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En política no hay blancas palomas

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Arturo Zárate Vite

 

El voto duro haría diferencia en las elecciones de 2027. Ese voto duro votará por su partido digan lo que digan de sus militantes y dirigentes, sin importar el calibre de acusaciones de que son objeto, sin tomar en cuenta su desgastado perfil dañado por infundios o verdades.

Ya se verá que partido llega más tiznado a la competencia. Nadie se salva. En mayor o menor grado todos han tenido que aguantar olas de imputaciones contra el desempeño de sus cuadros en el servicio público o por lo que hicieron cuando fueron gobierno.

No parece que haya forma de limpiar imágenes o famas, aunque las incriminaciones fueran falsas.

Solo los que efectivamente sean inocentes podrán cruzar el pantano sin mancharse el plumaje. La sociedad va a reconocer a los que están libres de culpa. No es nada sencillo. Se puede, porque si alguien sabe si fulano o mengano es culpable es la misma gente, la que está en el entorno del aludido. Quien tenga alguna responsabilidad, ni por sus cercanos sería aceptado, salvo que sean cómplices, lo que tampoco se puede ocultar.

Ahora bien, ¿qué autoridad va a decir quién es inocente o quién es culpable? ¿Una autoridad extranjera? ¿Una autoridad mexicana? Ninguna es perfecta, se pueden equivocar, se han equivocado en diferentes casos.

¿Qué no tenían ya detenido al general Salvador Cienfuegos, capturado en los Estados Unidos y acusado de vínculos con el narcotráfico? General que había llegado a la cima de la milicia, que fue secretario de la Defensa Nacional. No pasó mucho tiempo para que lo soltaran, porque no había, como ahora dice la presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo, pruebas contundentes.

De haber existido pruebas contundentes, no solo meros dichos de delincuentes encarcelados que son capaces de mentir con tal de reducir la sentencia o evitarla, Cienfuegos estaría encarcelado.

El general disfruta de su libertad en México.

¿Se puede creer que lo dejaron libre por la simple petición de autoridades mexicanas? ¿Cuándo México ha podido doblegar o vencer a una potencia como Estados Unidos?

Lo que se impuso fue la verdad.

¿Qué va a suceder con la nueva ola de acusaciones contra 10 funcionarios y exfuncionarios mexicanos?

Para desgracia de ellos, ya fueron sentenciados mediáticamente. “Culpables” es el veredicto. Se da por hecho que, si una autoridad de Estados Unidos los acusa de narcos, “son narcos”.

Se suma a la campaña de quienes tratan de recuperar el poder a través de la denigración, no por la vía de los votos. Opositores que no han vacilado en solicitar la intervención extranjera, la de los vecinos, sin importarles incurrir en el delito de traición a la patria.

Hay ejemplos de uno y otro partido.

¿A poco Alejandro Moreno Cárdenas “Alito” es una blanca paloma? Lo acusan de enriquecimiento indebido. Los meses pasan y sigue intocable. El proyecto para quitarle el fuero está listo en la Cámara de Diputados, guardado en el cajón. Quizás porque lo que más conviene a quienes tienen el poder es que se mantenga al frente de tricolor, hasta que termine de extinguirlo.

¿A poco el gobernador, ahora con licencia temporal, Rubén Rocha Moya es una blanca paloma? No se le puede declarar culpable solo por lo que se ha dicho y escrito de su comportamiento, nada más que el río que pasa por Sinaloa hace tiempo que suena y EEUU lo acusa de ser cómplice del narcotráfico. Es innegable que la delincuencia organizada en su entidad sigue operando.

¿A poco la gobernadora de Chihuahua Maru Campos es una blanca paloma? Ofende a la inteligencia de cualquiera que se diga que ella no estaba enterada de la intervención de agentes extranjeros (CIA) en un operativo estatal y ahora se le eche la culpa a un muerto, porque los muertos no hablan y mucho menos se pueden defender.

A lo mejor Alito, Rocha y Maru son inocentes como ellos aseguran, y así sería mientras no se exhiban “pruebas contundentes” en su contra. La tiznada ya nadie se las quita.
Independientemente de sus conductas, los fieles seguidores, llamado “voto duro”, seguirán votando por los partidos que abanderan.

Hasta donde se sabe, por cifras del INE, Morena tiene, en números redondos, 12 millones de militantes, el PRI 844 mil y el PAN 365 mil. De ahí la importancia del “voto duro”.

X y TikTok: @zarateaz1

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