ÍNDICE POLÍTICO
FRANCISCO RODRÍGUEZ
¡Feliz Día del Niño, cuatroteras y cuatroteros! Son ustedes presas del infantilismo de izquierda, descrito por Vladimir Ill’ich Lenin hace ya más de un siglo, justo en 1920 y, por tanto, merecen ustedes nuestras congratulaciones.
Son infantiloides por su sectarismo. Porque solamente dizque gobiernan y mal legislan para los de su propia secta, con el trillado y quién sabe si cierto cuento de que en 2024 ganaron con 36 millones de votos. Soslayan que, de casi 100 millones de electores, 64 millones no votaron por el “segundo piso” del régimen de Cuarta…
Fabrican leyes como si el Congreso de la Unión fuera una fábrica de chorizos. Una tras otra para acaparar y centralizar el poder y eliminar cualquier asomo de contrapesos al mismo. Una fábrica que, por cierto, es espuria. Con mayorías calificadas regaladas por el Tribunal Electoral y, en el peor de los casos, construidas con chantajes y compras de personajes con numerario.
¡Patéticos! Solo ustedes se creen la estupidez de que son “el pueblo”, porque sin dinero regalado el pueblo no existe.
Otra de sus características, señoras y señores de la 4T, es su dogmatismo. Para ustedes la palabra falaz de Andrés Manuel López Obrador es credo. Creen que no miente, creen que no roba, creen que no traiciona. Les (bueno, en realidad nos) vio la cara con esas frases que, ya en la realidad, se convirtieron en lo contrario. Traicionó sus propias promesas. Él y sus familiares se robaron ¡hasta al perico! Y los “otros datos” siempre fueron mentiras.
Negarse categóricamente a establecer compromisos o alianzas tácticas con otras fuerzas políticas bajo la premisa de “no contaminar” los principios –¿cuáles?— es otra de las particularidades del infantilismo que cunde en la 4T. Ignoran la opinión de los vencidos en las urnas y hasta se dan el lujo de rechazar la posible ayuda que el gobierno estadounidense pudiera brindarles para combatir a la delincuencia. Y esto último se entiende porque sabemos que los criminales son sus socios.
Ya sea en las mentiñeras de la señora Claudia Sheinbaum o en las tribunas legislativas, a diario exhiben su falta de madurez política que terminará aislándolos y regalándole el terreno a las fuerzas de la oposición.
¡Feliz Día del Niño, pues!
Desdeñan la unidad nacional
Como antes López Obrador, ahora Claudia Sheinbaum, ambos lanzan peroratas desde tribunas privilegiadas, incapaces de entender adecuadamente el manejo del poder. No entendieron ayer y tampoco hoy que siempre es mejor empezar los cambios desde adentro de la organización y no dejarse llevar por la idea peregrina de modificarlo todo, sin contar con las bases.
Escudarse en el pasado, revivir las reyertas de todos conocidas, no es un buen principio jamás. Sirve sólo para pretextar la incapacidad y para frustrar cualquier buena intención. Siempre hay que ver hacia el futuro y muchas veces las losas del pasado impiden verlo en su exacta dimensión. De ahí los obstáculos para emprender proyectos de gran visión.
De ahí también los frenos para, sin el ejemplo adecuado, desdeñar los apoyos que brinda la unidad nacional para transformar el estado de cosas. Quienes insisten en crear normas, sistemas y un complejo entramado de derechos sin poner cuidado a toda la base de la organización social y económica que los hará posibles, son contrarrevolucionarios, decía Lenin.
En nuestro país podría decirse que son más conservadores y neoliberales que aquéllos a quienes dicen combatir.
La contemplación superficial de los problemas, el estado de ánimo emotivo y teóricamente humanista que no tiene nada que ver con la reflexión política, atenta contra el cambio social. Más, cuando lo que pregonan está desmentido por profundas oleadas de corrupción y de complicidad con el crimen organizado que es realmente veneno para cualquier transformación.
Es por ello por lo que la llamada izquierda mexicana está cavando su propia tumba. Ya está paralizada y ya no va para ningún lado. Porque ha sustituido valores y principios teóricos, ideológicos y hasta morales, por “el buenismo” y por el infantilismo político, como forma de analizar el país, su realidad, sus contradicciones y sus violencias.
No sólo hay una crisis de crecimiento, ni de adolescencia, sino fundamentalmente de identidad.

Todavía es tiempo de corregir
Claudia Sheinbaum está en un punto de inflexión y tiene la oportunidad ahora de corregir la mala impresión que está dejando en la ciudadanía y también de definir el rol que quiere jugar en la política.
Las promesas de campaña de la que ahora es conocida como Cuarta Decepción han acabado por ser posiciones demagógicas y populistas. De aquellos pronunciamientos que les valieron el voto, ya queda muy poco.
Sobre todo, porque dejaron pasar tiempos preciosos para poder haberlo llevado a cabo, y permitieron que más de medio billón de pesos comprobados del fisco fueran a parar a paraísos fiscales, inversiones inmobiliarias en España y en Centroamérica, más los 600 mil millones hurtados al erario por el llamado huachicol fiscal.
Los grandes postulados de obras de infraestructura para dar empleo a millones de mexicanos, a partir de la construcción de mil seiscientas obras iniciales, quedaron en el olvido, manejadas, igual que las encuestas favorables, los índices de crecimiento y los “otros datos”, por los mismos magnates del neoliberalismo, a quienes se prometió combatir.
Y como esos ejemplos, demasiados, muchísimos para un país esperanzado en que al llegar los nuevos rostros llevarían a cabo una gran transformación en materia de justicia y de lucha civil contra los corruptos… y resultaron ser iguales, o peores, que los que jamás han ahuecado el ala y siguen aquí.
Indicios
Infantil, sonriente, Claudia Sheinbaum tomó la pancarta que le pusieron enfrente e hizo propia la demanda de ciertos grupos argentinos que están a favor de la liberación de Cristina Fernández viuda de Kirchner. Las consecuencias de esa acción irreflexiva –y contraria al espíritu de la Doctrina Estrada que tanto pregona en sus mentiñeras– ya están a la vista. El gobierno del país meridional encabezado por su némesis Javier Milei bien podría conceder asilo político al sobrino del ex secretario de Marina de AMLO, Rafael Ojeda, quien acusa que, de ser traído a México, su vida correría peligro, sobre todo si se considera la serie de asesinatos que en torno al huachicol fiscal se han dado. El destino más probable del contralmirante mexicano Fernando Farías Laguna sería Estados Unidos, donde “cantaría” a placer. * * * Reciba mi reconocimiento por haber leído este Índice Político. Como siempre, también, van para usted mis deseos permanentes de que tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!
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