- Economía no crece por falta de inversión, seguridad y…reformas
Miguel A. Rocha Valencia
Nuevamente organismos empresariales pusieron el dedo en la llaga y advierten que a pesar de los esfuerzos del gobierno por disminuir el déficit fiscal que para el próximo año llegará al menos, al 4.1 por ciento y aumentará la deuda en casi cuatro puntos, mientras el país no registre crecimiento difícilmente se alcanzarán metas de desarrollo mediante la inversión pública y privada.
Esta vez, la Confederación Patronal de la República Mexicana toma la voz para insistir en que la inseguridad y reformas como la Judicial, son escollos para la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros.
Simultáneamente, el Instituto Mexicano de Ejecutivos en Finanzas, advierte que el “mediocre crecimiento económico” es un freno real a las expectativas de desarrollo del país simplemente porque se genera una tasa mínima de ingresos para financiar el gasto público y eso incide en la falta de inversión pública mientras que la privada se ve contenida por factores como la incertidumbre.
Paralelamente la calificadora internacional Fitch Ratings planteó que “el bajo crecimiento económico actúa como un freno directo para las instituciones financieras, limitando la colocación de nuevos créditos y el dinamismo del sector”.
Pronostica la calificadora que “los retos fiscales y las bajas expectativas de crecimiento del PIB restringen la capacidad de expansión del sistema crediticio”, a lo que se agrega la incertidumbre comercial y la inseguridad. Eso afecta directamente a las sociedades Financieras Populares (Sofipos).
En un análisis que parece espejo de lo que en ocasiones afirma el Consejo Coordinador Empresarial, la Coparmex reitera que mientras subsista el ambiente de inseguridad y las reformas legales que crean incertidumbre a la inversión, como es la Judicial donde dicen, se “observan” determinaciones contrarias al fomento empresarial, difícilmente se apostará por colocación de dinero.
Dejó claro que otros ordenamientos del gobierno también inhiben a los empresarios a invertir más allá a lo que ya tienen por considerar que no existen garantías y las reformas fiscales si gravitan no solo en el capital sino también en las utilidades y desde luego, en la productividad.
En esto último coincide Fitch al apuntar que la propuesta de Paquete Económico de México para 2027 es más creíble que la de ejercicios anteriores, pero todavía enfrenta riesgos fiscales que podrían presionar la deuda pública en los próximos años, señaló que Fitch.
Es decir que bajo el crecimiento del país que algunos calculan aumentará hasta casi el 1.6 por ciento “es un freno directo para las instituciones financieras, limitando la colocación de nuevos créditos y el dinamismo del sector.
Es por ello que “los retos fiscales y las bajas expectativas de crecimiento del PIB restringen la capacidad de expansión del sistema crediticio a lo cual se suman la incertidumbre comercial y la inseguridad”.
Sin olvidar que los presupuestos económicos para 2027 son más realistas con medidas enfocadas en aumentar los ingresos, mientras no exista certidumbre que garantice la inversión, el crecimiento estará acotado.
Total que mientras para el oficialismo el término crecimiento no sea básico para alcanzar sus metas justicieras en materia social, para los economistas es un factor necesario para que el gobierno garantice no sólo su gasto sino el freno al déficit, deuda, pago de intereses y por ende cuente con recursos para sus “logros sociales” y su propia inversión.
De otra forma sus programas sociales, como dice el vicecoordinador de los diputados de Morena, Alfonso Ramírez Cuéllar, se corre el riesgo de que esos “derechos se queden en meras promesas constitucionales” precisamente por falta de recursos para financiarlos y, si eso sucede, el oficialismo pondría en peligro su base clientelar.