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El futbol ya no es espectáculo popular en CDMX

Mensaje Político

Alejandro Lelo de Larrea

 

“Huerfanito Hospitality Pavilion+, Bloque 133, Fila 20, Asientos XX y XX, con bebidas alcohólicas incluidas 3 horas antes y 2 después del partido $210,000”. Así ofrecen el día previo del partido entre México e Inglaterra en el Estadio Azteca una entrada, en un grupo de WhatsAPP creado para la compra y venta de boletos para los partidos del Mundial. No falta el buen humor en una de las respuestas: “¿Con cuál riñón te pago, el derecho o el izquierdo?”.

Este es uno de los ejemplos más acabados de la estela de precios altísimos para ver el futbol mundialista en la Ciudad de México, lo que sin duda dejará una inercia muy difícil de revertir, por lo que en prospectiva puede afirmarse que el espectáculo del futbol en la capital del país dejó de ser popular, y ahora solo las clases altos ingresos podrán pagar para verlo en forma presencial, y más si se trata del estadio Azteca, donde las Águilas del América y cualquier otro club que tenga esa casa como local van a quedar como equipos fifís, para fifís.

Habrá que esperar a ver cómo quedan los boletos en la siguiente temporada, pero la proyección es que puede haber un incremento de hasta 10 veces, en dos años. Las entradas para presenciar partidos de la temporada 2024 en el Azteca tuvieron un costo que fluctuaba entre los 200 y los 750 pesos, lo que lo hacía un espectáculo popular, bastante accesible al pueblo, a los aficionados de prácticamente todas las clases sociales. Ya en partidos clásicos, como Chivas contra América, el precio subía, y más aún para encuentros de finales, como el Clausura 2024, que costó entre mil 900 y 4 mil pesos. Después de esa final, volvieron a precios accesibles.

Pero la remodelación del estadio disparó las entradas a lo inalcanzable. Primero, en la reinauguración, el partido que jugaron las selecciones de México contra Portugal, el incremento respecto de 2024 fue de 1200% para los boletos más baratos, y hasta 1500% para los boletos más caros, que se vendieron entre 2 mil 500 y 10 mil pesos, según los precios oficiales, sin considerar comisiones para la empresa expendedora.

Para los encuentros del Mundial, los precios se dispararon hasta en 10000% (sí, diez mil) respecto de la temporada 2024. En la inauguración México contra Sudáfrica, los más baratos a precios oficiales rondaron los 20 mil pesos y los más caros hasta más de 250 mil, en lo que llamaban Hospitality VIP Mundial –incluye alimentos y bebidas–. En la reventa, el triple o cuádruple.

Los boletos en el estadio Azteca fueron más caros que en Canadá o en Estados Unidos, incluso precio contra precio, sin considerar que allá el poder adquisitivo es mucho mayor, así como la ventaja del tipo de cambio. Por eso la FIFA estaba tan contenta con la afición de la Ciudad de México, porque acepta pagar altos precios oficiales en el boletaje.

El Mundial generó una red de reventa de boletos enorme, en la que había grupos de WhatsAPP donde cientos de personas ofertaban compraventas. Un mercado de especulación. Un ejemplo de reventa: los precios para el “M1” (partido inaugural entre México y Sudáfrica) fueron subiendo de precio en la semana previa del encuentro. De ofrecerlos en 120 mil, el día previo costaba hasta 350 mil pesos, sin incluir siquiera un refresco.

Para el segundo partido bajaron de precio, a pesar de la enorme euforia del primer triunfo, por dos razones fundamentales: ya no era la inauguración y tampoco se jugaba en el Azteca, sino en Guadalajara. Se pudieron conseguir boletos hasta de 25 mil pesos, por supuesto no en las mejores zonas.

 

FOTO: Especial

Para el tercer juego, contra Chequia, la especulación respecto del primer partido se redujo, pero fue más caro que del encuentro en Guadalajara. Mínimo se necesitaban 50 mil pesos para conseguir un boleto, y también en zonas altas y de porterías.

Antes de que se conociera que México quedaría en primer lugar de su grupo y permanecería jugando en el Azteca, los boletos para el partido “M79” de 16vos de final costaban 25 mil pesos. Pero en cuanto se supo que México quedó en primero, se triplicaron. “Vendo Bloque 117, Fila 21, Asiento XX, 1 boleto, $75,000”, ofrecía uno. Otro: “2 boletos Cat 1, bloque 246, Fila 4, $78,000 cu”. Sobre ese precio rondaban el 25 de junio, pero fueron subiendo en los días subsecuentes. Ya el mero 30, día del partido, no se atrevieron a bajarlos de precio, sino hasta pasadas las 13 horas, en que ofrecían de “remate”, hasta en 30 mil. Hasta eso, en grupos prácticamente no había quejas de que alguien hubiera sido defraudado.

La FIFA debe estar arrepentida de haberle dado sólo el 12% de los partidos del Mundial a México, porque aquí no se regatearon los precios y no hubo desinterés como en Estados Unidos. Por ejemplo, en el estadio de Boston, aunque sonaba muy atractivo el partido entre Francia y Noruega –y fue un partidazo–, era relativamente barato: “6 Tickets 2 + 4 Cat1 – Block 106, 2,700usd”, ofrecían. O sea, cada uno 450 dólares, unos 8 mil pesos.

El pasado sábado, a menos de 24 horas del partido de México contra Inglaterra, los precios de la reventa se dispararon. En la reventa, no bajaba de 70 mil pesos el más barato, y eso que estaban ubicados casi donde las águilas tienen su nido.

Así de súper elitista el Mundial en el estadio Azteca, donde no se revertirá la inercia de hiperinflación en el costo del espectáculo de futbol, que no volverá a ser popular. Lo veremos.

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