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Fayad, Menchaca, cómo joder a Gerardo Sosa

ENTRESEMANA

“Como yo te amé/ Ni en sueños lo podrás imaginar…” Armando Manzanero

MOISÉS SÁNCHEZ LIMÓN

 

La mañana de ese lunes 31 de agosto de 2020, en su oficina del Palacio de Gobierno en Pachuca, el gobernador del estado de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, había cumplido cuatro años en el cargo.

Omar sonrió al recibir el informe contundente; saboreó la consumación de una petición que, en su momento, soslayó el entonces presidente Enrique Peña Nieto: elementos de la Agencia de Investigación Criminal habían detenido a quien consideraba su enemigo político, Gerardo Sosa Castelán.

Es una historia que se antoja sinfín cuyos capítulos se entrelazan en la pugna por el poder político. Traiciones, deslealtades y cobro de facturas en el estado de Hidalgo.

No, en esta trama no hay hermanas de la caridad ni románticas excepciones y sí un embajador y un gobernador, en su momento priistas distinguidos y luego echados a la causa de Andrés Manuel López Obrador, empeñados en someter a quien fuera su compañero de partido. Cada cual con sus razones y relación.

La que se ha vuelto conseja popular cita que, entre políticos podrán hacerse pedazos, pero nunca se harán daño. Aunque la ruptura es eso y generalmente no tiene retorno cuando la hegemonía en el poder está de por medio.

Déjeme le platico.

Aquel lunes 31 de agosto de 2020, se registró un triunfo político personal para el entonces gobernador del estado de Hidalgo, Omar Fayad Meneses, entendido éste como la aprehensión del para ese momento presidente del Patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Gerardo Sosa Castelán.

La orden se cumplió en una lateral del Circuito Interior de la Ciudad de México. Gerardo vestía saco sport y camisa clara sin corbata. Sin esposas, un elemento de la Agencia de Investigación Criminal lo condujo hacia el interior de un automóvil color gris. Se concretaba la amenaza de Omar Fayad de meter a chirona a Sosa Castelán.

Desde ese último día de agosto de 2020 y hasta ayer lunes 5 de octubre de 2026 la ruta judicial ha corrido entre amparos y reveses en un proceso que pareciera sin final.

Ayer, el Tribunal Colegiado de Apelación del Vigésimo Noveno Circuito confirmó Auto de No Vinculación en beneficio de Gerardo Sosa Castelán, dentro de procedimiento penal por presunta defraudación fiscal.

Pero, el 11 de diciembre de 2023, es decir, dos días antes de que el pleno del Senado de la República lo designara embajador de México ante el Reino de Noruega, concedió una entrevista al Jorge Martínez López, reportero de El Universal de Hidalgo, en la que descalificó a Carolina Viggiano, Alejandro Moreno, Xóchitl Gálvez y Rubén Moreira Valdez.

En ese tenor, por supuesto, Rubén Moreira reprochó públicamente esa alusión en la que Omar, incluso, lo involucró en una supuesta petición para cometer delitos, electorales. Y, entonces, el ex gobernador de Coahuila recordó la deshonestidad del en ese momento virtual embajador.

Échese este trompo a la uña y, como citó Moreira, que Gerardo Sosa Castelán se entere desde cuando se lo querían chingar. Y se l chingaron.

Lea usted y saque sus conclusiones.

Cuenta Rubén Moreira, quien el 30 de noviembre de 2017 había dejado el cargo de gobernador del estado de Coahuila, y desde el 1 de septiembre de 2018 diputado federal por el Partido Revolucionario Institucional:

“Estábamos en una comida en Los Pinos, estaba el señor presidente de la República, don Enrique Peña Nieto. Y cada quien expuso algo de lo que quería, yo saqué el tema de las universidades que yo requería para mi tierra, saqué el tema de unas prepas, y cuando le toca a Omar Fayad, lo tenía de frente, y le dice al Presidente:

“Oiga Presidente, fíjese que en Hidalgo la Universidad está muy mal.

“Y, entonces, puso sobre la mesa el personaje que se apellida Sosa, ¿cómo se llama?, Gerardo Sosa, “fíjese que Gerardo Sosa es el dueño de la Universidad”, y pues todos dijimos: ¡ah, cabrón!, si todos estamos aquí pidiendo cosas para nuestros estados, “écheme la mano, presidente, para quitarlo, para meterlo a la cárcel, hay que quitarlo”.

“Obviamente –prosiguió Moreira–el Presidente dijo “quién sigue” y se lo brincó.

“Para que el señor Sosa sepa desde cuándo se lo querían chingar, nada más que Peña ahí, porque buen Presidente, dijo pues qué pedo, muchos gobernadores que estábamos ahí dijimos: oye buey pues nuestras universidades son autónomas.

“Pues entonces, para que sepa, jefe Sosa, ¿eh?, desde cuándo se lo querían chingar”.

¡Sopas, Andrés Manuel!

Y sí, mire usted, le comentaba que apenas ayer lunes Gerardo Sosa Castelán, quien sigue proceso bajo prisión domiciliaria, registró a su favor un avance, la nueva victoria entendida en el hecho de que el Tribunal Colegiado de Apelación del Vigésimo Noveno Circuito le confirmó Auto de No Vinculación, dentro de procedimiento penal por presunta defraudación fiscal.

Conforme con la resolución se ordena archivar el expediente penal acusatorio, dándolo como concluido. Así, la resolución del 30 de septiembre de este año 2026, ratifica la determinación previa del Juez de Distrito Especializado en el Sistema Penal Acusatorio con residencia en Pachuca de Soto.

Con esta apelación la autoridad jurisdiccional confirma que no procedía procesar penalmente a Gerardo Sosa Castelán e incluso su defensora, la Mtra. Catalina Esther León Laguna destacó que la determinación del Tribunal ratifica la victoria previa ante el Juez de Control.

Sí, este fallo se suma como nuevo antecedente favorable en la situación jurídica de Sosa Castelán.

Pero…

La persecución no mengua y, hasta donde se conoce en fuentes judiciales federales y estatales, el actual gobernador de Hidalgo, Julio Ramón Menchaca Salazar, extensión de Omar Fayad, mediante sus contactos ha buscado perjudicar a Gerardo Sosa.

¿Influencias? Bueno, bueno, sólo hay que recordar que Menchaca Salazar fue presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Hidalgo justo en su época dorada como priista distinguido.

Incluso se presume que, como gobernador, ha buscado generar desestabilización de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Tal ocurrió, con el conflicto entre estudiantes universitarios con la exdirectora del Instituto de Artes, de Mineral del Monte, que derivó en un enfrentamiento en el edificio emblemático de Abasolo 600. El gobernador intentó que el conflicto escalara, pero no lo logró.

Por eso, ¡vaya coincidencia!, mientras ayer lunes el Tribunal Colegiado de Apelación del Vigésimo Noveno Circuito falló a su favor, el jueves 1 de octubre por unanimidad el Tercer Tribunal Colegiado de Apelación en Materia Penal del Segundo Circuito le negó el amparo que promovió contra la continuidad del proceso que se le sigue por la presunta comisión de los delitos de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

Y sí, como dijo Rubén Moreira:

“Pues entonces, para que sepa, jefe Sosa, ¿eh?, desde cuándo se lo querían chingar”. Sí, Drakko, los ex priistas distinguidos hoy dizque honorables morenos por obra y gracia del Santo Niño de Tepetitán. Conste.

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