LOS CAPITALES
Por EDGAR GONZALEZ MARTINEZ
La economía mundial está entrando en una fase crítica, configurando un mercado que oscila entre la resiliencia corporativa y un creciente riesgo de estanflación, en medio de la transición de liderazgo en la Fed y una política monetaria que apunta a permanecer restrictiva por más tiempo. Y todo apunta a que la situación empeorará, sobre todo por la fractura de credibilidad en la que ha caído la FED, que no se había visto en los últimos 30 años.
Mientras en la mayoría de los países las decisiones del banco central están divididas, en la FED la votación sobre la política monetaria era monolítica, era porque a partir de este mes pasado la votación estuvo dividida, y al final mantuvo tasas en el rango de 3.5%–3.75% con una votación dividida de 8-4 —la mayor disidencia en más de tres décadas— en un contexto de inflación persistente (PCE en 3.5%) y rendimientos del Tesoro en máximos recientes (4.40% a 10 años).
En paralelo, la escalada geopolítica en el Estrecho de Ormuz ha impulsado al crudo Brent por encima de los 110 dólares (alcanzando 119) y al WTI a 104 dólares, tras una caída de inventarios de 6.234 millones de barriles, elevando los riesgos inflacionarios globales. Pese a este entorno restrictivo, las grandes tecnológicas sostienen el apetito por riesgo con resultados sólidos —como Alphabet con ingresos de 109,900 millones de dólares y Meta con un BPA de 10.44—, configurando un mercado que oscila entre la resiliencia corporativa y un creciente riesgo de estanflación, en medio de la transición de liderazgo en la Fed y una política monetaria que apunta a permanecer restrictiva por más tiempo.
El presidente Jerome Powell, en lo que marca su última rueda de prensa antes de que su mandato expire el 15 de mayo (aunque confirmó que permanecerá en la Junta de la Fed posteriormente), señaló que la probabilidad de un aumento en la inflación subyacente es real y que la postura actual es “adecuada y algo restrictiva”. Powell enfatizó que el Comité está atento a las amenazas a ambos lados de su mandato, reconociendo que los acontecimientos en Oriente Medio aumentan significativamente la incertidumbre económica y que el aumento de precios de la energía aún no ha alcanzado su punto máximo.
El mercado laboral, según Powell, continúa suavizándose ligeramente y no se percibe como una fuente de inflación, a pesar de que la expansión del empleo refleja una reducción en el crecimiento de la fuerza laboral. El PCE se registró en un 3,5% en marzo, y se espera un PCE subyacente del 3,2%, mientras que la previsión del PIB del primer trimestre por parte de la Fed de Atlanta se sitúa en el 1,24%. Ante este panorama, los operadores han ajustado sus expectativas de forma agresiva: según datos del CME Fedwatch, existe ahora más de 40% de probabilidad de una subida de tipos para 2027 y un 0% de posibilidades de una bajada en la próxima reunión del FOMC. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años alcanzó el 4,40%, su nivel más alto desde marzo, mientras que el bono a dos años subió al 3,94%, reflejando la convicción de Michele, de JPMorgan, sobre una Fed cada vez más preocupada por el nivel de precios.
A pesar del entorno macroeconómico restrictivo, las grandes compañías tecnológicas han presentado resultados que subrayan la resiliencia del sector. Alphabet (GOOG/GOOGL) reportó un beneficio por acción (BPA) de 5,11, superando las previsiones de 2,62, con ingresos de 109.900M. Microsoft (MSFT) superó las expectativas con un BPA de 4,27 frente al 4,05 esperado, generando 82.900M en ingresos. Amazon (AMZN) registró un BPA de 2,78 (previsión 1,63) con ingresos masivos de 181.500M, mientras que Meta Platforms (META) duplicó prácticamente las expectativas con un BPA de 10,44 frente al 6,65 proyectado, alcanzando ingresos de 56.310M. Powell vinculó estos resultados a la “insaciable demanda de centros de datos”, sugiriendo que el gasto de los consumidores y la inversión tecnológica siguen siendo motores sólidos de la economía. Por su parte, Adidas mantuvo sus perspectivas para 2026 tras ventas en el primer trimestre de 6.600 millones de euros, impulsadas por un crecimiento del 31% en su categoría de ropa.
En Europa, el Banco de Canadá (BoC) mantuvo su tasa en el 2,25%, pero el gobernador Macklem advirtió que podrían ser necesarias subidas consecutivas si los precios de la energía provocan una inflación generalizada. La previsión del PIB canadiense para el primer trimestre se sitúa en el 1,5%. En Alemania, la inflación preliminar anual del IPC se ubicó en el 2,9%, por encima del dato anterior del 2,7%, lo que añade presión al BCE. En Asia, mientras el Nikkei cedió un ligero 0.14%, los mercados chinos mostraron fortaleza con el A50 subiendo un 0.44% y el Hang Seng disparándose un 1.68%, en un contexto donde China y la UE han acordado profundizar las discusiones sobre el control de exportaciones a pesar de las tensiones por la propuesta de ciberseguridad europea.
En fin, el panorama actual revela una economía global en estado de “estanflación latente”, donde el sólido desempeño corporativo de las megacaps tecnológicas es el único dique de contención frente a una política monetaria que se torna simétrica y restrictiva. La fractura 8-4 en la Fed y la llegada de Kevin Warsh sugieren un cambio de paradigma, hemos pasado de discutir “cuándo bajarán las tasas” a evaluar “cuánto podrían subir” para compensar los choques de oferta petroleros y los efectos de los aranceles.
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