cerco sanitario y se reforzó la vacunación. La alcaldesa Daniela Griego informó, después de dialogar con la gobernadora, que Xalapa intensificaría la campaña preventiva.

Y mientras eso sucede, el Congreso estatal autorizó la donación de un terreno de más de 34 mil metros cuadrados para construir el nuevo Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón en Minatitlán, destinado a ampliar la cobertura especializada hacia decenas de municipios del sur veracruzano.

Son hechos. Pueden discutirse sus alcances, costos, tiempos y resultados. Eso es periodismo. Eso es oposición.

Lo diferente es pretender que los hechos simplemente no existen.

Porque una parte de la oposición parece haber elegido una estrategia más sencilla: construir la percepción de un Veracruz permanentemente incendiado. Cada dificultad se magnifica, cada error se multiplica y cada problema se presenta como consecuencia exclusiva del gobierno actual, aunque algunos acumulen décadas esperando solución.

También existe un segmento de la prensa que reproduce esa narrativa. La prensa crítica es necesaria precisamente porque ningún gobierno debe quedar exento del escrutinio público; pero la crítica pierde fuerza cuando primero se escribe la sentencia y después se buscan los hechos para justificarla.

Y ahí está la paradoja.

Quienes hoy aseguran tener respuesta para prácticamente todos los problemas de Veracruz pocas veces explican cómo los resolverían. Más incómodo todavía resulta revisar qué hicieron algunos de esos partidos durante los años en que tuvieron oportunidad de gobernar.
Veracruz no nació en diciembre de 2024.

 

Sus carreteras deterioradas, hospitales con carencias, pobreza, rezagos educativos, problemas pensionarios, inseguridad e infraestructura insuficiente tienen historias mucho más largas. Eso tampoco significa que el actual gobierno pueda utilizar eternamente el pasado como excusa. Llegará el momento —y llegará pronto— en que deberá ser evaluado exclusivamente por resultados.

Pero para hacerlo será necesario medir la realidad y no las narrativas.

La oposición tiene derecho a cuestionar. La prensa tiene la obligación de investigar. Y el gobierno tiene el deber de informar y resolver. Ninguno debería confundirse de función.

Quizá por eso la batalla política que viene será menos por las obras que por la percepción.

Porque mientras unos recorren hospitales, impulsan campañas sanitarias o comprometen infraestructura social, otros intentan demostrar que nada de eso importa porque Veracruz estaría irremediablemente mal.

Son dos Veracruz.

Uno debe comprobar diariamente que sus acciones producen resultados.

El otro debe demostrar que sus críticas tienen sustento y que posee alternativas concretas, no solamente indignación.

Al final, usted decide cuál reconoce. Pero antes de hacerlo conviene mirar alrededor, contrastar datos, recordar cómo estábamos, observar dónde estamos y exigir saber hacia dónde vamos. Porque entre la propaganda oficial y la catástrofe permanente que algunos pretenden vender existe algo mucho más poderoso: la realidad. Y esa, tarde o temprano, termina imponiéndose a todos.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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