Columna de opinión
Cuentas Trump: ahorro e inversión que EU abrió para 70 millones de niños
Norberto Maldonado
En Estados Unidos cada niño tiene una cuenta de inversión a su nombre gracias a las Cuentas Trump.
El 7 de octubre, desde la Oficina Oval, Donald Trump celebró que todos los menores de 18 años con número de seguro social ya tienen una. Con esto hace realidad su promesa de darles una oportunidad justa de alcanzar el Sueño Americano.
El programa arrancó el 4 de julio. Desde entonces los padres han abierto unos 10 millones de cuentas. Y recientemente el Departamento del Tesoro creó el de forma automática más de 60 millones. Dicho proceso concluyó el 1 de octubre.
De acuerdo con la Casa Blanca, hay más de 4,500 millones de dólares en las cuentas. De ese gran total, casi 2,600 millones son donaciones, 1,300 millones los puso el Tesoro y más de 600 millones, familiares y amigos.
El gobierno deposita un capital semilla de 1,000 dólares a cada niño nacido entre 2025 y 2028.
Michael y Susan Dell, empresarios y filántropos, comprometieron 6,250 millones para donar 250 dólares a 25 millones de niños de hasta 10 años. Asimismo, más de 70 empresas se comprometieron a aportar para los hijos de sus empleados. Trump mencionó a Uber, Intel, Nvidia y Steak ‘n Shake.
Las familias pueden aportar hasta 5,000 dólares al año por niño. El empleador puede sumar hasta 2,500 por trabajador, dentro de ese mismo tope.
Para activar la cuenta basta entrar a trumpaccounts.gov o usar la app Trump Accounts.
El programa tiene la condición de que el dinero no se toca hasta que el niño cumple 18 años. En caso de retiros, aplican las reglas de una cuenta de retiro tradicional, es decir, si se dispone de recursos del fondo, se aplican impuestos y puede haber penalizaciones. Asimismo, la cuenta solo puede invertirse en fondos indexados de bajo costo, con comisión máxima de 0.10%.
Sólo los niños que nacieron entre 2025 y 2028 recibirán el capital semilla de 1,000 dólares. La mayoría de los niños no la recibe y depende de lo que aporten sus familias, sumado a lo que logren conseguir de amigos o donantes.
Este programa no es para financiar gastos comunes y corrientes como los apoyos sociales que regala el gobierno de México, pues cuando los niños hayan cumplido la mayoría de edad, podrán ocupar los fondos, que se hubieran incrementado con los rendimientos, en financiar su carrera universitaria, el pago inicial de una casa o un negocio.
Esto en sí mismo es un incentivo para los padres, pues podrán programar de forma realista el futuro de sus hijos y, con el transcurrir del tiempo, transmitir a sus hijos el hábito, el conocimiento y la importancia de la planificación de las finanzas personales.
El empresario Carlos Slim cuenta en su biografía oficial que sus padres le inculcaron el valor del dinero, el ahorro, el uso de cuentas bancarias y la importancia de invertir, lo que le ayudó a desarrollar una visión financiera desde la infancia y lo ha llevado a ser uno de los empresarios más influyentes del país, dueño de Grupo Carso y América Movil.
El método aprendido de sus padres desde muy temprana edad consistía, según el empresario, en anotar en una libreta cómo administraba el dinero que recibía cada semana como “domingo”, con la clara intención de enseñarles la importancia del ahorro y el control de gastos. Esto lo llevó a que con sólo 12 años pudiera planear la compra de acciones del Banco Nacional de México.
Este gobierno ha impulsado políticas para prohibir el consumo de alimentos chatarra en escuelas y ha ordenado el etiquetado de cientos de productos, desincentivando su consumo con la intención de prevenir la obesidad.
Una gran cantidad de empresas que generan miles de empleos producen los alimentos que ahora se prohíben en escuelas.
Si los niños tuvieran educación financiera en las escuelas aprenderían a planificar gastos, a ahorrar y a invertir. Los niños sabrían planificar sus gastos y el gobierno podría abandonar políticas que perjudican la economía productiva del país y de miles de familias.
Las Cuentas Trump apuestan por una idea simple basada en que el hábito de ahorrar empiece en la infancia y crezca con el tiempo.
La pregunta para México es otra: ¿qué pasaría si la educación financiera también entrara a las aulas? Así como hoy se cuida lo que los niños comen en la escuela, también podría enseñárseles a planear, ahorrar e invertir. Slim lo aprendió con una libreta. Hoy la escuela podría hacerlo con millones.
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