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Columna de opinión

Precario silencio

Anahí García Jáquez

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Anahí García Jáquez
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Anahí García Jáquez

 

Inglaterra. Década de los 80´s. El exilio ha sido la oportunidad que la vida le dio a este hombre para empezar de cero en otro país. Sin embargo, no todo ha sido miel sobre hojuelas y, es probable, que nunca lo sea.

Precario silencio es un trabajo del escritor tanzano Abdulrazak Gurnah, ganador del Premio Nobel de Literatura y que en esta ocasión nos presenta una historia muy basada en sus propias experiencias, y para ello recurre a un personaje, cuyo nombre nunca conoceremos, que vive una realidad muy parecida a la que le tocó al autor. En este caso es un profesor que, veinte años atrás, entró de manera ilegal a Inglaterra pues huía de su país de origen, que en este caso es Zanzíbar.

Una vez establecido comienza a hacer su vida, se convierte en profesor y hace una vida en pareja con Emma, una mujer con la que tiene una hija. Pareciese que ha dejado atrás todo lo vivido en su patria, pero las circunstancias políticas de Zanzíbar han cambiado y existe la posibilidad de que regrese, pues se dieron las condiciones de una amnistía política y, aprovechando eso, su madre le extiende la invitación para que regrese después de tanto tiempo.

Conforme avanza la trama, el lector descubrirá que el protagonista jamás le ha contado a su familia de Zanzíbar acerca de su vida en Inglaterra, por lo tanto desconocen la existencia de Emma y su hija. Y por otro lado, las dos mujeres así como los padres de Emma sólo conocen lo que él les quiso contar de los suyos, lo cual es una versión bastante alejada de la verdad y por demás adornada.

 

Y es así como el autor nos muestra los efectos de las mentiras que este hombre elaboró y se ve forzado a sostener durante tanto tiempo, siempre con el riesgo de ser descubierto y quizá con la intención de separar ambos mundos para que no se dé el choque entre ambos, pues podría ser de consecuencias devastadoras. Una vez que el protagonista regresa a su patria, se da cuenta de lo mucho que ha cambiado en cuestión de lugares y personas, por lo que el lugar que dejó y al que arriba ya no son los mismos, al igual que él.

Y a través de esta anécdota se abordan los sentimientos y pensamientos de los migrantes forzados condenados al exilio, quienes, después de mucho tiempo, logran la adaptación completa en el país que los recibe si es que son afortunados. Se nos habla de la alienación que se experimenta, la búsqueda de la identidad, el racismo, los mecanismos a los que se recurre para lidiar con todo ello, de volver a empezar, de los choques culturales, la frustración producto de una profesión que no trae satisfacciones, y del sentirse un extraño en el lugar donde naces y sentirte aún más extraño en el lugar donde resides, o lo que es lo mismo, se percibe a sí mismo como un intruso.

Precario silencio está narrado por su protagonista, así que el lector llegará a conocerlo pero no del todo, ya que siempre hay que tener en cuenta que se le da la mentira y el cuento, por lo que es poco fiable.

Este hombre gusta de decirle a la gente lo que quiere oír y finge todo el tiempo, pero siempre desde un lugar de amargura e insatisfacción hacia su propia vida laboral y familiar, por lo que su hastío y su cansancio se sienten en cada una de las líneas de este texto, y todavía más una vez que regrese a Zanzíbar, quedando de manifiesto que no importa cuánto esfuerzo ponga en mantener el pasado y el presente lejos, pues siempre habrá algo o alguien que le recuerde quién es, de dónde viene, y que nunca encajará. No hay de otra más que refugiarse en el silencio, pues es el sitio en el que todo siempre estará bien.

Precario silencio. Abdulrazak Gurnah. 1996. Editorial El Aleph.

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