No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
Ni los distractores, como la presencia del grupo surcoreano BTS en Palacio Nacional, ni el intento del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, de adelantar el cierre del ciclo escolar, han revertido la pésima imagen del gobierno federal por encubrir a funcionarios de Morena, acusados de narcotráfico.
Tras la acusación de Estados Unidos en contra del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, situación que lo obligo a solicitar licencia, al igual que al alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, así como a otros funcionarios, la presión de Estados Unidos ha ido en aumento.
El gobierno federal no quiere ni desea ofrendar al gobernador con licencia, pide pruebas a Estados Unidos, y nada más no termina de hacer el recuento de daños. Ni terminará diría Don Teofilito.
Ante la posición del gobierno federal, de insistir en pedir pruebas, y en asegurar que Rocha Moya y Gámez Mendívil, están localizables, ojalá, en una de esas ya se les pelaron, el director de la DEA, Terrance Cole, advirtió ante el senado de su país, que la reciente acusación contra el sinaloense, “es solo el comienzo” de una ofensiva contra funcionarios mexicanos acusados de narcotráfico.
El zar antidrogas del vecino país, descubriendo el hilo negro, aseguró que existen vínculos históricos entre altos funcionarios mexicanos y los cárteles del narcotráfico, por lo que son igualmente responsables de “envenenar” a ciudadanos estadounidenses. Pues no que No Pasa Nada.
Y vaya que los gringos van con todo. En ese contexto, el senador por Louisiana, John Kennedy, subrayó que es importante “mantener la presión” sobre este tema.
Y así como para echarle limón a la herida, el legislador Kennedy, recordó la máxima del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y su fallida política de seguridad de “Abrazos, no balazos”, y eso remató: “Eso dice mucho sobre lo que están dispuestos a tolerar”. Tómala.
Vaya que la presión sobre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, está a punto de ebullición, y a esa carga también se sumó el secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien reconoció una “colaboración sin precedentes” de México en materia de seguridad, sin embargo, pidió incrementar los esfuerzos contra el narcotráfico.
En este espacio hemos insistido en que sería mezquino no reconocer los esfuerzos que hace el gobierno federal, por combatir y contener el narcotráfico. Ha dado importantes golpes a la delincuencia organizada y ha golpeado a sus operadores financieros, sin embargo, aún falta mucho por hacer.
Marina del Pilar
Y vaya que la advertencia e insistencia del director de la DEA han de estar retumbando en los oídos de la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, a quien, de acuerdo a sus allegados, se le ha visto sumamente preocupada y presionada, por una inminente acusación de Estados Unidos por narcotráfico.
Después de que Estados Unidos le revocó su visa, al igual que a su ex esposo Carlos Torres, investigado por presuntamente pertenecer a una red de extorsión, tráfico de armas, narcotráfico y lavado de dinero en Baja California, la mandataria bajacaliforniana no ha tenido buenos días.
Y la cereza del pastel, es que durante el domingo de Pascua, presumió en sus redes sociales, unas fotografías con sus hijos en la playa, que al parecer estaban editadas, porque inmediatamente después se dieron a conocer otras en compañía de su ex esposo Carlos Torres Torres, mmmm no sé Rick, pero que creo que la gobernadora de Baja California, maneja una doble moral.