HOMO POLÍTICUS
PAVE SOBERANES
- En Cuernavaca Matan Hasta Árboles
«Su larga carrera le había enseñado que no había asesinos, sino personas que cometían asesinatos». Henning Mankell, para Los perros de Riga
Dando continuidad al modelo del idolatrado Cuauhtémoc Blanco, chilaquiles y frijoles negros refritos fue el menú ayer del Desayuno de Seguridad. Antes de romper el ayuno de unas ocho horas, se realizaron honores a la Bandera Nacional.
La presentación oficial del general Bucio, como jefe estatal de Policía, no llegó. El presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui, que había reprobado la llegada de un militar a realizar tareas policiales, lo saludó de mano reconociendo su benemérito generalato. Se llama zalamería.
Ese acto de propaganda política acompañado de café y pan dulce también, fue una liza de vestimenta nueva y de marca, de los ediles de la ruta del vicio y la violencia, como son los municipios de Jiutepec, Cuernavaca, Xochitepec, Zapata y Temixco, a esa hora perpetrados dos actos de violencia homicida en Temixco y Cuernavaca.
Al general Bucio —reemplazante del jefe Urrutia por instrucciones del centro— le dieron un lugar lejano en la Fotografía del Recuerdo —de pie, a la orilla—, primera suya desde que le entregaron su nombramiento en petit comité en Palacio de Gobierno, hace seis días. Cuando comandante de la Zona Militar 24 de Cuernavaca hasta se le cuadraron. No es el trato que merece ahora ese general de Brigada, diplomado de Estado Mayor… enviado de Palacio Nacional.

Entre el día 22 y hoy —¡seis días!—, la actividad delictuosa en Morelos ha sido a cantidades industriales, con un único detenido: el alcalde de Tlalnepantla —Rubio es su apellido materno—, que pronto acompañará a otro distinguido militante de MORENA, el exdiputado Marcos Zeta, mejor conocido con el hipocorístico de Zapo. La actividad delictuosa no fue bienvenida al nuevo jefe estatal de Policía, sino rutina de la cotidianidad. Morelos va a cumplir en septiembre 20 años así.
letraschiquitas
A los diputados federales Magda Salgado, Sandra Anaya, Ariadna Barrera, Cindy Winkler, Agustín Alonso chico y Juan Ángel Flores —como a sus 247 iguales— les dotó la Legislatura 66 de una tarjeta con 10 mil pesos precargados, nomás por que sí***. Si el gobierno de José Luis Urióstegui reconoció el asesinato de al menos una veintena de árboles maduros, el delito de Ecocidio debe pagarse con pena corporal, es decir, con cárcel***. Sin reparo alguno, creciendo el desinterés, en Cuernavaca y Morelos cualquiera puede bloquear la vía pública, como hicieron ayer las huestes de Pedro Haces, compadre del también diputado federal Ricardo Monreal.