HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- Operación Escoba en MORENA
«Los traidores no tienen honor, ni códigos, ni respeto». Víctor del Árbol, Respirar por la herida
Si algún día soñó Rubén Rocha con acaparar todas las tapas de los diarios mexicanos beneméritamente —se llama 15 minutos de fama—, ese día fue ayer, jueves 30 del pasado mes de abril.
Las sudoraciones a causa de las pesadillas diurnas son cortesía del 1,600 de Pennsylvania Ave., que formalizó lo que todos sabían-escuchaban-leían en México y en varias partes del globo azul: el gobernador Rocha de Sinaloa tiene vínculos con la empresa de economía ilícita por ilegal de la familia Guzmán.
El lunes 15 de junio podría pasar Rocha su cumpleaños 77 en la prisión de máxima seguridad ADX Florence, COL, teniendo como cohabitante a Joaquín Guzmán, el Chapo. Allí, también, en la llamada cárcel El alcatraz de las montañas rocosas, purga condena García Luna.
Están aislados Guzmán y Luna, en solitario, sin contacto alguno con el exterior, ni siquiera abogados o familiares pueden visitarlos. El dictador Maduro de Venezuela, líder de un cártel, en otra cárcel, tiene una hora al día para tomar el sol y todo el tiempo se la pasa hablando solo. Se han quejado los tres de trato inhumano, cuando saben que la Ley de recompensa no descansa…
En México —ninguna en la prensa internacional—, todas las tapas del diarismo jerarquizaron grandes espacios al militante de MORENA. En todos los noticiarios, avances y entradas hablaron de lo mismo. Los espacios de opinión publicada, como se llama a columnas políticas —Uresti [informativa], Loret [crítico], Riva Palacio [analítico], Hernández López [matizante], García Soto [confrontativo]—, fueron dedicados a las acusaciones contra Rocha, quien, en un amplio tuit muy bien presentado, advirtió no estar solo: «Este ataque no es únicamente a mi persona; sino al movimiento de la Cuarta Transformación, a sus emblemáticos liderazgos […]». Se lleva pesado el gobernador escondido detrás de sus grandes y gruesos anteojos de unas cinco dioptrías por miopía.
«Pruebas», pidió con tino la presidente Sheinbaum. «¿Cuál es la motivación?», preguntó al cuestionar la no aportación de las mismas, que «demuestren culpabilidad». Declarar otra cosa y algo más, hubiera sido un tiro calibre 7.62 milímetros en el pie izquierdo de los «emblemáticos liderazgos».

letraschiquitas
No por decirse aquí ayer que la dirección morelense de MORENA aparece esporádicamente y de forma discreta en redes de chismes y en notas pagadas de papel periódico, es decir, que escasea su activismo político-partidista-personal, sino por la llegada de Ariadna Montiel y Citlalli Hernández al comité central, empezaron los insoportables momios por la salida de Mirsa Suárez, con efecto dominó.