InicioRicardo Aguirre CuellarEl ojo que todo lo ve

El ojo que todo lo ve

Por: RICARDO AGUIRRE CUELLAR

 

Estimado amigo; en estos días de vacaciones han sucedido algunas cosas que hablan de lo mal que anda el país, por más que se lancen bolas de humo; los problemas siguen escalando, pero para evitarlos se barren bajo la alfombra y se recurre al engaño.

La prensa nacional, cae en el debate sobre la preeminencia de la libertad de expresión, por encima de cualquier sofisma ideado por la izquierda wokista, para acallar la crítica, como lo es la defensa de las audiencias y pasar por el cedazo de la censura y la corrección política, para establecer que se puede decir o no a juicio del poder.

El tema aún siendo un distractor, no deja de ser de imperiosa relevancia, pues refleja el carácter de un modelo de gestión, que busca limitar la crítica, aprovechándose de las audiencias, que dice defender, pero que no es otra cosa que un bozal que evite se conozca la verdad que incomoda al regímen.

Los autoritarismos siempre buscan pretextos para impedir la libre expresión y ahora encuentran en las desvalidas audiencias el inmejorable escudo para protegerse de la crítica y de esa forma, hacer lo que les plazca.

La trampa es tan grotesca, como populista, pues una vez más, el poder omnímodo se erige en “padre bueno y protector” de una sociedad que está a merced de los más bajos intereses o sea los intereses de los periodistas, comentocratas y dueños de medios electrónicos, que hace necesario un guardián que impida los excesos y manipulaciones a las que están expuestos por tanta información mal intencionada.

Ahora bien, en la Ley de Telecomunicaciones y de Radiodifusión ya se establecía mecanismos éticos y defensores internos que garantizaban que toda información cumpliera los estándares de dignidad y claridad que merecen las audiencias y como canalizar los reclamos cuando se veían afectados los intereses particulares; sin embargo la propuesta de Lineamientos Generales para la Protección de las Audiencias lo que propone es que un órgano del Estado como lo es la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones sea el vigilante y por lo tanto el censor que monitore a los medios e imponga sanciones a quien a su juicio infrinja los lineamientos.

Como se ve, el régimen, se convierte en juez y parte y por eso desmanteló el Instituto Federal de Telecomunicaciones organo constitucional autónomo, que dentro de sus facultades estaba la regulación y vigilancia de los medios para que cumplieran los derechos de las audiencias establecidas en la ley y supervisará que cada medio tuviera un código de ética y un defensor interno, facultando al instituto para sancionar a los concesionarios que violaran las disposiciones sobre los derechos de la audiencias.

El IFT como organo autónomo constitucional, no operaba bajo esquemas de subordinación política y al servicio del poder ejecutivo, sino en función al interés público con independencia tecnica y de gestión y por eso fue desmantelado para sustituirlo por un órgano descentralizado en lo formal, pero centralizado en lo técnico y operativo.

En suma, la discusión ya no nos remite al antecedente, sino al ojo rector que todo lo ve y que reclama como única verdad la suya.

Pues es más que evidente, que conforme se vayan incrementando los desastres y se haga más aguda la crítica, se va ir estrechando o apretando la soga al cuello de las libertades. Pues el panorama no se ve nada alentador para el régimen y Sheinbaum y su capacidad de tolerancia se ve cada vez más menguada y por lo tanto va perdiendo el relato, ante la realidad que por más que se pretenda esconder ya la rebaso.

Y como no, si las encuestas que se venden con la más alta popularidad, cada día pierden valor por los exiguos resultados y van mostrando la verdad por más que se quiera ocultar y por lo mismo Sheinbaum cada vez más, se va radicalizando y sino veamos como se está comportando con el gobierno de Trump. Que ante el embate por el narcoterrorismo politico, Sheinbaum recurre a la retórica ultra nacionalista para defender a los miembros de su secta.

Su rictus autoritario aflora y su desesperación y enojo es inocultable.

Todo por la falta de resultados, en un gobierno carente de eficacia y muy ruin ante los problemas.
La corrupción y saqueo es por demás proverbial y los elefantes blancos de las obras lopistas, si son emblemáticas pero por el despilfarro que cuestan y por su nulo valor funcional.

En suma, cuando la presión llegue a su punto de ebullición, estaremos en el proceso eleccionario del año que entra y por la víspera se presume un año desastroso para el cartel morenonarco, quien sin duda ya no podrá contar con la abierta complicidad y participación de los narcoterroristas, que tan bien funcionaron en los procesos del 18, 21 y 24, que ya perseguidos y acorralados no podrán servir a los intereses de esta secta, que ha convertido al país en un patio trasero de inmundicia, corrupción y narcoterrorismo. Hoy acosado por nuestros vecinos y a punto de desmantelacion, pues es más que evidente que en pleno proceso electoral, seguirán apareciendo órdenes de detención con fines de extradición de más connotados gobernadores, senadores, diputados, funcionarios y alcaldes del cartel moreno. Salpicando con su pus la patética figura presidencial. Y su retórica tramposa y mitómana que la caracteriza.

