Aunque Pese
Por Salvador Martínez G.
Pasada la presentación del segundo informe de Gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso de la Unión y su mensaje al pueblo de México, toda la actividad política en Morena se concentrará en la disputa por las postulaciones a las 17 gubernaturas en juego en el 2027, las alcaldías y las diputaciones federales y locales.
Esto pudiera parecer parte del proceso natural de selección de candidaturas como en cualquier partido, pero para Morena y en especial para la Presidenta Sheinbaum serán semanas y meses aciagos por la lucha de poder entre diversos grupos, a los cuales deberá controlar y conducir por el mismo cauce o el resquebrajamiento del partido en el poder será inminente.
Por eso, bien hizo la secretaria de Gobernación Rosa Icela Rodríguez, en llamar al Movimiento por la Transformación a mantener la unidad, durante su intervención en la plenaria de las diputaciones federales morenistas.
Con claridad meridiana, Rosa Icela advirtió que el futuro “sea definitorio para la transformación del país” y por ello advirtió que “nadie puede servirse del Movimiento (4T) para obtener privilegios, proteger intereses personales o vulnerar la ley”.
Sin más resaltó: “Mantener esa frontera ética es responsabilidad de todos nosotros” porque el proceso electoral los pondrá a prueba. Nada hay más cierto.
A nadie escapa la existencia de grupos definidos que pugnarán por alcanzar el mayor número de puestos de elección popular de los comicios del 2027. Ahí están los Monreal, los Martí Batres, los Adán Augusto y los Ebrard, por sólo mencionar a los más grandes y articulados grupos políticos morenistas que no necesariamente se alían con los designios y directrices del Palacio Nacional.
Para la Presidenta es indispensable mantener, sino la unidad absoluta, sí la firme conducción política del movimiento que encabeza y, desprenderse de presiones internas y ajenas para alcanzar su objetivo. Cuenta para ello con el irrestricto respaldo de su Secretaria de Gobernación, quien no descansa ni de día ni de noche para mantener la casa en orden.
SUSURROS
En Morena de la Ciudad de México, por fin fue designado como sucesor de Héctor Díaz-Polanco, quien desde el 19 de julio pasado renunció a la dirigencia guinda, el joven diputado local Paulo García.
Con beneplácito, la jefa de Gobierno Clara Brugada calificó de positivo el nombramiento, y cómo no, si obedece a sus órdenes, lo que piensa le puede dar ventaja en la selección de las candidaturas a las alcaldías y diputaciones federales y locales citadinas.
Sin embargo, no todos están seguros de que el joven García pueda con el paquete y, sobre todo, logre controlar a los grupos políticos enquistados en las distintas alcaldías, además de poder enfrentar a la oposición panista, la cual aquí no sólo controla cuatro alcaldías, sino que pudiera alcanzar más en julio próximo. Veremos.
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