Columna de opinión
Consejo a quien desvía su deber
Alberto Woolrich Ortiz
A la Fiscal General de la República aquí y ahora cabe recordarle, por haberlo olvidado, que el juramento que efectuó sobre la Constitución Política le impone el deber jurídico de ser respetuosa de la Ley; ese respeto no estriba tan sólo en la deferencia que pueda tener a la Presidenta Constitucional y en observar las atenciones que merece quien detenta el más augusto de los poderes. Su respeto debe dirigirse a la obra de procurar justicia y reintegrarle a la fiscalía la dignidad perdida por haber brindado impunidad a la narco-política.
Esa Fiscalía que hoy preside, hace muchas décadas fue generosa para proveer y procurar justicia, pero lamentablemente en el neoliberalismo se inclinó a extraviarse y aún permanece así, se olvidó de su misión y, en ese ayer se entusiasmó por las ganancias producidas por el narcotráfico; de igual manera, pasó a ser el prototipo de perder su independencia y su fuerza moral, cabe recordar que esa independencia era la depositaria de la verdadera ciencia jurídica y la custodia de las libertades y garantías constitucionales, de ello, pasó a ser cómplice de la impunidad y narco-política.
La consecuencia de ello fue deshonrar la procuración de justicia y esa escuela de agentes del ministerio público pasó a ser la escuela de la ilegalidad, injusticia y deshonestidad, de esa época política hasta la fecha, todo se ha hecho costumbre; fiscales y narco-políticos se han hecho solidarios, socios y cómplices para ultrajar a los Estados Unidos Mexicanos.
Hoy a Ernestina Godoy Ramos, la abogacía pensante le hace saber que ese respeto no quiere decir servidumbre e inclinación a la corrupción que propició el fenómeno de la narco-política, por lo tanto, no debe de humillarse ante ella.
Si en su calidad de Fiscal General, usted cumpliera y quisiera respetar ese deber, conquistaría cabalmente el respeto de la abogacía pensante e independiente y, además, recuperaría la dignidad de esa Fiscalía General de la Federación, la cual sigue impregnada por la protección que se le dio al responsable de esa alianza con la delincuencia y que dio génesis a la narco-política que aún se protege.
Ojalá la Primera Magistrada de la Nación le llamara la atención y le ordenara procurar una justicia decente para recuperar esa dignidad perdida.
Es cuánto.
Lic. Alberto Woolrich Ortiz.
Presidente de la Academia de Derecho Penal
del Colegio Nacional de Abogados Foro de México, A.C..
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