Mensaje Político
Alejandro Lelo de Larrea
Otra vez desperfectos en el Metro este jueves. Una explosión. Un incendio. Pánico. Ha sido en la Línea A. Y no es, en estricto sentido, culpa de la jefa de Gobierno, Clara Brugada. Esto tiene que ver con sus antecesores en la capital, Martí Batres, pero en mayor medida la hoy presidenta Claudia Sheinbaum, quien durante su gestión decreció el 21.8% en términos reales el presupuesto de este sistema de transporte, que ha ido recuperando terreno en la actual administración capitalina.
En otras palabras, cuando el pasado martes le gritonearon a la jefa de Gobierno que había provocado un “cagadero” en el Metro por las obras de remodelación –no comparto la expresión– probablemente no se dirigían a ella, pero le toca pagar los platos rotos de un descuido de más de 7 años. Es decir, de sus antecesores del mismo partido.
Incluso, puede decirse que de la presidenta Sheinbaum, porque ella le impuso a Brugada el año pasado al director general del Metro, Adrián Rubalcava, quien ha demostrado que en más de un año no superó la curva de aprendizaje, porque además ha estado más ocupado en su anticipadísima virtual campaña por la Alcaldía Cuajimalpa, que en su responsabilidad como cabeza del sistema de transporte, que por su delicadeza, debería estar al tanto 24/7. La triste realidad es otra.
Cierto, Rubalcava recibió el Metro en malas condiciones de mantenimiento, pero él proviene del mismo equipo político que Sheinbaum, quien dejó caer al sistema en su administración, desde el primer año, 2019, que le redujo de 17 mil 549 millones de pesos de presupuesto, a 15 mil 652 millones de pesos. En 2020 le otorgó lo mismo. En 2021, le bajó a 15 mil 081 mdp; en 2022, por fin le subió: 18 mil 828 millones; en 2023, 18 mil 847 millones de pesos. En 2024 hubo cierta recuperación, al pasar a 20 mil 551 millones. Hay que considerar que la inflación acumulada de 2019 a 2024 alcanzó el 29.6%, por lo que la pérdida presupuestaria en términos reales con Sheinbaum fue del 21.8%.
Brugada le incremento el presupuesto en 2025 y 2026, a 23 mil millones de pesos, con lo que la pérdida acumulada se redujo al 8.4%. En el mejor de los casos, en 2027 se va a equilibrar.
Como jefa de Gobierno, en vez de un mantenimiento integral de las 12 Líneas, Sheinbaum optó por la “renovación” de la Línea 1, que resultó un fiasco, porque un objetivo primordial era reducir el tiempo de recorrido de Pantitlán a Observatorio, de 40 a 30 minutos. Y en vez de ello, se incrementó a cerca de 50 minutos, o más.

Además, en vez de tardar un año en las obras, como decía el contrato, se dilataron 3 años. Tan mal quedó la empresa china en esta obra, que actualmente el Gobierno de la CDMX les está cobrando penalizaciones en “especie”, con al menos tres trenes. A pesar de su falla, ahora el Gobierno federal quiere entregar a los chinos la obra del Tren México-Querétaro. ¿Cómo por qué?
Es una paradoja que durante la administración presidencial de López Obrador le haya ido peor al sistema de transporte ferroviario metropolitano, que con los gobiernos priístas y panistas, con participaciones federales. Ernesto Zedillo construyó la Línea B; Vicente Fox el Tren Suburbano; Felipe Calderón, la Línea 12. Peña ya no hizo nada –tampoco se esperaba nada de él– y el tabasqueño permitió su reducción presupuestaria.
Durante la actual gestión de Rubalcava incluso se generó una crisis en abril pasado, porque el director no logró contener un paro escalonado de los trabajadores del Metro –incluso lo acusan de que lo alentó–, en que durante cuatro días consecutivos redujeron a la mitad el servicio, generándole una crisis de Gobierno a Brugada.
La mayor polémica se ha desatado en las últimas semanas, porque la Ciudad México ha sido sede del Mundial, y se hicieron obras de remodelación de la Línea 2, bajo responsabilidad de Rubalcava, las cuales no se concluyeron el 31 de mayo, conforme lo previsto, sino el 26 de junio, 15 días después de inaugurado el Mundial. Y todavía el martes entregaron la estación Hidalgo, precisamente donde al hacer un recorrido increparon a Brugada, acusándola de que hizo un “cagadero”. Ella guardó silencio, aunque quizá debió decirle a Rubalcava: “Ahí les hablan a ti, y a tu jefa”.
En el Metro tienen que designar a un director general que sea 24/7, que no esté pensando en futurismo político y utilice el cargo para hacer su cochinito para la próxima elección, pues de lo contrario continuará el deterioro. Seguro pronto Brugada tomará las riendas. Lo veremos.