Columna de opinión
In memoriam
Alberto Woolrich Ortiz
JAVIER OLEA MUÑOZ
Hoy podría ser un buen momento para que el Derecho Positivo Mexicano abriera paso en la complejidad de los graves problemas políticos a resolver por la Primera Magistrada de la Nación.
Don Javier Olea Muñoz, en sus muy recordadas pláticas me llegó a ilustrar diciendo: “el Estado es y debe continuar siendo un orden jurídico, sus cimientos son los ordenamientos coercitivos. Ese sostén jurídico es el que le otorga todos los atributos al Estado y los gobernantes tienen que respetar el orden jurídico”.
La Academia de Derecho Penal del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, interpreta esas enseñanzas reflexionando y sosteniendo que, al carecer de ellas, el Estado se convierte no sólo en un ente ilusorio, una figura jurídica sin esencia, una divagación política. El Estado en éste segundo piso de la Cuarta Transformación de la Nación, debe de ser una unidad de acción y aplicación del Código Penal Federal para resolver todos aquellos problemas jurídico-políticos que ofendan al propio Estado.
Hoy resulta ser el momento para que la sociedad civil actúe activamente para evitar la pasividad de la autoridad y los inconvenientes que se han causado por tanta complicidad con la narco-delincuencia política, que sólo se ha beneficiado y fortalecido económicamente con esa narco-gobernanza
Hoy hay que recordar que gobernantes y gobernados son entes qué ponen en movimiento el orden jurídico, por tal razón debe aplicarse el Código Penal Federal y/o el Derecho Positivo Mexicano para encauzar y corregir el descontrol del poder político que sirve al Estado.
La sociedad civil es cierto que no es el Estado, son dos entes que responden a requerimientos diferentes; esa sociedad es un proceso de acción y reacción. Según los entendidos, el “Estado” es el orden de la conducta humana que se denomina “orden jurídico”, orden en el cual se orientan las acciones del gobernante, el cual debe ceñir su comportamiento a favor del Estado.
Cuenta razón tenía y tiene el saber del recordado Javier Olea Muñoz, el Estado es el poder de mando soberano que hoy radica en la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, quien es la primordial interesada de hacer valer el orden jurídico que se requiere para sostener esa estructura constitucional de la cuál emana su mandato.
Si la sociedad se demuestra inconforme, la Presidenta Constitucional tiene a la mano el Código Penal Federal no para reprimir, sino para corregir esa complicidad con la narco-política.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortíz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..
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