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Columna de opinión

Amílcar Olán un Frankenstein huérfano

Javier Roldán Dávila

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Javier Roldán Dávila
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La insoslayable brevedad

Javier Roldán Dávila

Sí es científica, que le aplique ingeniera inversa al algoritmo

 

Un proveedor de servicios tabasqueño, de medio pelo, requirió un sexenio para volverse multimillonario, lo mismo surtía balastro que medicamentos, además, de comerciar combustible y también arrendar bienes raíces y predios, incluyendo, por supuesto, los contratos para la construcción de la refinería de Dos Bocas.

Sin embargo, ahora que el señor Amílcar Olán está huyendo, literal, resulta que nadie lo conoce, por lo tanto, todas las licitaciones que le fueron adjudicadas de manera directa, son una mera casualidad, lo único que les falta decir a los implicados (todas y todos integrantes de la cúpula de la 4T), es asegurar que tales beneficios los adquirió durante las administraciones de Calderón y Peña Nieto.

La corrupción que está aflorando a borbotones (más ‘brutal’ que las campañas mediáticas de la ‘mafia del poder’), derrumba por completo la narrativa del obradorismo, la cual afirma que el combate a la malversación de los dineros públicos, es para ellos un ‘apostolado’.

En este sentido, si la presidenta Sheinbaum tuviera la voluntad política necesaria, ordenaría a la Fiscal General, investigar todas las triquiñuelas señaladas y, desde luego, castigarlas. Con esa decisión, podría revertir el daño que está sufriendo su ya cuestionado prestigio.

Sin embargo, el compromiso de la mandataria, hasta el momento, es con el ‘movimiento’, situación que la tiene entrampada. Así pues, sólo ella tiene las facultades constitucionales y de poder, para dar un giro a su papel como primera mujer presidenta.

La moneda está en el aire y como el tiempo, la historia tampoco perdona.

Facebook: Javier Roldán Dávila
X: @javieroldan

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