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Bonilla y la limpieza de la SEV

Astrolabio Político

Por: Luis Ramírez Baqueiro

“Cada hombre puede mejorar su vida mejorando su actitud”. – Héctor Tassinari.

 

El arranque del ciclo escolar 2026-2027 representa para Veracruz algo más que el regreso de millones de estudiantes a las aulas. Es también la primera gran prueba para Raquel Bonilla Herrera al frente de la Secretaría de Educación de Veracruz y, simultáneamente, la oportunidad de marcar distancia respecto de una gestión anterior caracterizada por conflictos, desencuentros y severos cuestionamientos administrativos.

Este lunes 31 de agosto comenzó oficialmente un calendario de 185 días para educación básica. En Veracruz regresaron a las aulas más de dos millones de estudiantes y, hasta las primeras horas de la jornada, el inicio se desarrollaba sin incidentes mayores. La administración estatal había preparado además la distribución de 8 millones 736 mil 769 libros de texto gratuitos para atender a un millón 275 mil 454 alumnos de 18 mil 298 escuelas de educación básica.

El contraste político resulta inevitable.

La llegada de Bonilla Herrera ofrece la posibilidad de reconstruir una relación institucional que durante la gestión de Claudia Tello Espinosa terminó desgastándose con distintos sectores del magisterio. Su paso por la SEV estuvo acompañado de confrontaciones y diferencias con liderazgos sindicales, en medio de la percepción de que viejas disputas derivadas de la llamada Reforma Educativa seguían gravitando sobre las decisiones de la dependencia.

Tello conoció desde las aulas los conflictos generados por aquella reforma y las afectaciones denunciadas por amplios sectores magisteriales.

Sin embargo, una Secretaría de Educación no puede convertirse en territorio para ajustar cuentas pendientes, reales o percibidas.

Administrar el sistema educativo más grande del estado exige conciliación, capacidad política y, sobre todo, institucionalidad.

Pero el problema más delicado que quedó alrededor de aquella gestión tiene otro nombre: Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV).

La información revelada recientemente por el secretario de Finanzas y Planeación, Miguel Santiago Reyes Hernández, resulta suficientemente grave para exigir investigaciones hasta sus últimas consecuencias. De acuerdo con el funcionario, alrededor de 280 millones de pesos relacionados con la UPAV habrían transitado mediante un esquema que involucraba una asociación civil, dos empresas inmobiliarias y una agencia de publicidad antes de llegar a profesores y trabajadores.

Según la explicación oficial, los movimientos incluso aparecían bajo conceptos distintos a servicios educativos. El Gobierno de Veracruz presentó denuncias ante la Fiscalía General de la República (FGR) y la Fiscalía General del Estado (FGE) por posibles operaciones relacionadas con lavado de dinero y delincuencia organizada.

Hay que establecer una diferencia fundamental: las denuncias son contra quien resulte responsable y será el Ministerio Público quien determine nombres, responsabilidades y eventualmente delitos. Convertir sospechas en sentencias sería tan irresponsable como pretender minimizar la gravedad del mecanismo denunciado.

 

Precisamente allí aparece una diferencia política que la gobernadora Rocío Nahle García parece decidida a establecer: cuando existen indicios de irregularidades, investigar, denunciar y cortar los mecanismos que las hicieron posibles.

Durante décadas, Veracruz conoció historias de corrupción, desvíos y redes construidas alrededor del presupuesto público. PRI y PAN cargan con episodios que alimentaron una cultura política donde demasiadas veces la impunidad terminó siendo parte del paisaje institucional. Por eso, la actual administración será medida también por su capacidad para demostrar que ningún funcionario, aliado o personaje cercano está por encima de la ley.

Raquel Bonilla recibe, entonces, mucho más que una Secretaría.

Recibe la responsabilidad de devolver gobernabilidad al sector educativo, reconciliar a la autoridad con el magisterio y cerrar cualquier espacio para negocios construidos alrededor de la educación.

El ciclo escolar comienza con normalidad. Que termine igualmente bien dependerá de algo más difícil que abrir las escuelas: poner orden en la SEV y demostrar que la educación dejó de ser territorio de venganzas, intereses y negocios.

Al tiempo.

astrolabiopoliticomx@gmail.com
“X” antes Twitter: @LuisBaqueiro_mx

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