Fernando Meraz Mejorado
Como raíces que rompen el suelo, así han llegado hasta el corazón de la patria los hombres que siembran la vida. Los productores de maíz y frijol de Durango, encabezados por Antonio Morales,líder de la Confederación Nacional Campesina (CNC) han plantado su dignidad frente a Palacio Nacional, no como enemigos, sino como padres de la cosecha para alimentar a México que exigen justicia.
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Han venido hasta el Zócalo a decir que < la palabra dada se secó como tierra sin lluvia>. En los vastos territorios de Poanas, por mencionar un caso, lo prometido por Sheinbaum se convirtió en promesa vana: de ocho mil toneladas de esperanza, apenas brotaron dos mil.
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El abandono ha herido el pecho de millones de familias que viven del surco y del sol.
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Con el índice flamigero y la dignidad enhiesta señalan con que bajo el manto del programa <Alimentación para el Bienestar> anidan fallas y sombras, permitiendo que el acecho de los mercaderes devore el fruto del sudor, haciendo caer los precios como hojas muertas bajo el invierno.
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Por ello claman que se abran las puertas del acopio!, ¡Que se respete el oro del grano del maiz en veintisiete pesos por kilo! ¡Y que la tierra de Durango reciba, como merece, el abrazo de diez mil toneladas más!
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Y como trueno que anuncia la tormenta, advierten: si estas voces no son escuchadas y el diálogo cerrado, la protesta crecerá como río desbordado, y llegarán hasta las puertas mismas del poder.
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Un ventarrón de negras nubes y relámpagos se advierte en el horizonte de México, porque la tierra cansada ya no sabe callar, y su grito es más fuerte que el silencio.-oOo