No lo crees así estimado amigo.

Entre paréntesis; por cierto los medios escritos navegan en las aguas turbulentas del chayote como lo confiesa abiertamente Sheinbaum, cuando sostienen que “ como ya no da chayote al Reforma, Universal y TV Azteca” por eso hacen campañas mediáticas contra su gobierno.

Lo que cínicamente confirma Sheinbaum, es una de las prácticas más añejas del poder y la prensa. La corrupción mediática que pervierte la retórica informativa y editorial.

Y es que los medios nacionales hacen parte del negocio informativo, no lo que publican sino lo que callan o peor aún lo que distorsionan y es que la relación de los medios y el poder, nunca ha sido medianamente clara y hasta cierto punto, sumamente tortuosa y en algunos casos perversa.

Los recursos que aplica el régimen en propaganda, no solo sirven para publicitar su gestión, sino para atemperar la crítica o peor aún para someterla.

Y claro cuando un medio no se ajusta al “sistema” recibe la cancelación de la publicidad y por ende de los recursos.

Es decir que para que funcione, el poder lo que busca con este tipo de acuerdos, es que el medio se pliegue a sus “necesidades y conveniencias” y claro, siempre sucederá que estas “necesidades” están reñidas con la difusión libre de las ideas y por eso su descalificación y censura.

Por otra parte, la declaración cínica de Sheinbaum, desnuda de todo propósito a su gobierno y acredita por mucho, que lo que busca son cómplices de sus intereses y obsesiones y que el recurso que destina para los medios para publicidad, nada tiene que ver con la difusión de su gestion, si no como una clara extorsión que permita ahondar en la manipulación, la mentira, el engaño y sobre todo en la corrupción de los gobernados, para que solo crean en lo que les dice el régimen.

De manera de aquello que decía López Portillo a propósito de la crítica que hacía Proceso de su gestión. “No pago para que me peguen” se quedo chiquita, ante el desplante autoritario de Shiembaum, de que da chayotes. Tomando en consideración que un chayote, es una extorsión o chantaje que ejercen a la limón, prensa y poder para obtener una ventaja tramposa sobre el electorado. Y en la cual los dos son los beneficiarios en detrimento de la verdad y la realidad.

Y la otra verdad, que se da el chayote, a casi la totalidad de los medios, sean de chile, de dulce o de manteca, para acallarlos y someterlos a su voluntad. Lo cual no deja de ser una cruda realidad.

El arrebato de espontaneidad oficiosa, demuestra el talante autoritario y dictatorial de esta mujer y el desprecio que para ella representa la libertad de expresión y de las ideas, pues basta usar los dineros de los ciudadanos, para amedrentar voluntades a base de billetazos que para eso es presidente.

El descaro es brutal y grosero y resume y sintetiza la doble moral que siempre ha tenido la izquierda.
Acusar cuando es oposición de la compra de conciencias y hacer exactamente lo mismo o peor, cuando se es gobierno.

Por eso no podemos creer en todas las mentiras que se venden como verdades, por que tienen el veneno de la extorsión oficial.

Y ojo una de las mentiras reiteradas es la falsa popularidad de Sheinbaum, venga de donde venga. Porque lleva en si misma el germen de su propia destrucción. Es decir están compradas.
PD. Y como para que la mata siga dando, se agregan nuevos ingredientes para enredar la trama.

El crimen e incineración de los estudiantes de Ayotzinapa va por otro capítulo lleno de contradicciones y amañados testimonios, que sólo sirven para seguir restregando la herida, que no se busca cerrar, sino a la que hay que echar sal y limón para que duela más.
Agregar un culpable más, cuando todos sabemos que fueron muertos e incinerados por los socios criminales de narcomorena, es buscar un chivo expiatorio y dejar en el olvido a los auténticos responsables de este crimen.

PD1. Y los homicidios los aplanan y planchan para decir que han bajado.
Y cuando suceden, es por que provocan a los criminales. Según sostiene el “caballero de la noche” de la comentocracia, para justificar el crimen.
Así que si es autoridad, no cumpla con su deber, porque esta “provocando” a los asesinos. Y lo pueden matar o desaparecer.

Y con esa estulta explicación, pretende que creamos en su cruzada.
Vaya que hay que tener semejante cara dura.

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEÍDO