Arturo Chávez, consejero del Instituto Nacional Electoral (INE), defendió su cercanía histórica con la presidenta Claudia Sheinbaum y aseguró que esa afinidad no le impide desempeñar sus funciones con imparcialidad.
“Quien diga que no pertenece a un proyecto político en las consejerías, en realidad está mintiendo”, afirmó en entrevista con El País México.
El sociólogo sostuvo que todos los consejeros electorales tienen posturas políticas, incluso quienes se presentan como neutrales. Añadió que las preferencias personales no deben confundirse con una actuación parcial y señaló que el Consejo General del INE debe integrarse por demócratas que respeten la legalidad.
Chávez relató que conoció a Sheinbaum en el movimiento estudiantil del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) de 1986 y que ambos han compartido espacios en la administración pública. Reconoció sus “afinidades ideológicas” con la presidenta, pero aclaró que actualmente no milita en Morena y que su cercanía con ese partido no ha sido como militante desde hace muchos años.
Ante los cuestionamientos sobre su imparcialidad, se describió como un demócrata formado en los movimientos sociales y rechazó que pueda ser un “títere”. Dijo que sus convicciones incluyen la defensa de la educación pública y gratuita, una mayor justicia social y una democracia más ciudadana.
La llegada de Chávez al INE ocurrió después de que defendiera a Sheinbaum frente a las demandas presentadas por la oposición ante el Tribunal Electoral Federal, primero como candidata y después como mandataria.
Durante el proceso para convertirse en consejero obtuvo 99 de 100 aciertos en el examen aplicado por el Congreso. Ese resultado generó señalamientos sobre una presunta filtración, acusación que negó. El funcionario atribuyó su desempeño a su preparación académica y afirmó que, a diferencia de funcionarios acostumbrados a depender de asesores, los académicos realizan directamente su trabajo. También dijo que se ha dedicado a estudiar toda su vida.
Sobre el INE, Chávez afirmó que la institución no depende únicamente de sus 11 consejeros, sino de más de 14 mil integrantes cuyo profesionalismo consideró reconocido a nivel mundial. Asimismo, cuestionó que algunos consejeros anteriores se hayan convertido en “antigobiernistas” y planteó que el instituto debe dialogar con el Gobierno, los partidos políticos, la iniciativa privada y el sector social.
El consejero respaldó la reforma impulsada por Sheinbaum y consideró posible realizar más actividades con menos recursos. A su juicio, el INE surgió como una institución costosa para evitar la corrupción y la cooptación de sus integrantes por parte del Gobierno, empresarios o el crimen organizado.
Respecto a los llamados acordeones utilizados en la elección judicial, dijo no estar de acuerdo, aunque comparó esa práctica con la recomendación de voto que puede hacer un familiar. También reconoció que persisten el acarreo, la compra del voto y el clientelismo, prácticas que, afirmó, deberán erradicarse de manera gradual.
Chávez es sociólogo, académico y fue docente durante 31 años.