Joel Hernández Santiago.
Aunque se le atribuye a Benito Juárez aquello de “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”. Esto porque no es el ánima del juarismo lo que indica esta frase que evidencia falta de imparcialidad en la justicia y la ley, así como ausencia de igualad y verdad en derecho…
De un tiempo a esta parte la presidencia de la República ha orientado todos sus dardos envenenados en contra de la gobernadora de Chihuahua, la panista Maru Campos. Dardos que acusan a que al permitir que dos –o cuatro, según versiones- agentes de Estados Unidos participaron en el descubrimiento y destrucción de un narcolaboratorio en esa entidad.
El señalamiento desde Palacio Nacional es de ‘traición a la patria’ y que, por lo mismo, la gobernadora chihuahuense debe ser sometida a juicio político o a los cargos que en ley procedan.
Era la madrugada del domingo 19 de abril, dos agentes de la CIA y dos de la Fiscalía de Chihuahua murieron en un accidente automovilístico en una carretera de la Sierra Tarahumara. Ese día el vehículo cayó a un barranco con el consecuente fatal desenlace.
Inmediato se encendieron las alarmas de la seguridad nacional, la soberanía, el nacionalismo, el nosotros podemos solos, el nadie va a venirnos a enseñar cómo hacer las cosas, porque no somos un país que se someta, no somos piñata de nadie, nadie nos va a venir a enseñar cómo beber el tejate…
Frases que, por otro lado significan que hay problemas para México, particularmente en la relación con el gobierno de Donald J. Trump, presidente de EUA.
¿Cómo es posible que la gobernadora del estado, Maru Campos, haya permitido la intervención de agentes extranjeros en tareas que corresponden sólo y exclusivamente a los mexicanos? ¿Cómo es posible que atente en contra de la Constitución Mexicana? Inmediatamente el coro de los niños del Congreso-Morenista, se lanzaron en contra de la gobernadora que nadamás decidió acabar con un laboratorio mortal y perseguir al narcotráfico.
Por las mismas fechas el gobierno de Donald J. Trump, republicano y ultraderechista, por mayores señas, dio a conocer el nombre de diez políticos mexicanos sinaloenses de Morena, que van de gobernador, senador y de ahí para el real, dos de los cuales ya se entregaron a la justicia de EUA para buscar ser testigos protegidos y aportar información que podría dañar a muchos políticos mexicanos que tienen cola que les pisen. A estos se les ha denominado “Narcopolíticos”.
Toda la caballería del gobierno federal y de otros estados, legisladores y la dirigente del partido Morena se lanzaron a la yugular de la panista que gobierna Chihuahua.
En contraposición, los mismos Morenistas-4T, han defendido a capa y espada a Rubén Rocha Moya, gobernador presuntamente vinculado con el narcotráfico, como presuntamente lo son los también los otros nueve señalados por el Segundo Distrito de Nueva York.
Ya se conoce la reacción del gobierno federal mexicano: “¡Pruebas-pruebas-pruebas!”, exige.
Pero si bien la presión morenista en contra de la señora Campos va en aumento, al mismo tiempo aumenta la protección a los diez (ahora ocho) morenistas del gobierno de Sinaloa que están siendo requeridos por la justicia de EUA.
El tono de las respuestas de la presidente mexicana, nada diplomáticas, molestó al gobierno de Trump. Le molestó también que a la muerte de los dos agentes estadounidenses en Chihuahua haya mostrado una absoluta “insensibilidad”, además aquel ‘pruebas-pruebas-pruebas’.
Así que el viernes 15 de mayo hubo una llamada de Donald J. Trump a la presidente de México. Una llamada catalogada por la presidencia mexicana de ‘cordial y excelente, reafirmaron la coordinación en materia de seguridad y comercio’, aunque:
Inmediato se anunció que funcionarios estadounidenses visitarían México para continuar con el diálogo bilateral, sobre todo en materia de seguridad. Y fue:
El secretario del Departamento de Seguridad Nacional de EUA, Markwayne Mullin, llegó a la Ciudad de México el jueves 20 y viernes 21 de mayo para reunirse con la presidenta Claudia Sheinbaum y su gabinete. La “zar antidrogas” estadounidense, Sara Carter, tenía programado viajar el lunes 25, pero su visita fue pospuesta.
Y casualmente el 23 de mayo –sábado- se dio conocer que la autónoma Fiscalía General de la República giró órdenes de presentación a la gobernadora panista de Chihuahua, Maru Campos, en “calidad de testigo” por lo de los agentes de la CIA en su entidad…
Y también se cita a los ocho funcionarios sinaloenses para una “entrevista” en la FGR en lo relativo a los señalamientos del gobierno de EUA de presuntamente estar involucrados en asuntos de narcotráfico.
Ahora cuando sabremos cómo operará esta justicia en México. Si la 4-T-Morena cargará todos los dardos en contra de la panista, por serlo y si, por el contrario ellos mismos rescatarán y protegerán a los morenistas señalados desde Estados Unidos.
Y aquí de nueva cuenta podría operar en México aquella frase no juarista por dañina y perversa: “A los amigos, justicia y gracia; a los enemigos, la ley a secas”. ¿A la gobernadora chihuahuense la ley a secas? ¿A los morenistas justicia, gracia y un cafecito? Veremos. La justicia, según la 4-T, está a prueba en este “tramite que no es político”. Ya veremos.