Ella y él

Manuel Zepeda Ramos.

 

Cuando la fusión bien temperada sucede, la Obra de Arte se presenta para el regocijo humano. El fenómeno biológico impresionante de las abejas, descubierto por el hombre, subraya lo que digo.

Ella vino a Xalapa desde el norte mexicano con antecedentes musicales que presagiaban el futuro que llegaba. Desde Sonora, arribó a la escuela de música de la Universidad Veracruzana, con voz femenina hecha para el canto.

Él, director de la facultad de música, guitarrista ya iniciado bajo la dirección de don Manuel López Ramos, maestro formador de grandes ejecutantes mexicanos que hoy triunfan en México y en el extranjero.

Terminando sus estudios musicales en Xalapa, ella parte a la CDMX para continuar sus estudios en el Conservatorio Nacional.

El, ya convertido en un gran guitarrista clásico, inicia una larga carrera de interpretación de los grandes creadores de música de todos los tiempos que lo habría de llevar a cuatro de los cinco continentes de nuestro maravilloso planeta.

Ella y él se vuelven a encontrar para iniciar una vida juntos, en torno a la guitarra y el canto.

Es cuando no dejo de pensar en ese fenómeno maravilloso que se llaman abejas y el gran viaje que emprenden estos seres vivos en las grandes distancias en busca de su pareja, llevando una y solo una identificación que hará posible su localización y su encuentro.

Las abejas, en su largo recorrido, emiten una luz de manera constante cuya longitud de onda solo es identificada para otra abeja de diferente sexo y solo una. Esa luz con similar longitud de onda habrá de sustituir a la gran distancia por espacios de desplazamiento cada vez más cortos que harán posible el encuentro, que se da como el premio al gran esfuerzo de búsqueda.

Ella, Sandra Lohr y él, Enrique Velasco, son ejemplo de esas abejas que describo con emoción y gusto. Sus longitudes de onda se encontraron en la CDMX para siempre.

Sandra, en su largo recorrido por los horizontes del canto, centrado principalmente en las canciones tradicionales de México y Latinoamérica, ha hecho varias grabaciones y recibido distinciones y reconocimientos: uno de ellos es su designación como revelación femenina en el festival OTI. Sandra Lohr ha ofrecido numerosos recitales en festivales internacionales en salas y teatros de gran parte de la República Mexicana, como también en Francia, Italia, Rusia, Centroamérica y los Estados Unidos.

Él, Enrique Vlasco, además de ser un guitarrista altamente productivo al rededor del Mundo, es un gran formador de guitarristas importantes desde Xalapa. Con una larga carrera administrativa en la Universidad Veracruzana -director de la Facultad de Música, director General del Area de Artes, director de divulgación artística, asesor y orientador eterno de los jóvenes guitarristas que se forman todos los días y todos los años en la facultad de música-, es también maestro de guitarra clásica en el Instituto Superior de Musica del estado de Veracruz: ISMEV.

El domingo 20 de septiembre, en la Casa de doña Falla, sitio xalapeño que se ha ido consolidando como un lugar agradable para la música de cámara, con su sala principal llena de seguidores como yo de estos músicos que preservan la Música popular del continente latino americano para bien de la cultura de todos los tiempos, presenciamos, digo, un gran concierto de música méxicana: ASÍ ES MI TIERRA se llamó y que nos enloqueció a todos.

Con Sandra Lohr en la voz, Enrique en el requinto de guitarra y Darío Celis en la armonía con su guitarra impecable, dio inicio:

México lindo, de Chucho Monje.
Cuando sale la luna, de José Alfredo Jiménez.
Mi gran amor, de “Cuco” Sánchez.
Canción mexicana, de Lalo Guerrero.
Así es mi tierra, de “Tata Nacho”.
Las alteñitas, de J.J. Espinoza.
La mestiza, de Baqueiro Prevé.
Serenata Huasteca, de José Alfredo Jiménez.
El pastor, de los cuates Castilla.
Rancho alegre, de Felipe Bermejo.
Se me olvidó otra vez, de Juan Gabriel.
Aires del Mayab, de Pepe Domínguez/ C. Duarte.

Los aplausos duraron minutos, Vino el encore:

Cielito lindo, de Quirino Mendoza y Cortés.
Final de locura.
Fue un medio día, alegre e intenso, con dos músicos maravillosos para fortuna nuestra, que además son marido y mujer.

¡Que viva la Universidad Veracruzana!

ARTÍCULOS RELACIONADOS

LO MÁS LEÍDO