Autoridades federales aseguraron, entre 2022 y 2026, centros clandestinos donde grupos criminales procesaban hidrocarburos robados para obtener diésel, gasolinas y otros derivados en al menos cinco estados del país.
De acuerdo con un análisis de El Universal retomado por PolíticoMX, estos operativos muestran que el robo de combustible en México ya no se limita a las tomas clandestinas en ductos de Pemex.
La operación del llamado huachicol habría evolucionado del robo, almacenamiento y distribución ilegal de combustible hacia la incorporación de procesos destinados a generar productos derivados.
Las instalaciones aseguradas incluían patios de almacenamiento, espacios con procesos de destilación artesanal y sitios con infraestructura industrial capaz de procesar millones de litros de hidrocarburos.
El análisis señala que los cateos suelen realizarse en predios abandonados o sin personas presentes. En esos lugares, las autoridades decomisaron combustible, maquinaria e infraestructura, aunque permanece el reto de identificar y detener a quienes operaban los centros.
Hidalgo figura como un antecedente de esta evolución. En 2019 y 2021 fueron asegurados predios con miles de litros de gasolina, así como centros clandestinos de almacenamiento, rebombeo y resguardo de combustible ya refinado.
Según el análisis, esos casos reflejan el tránsito de organizaciones criminales hacia la instalación de centros para procesar hidrocarburos obtenidos ilegalmente.
La investigación también refiere que la disponibilidad internacional de plantas de procesamiento facilitó parte de esta expansión. Plataformas de comercio electrónico, entre ellas el consorcio chino Alibaba Group, ofrecen infraestructura de ese tipo.
Además, la legislación mexicana no establece restricciones específicas para la compra, importación o transporte de esas plantas, una situación que especialistas citados por El Universal consideran un vacío legal aprovechable por organizaciones criminales.