Publicidad
← Portada

Columna de opinión

Gran compañero

Carlos Alberto Duayhe

2 visitas
Carlos Alberto Duayhe
Publicidad

Muelle 1

Carlos Alberto Duayhe

 

Periodista, escritor, activista, editor, defensor de la libertad de expresión son algunas de las cualidades y parte de la esencia misma del amigo que nos dejó recién el miércoles anterior: Humberto Musacchio López.

Fue velado en una agencia de la avenida Félix Cuevas de la ciudad de México –donde residió la mayor parte del relámpago que fue su vida- de la que en lo personal tengo más que tristes remembranzas y una más con él.

Pero cuidado con la mesa de redacción: Humberto –además de cabeceador único- era más que implacable, riguroso y exacto con los textos de los jóvenes reporteros de aquel unomásuno que con todo sigue siendo de grata memoria.

Fue impulsor del acreditado premio la “Tecla de plomo”, una distinción para la más destacada reportera o reportero que cometía errores inefables, concurso nutrido de aspirantes, con todo y estatuilla, diploma y grandes aplausos a quien la obtenía, cada año.

Inevitable recordar cuando llegaba el ayudante de redacción a decir que te solicitaban en la mesa o más, en la dirección. Más de uno te deseaba suerte, de menos lo mejor.

Y a corregir errores, a repetir textos, a consultar enciclopedias, a confirmar informaciones, nada se iba en esa mesa de Humberto y compañía.

Insisto: nada te salvaba de observaciones y aprendizajes, también con otro amigo ido Marco Aurelio Carballo, jefe de información de ese mismo diario.

Por esos entusiastas cierres de edición en aquel diario donde hubo de todo y fue grata y gran experiencia, Humberto fue, en última instancia, ave nocturna.

Pues de ahí salía –o salíamos- varios compañeros –entre ellos Carlos Narváez, Humberto, el mismo Marco Aurelio, Rafael Cardona, Abelardo Martín- a cenar unos taquitos en la Nápoles y a una que otra chela o trago que servía de intercambio de ideas, acontecimientos, chismes, chistes, pues en general todos nos llevamos, digamos más que bien, muchos hasta le fecha, por largo tiempo.

Vi en el Facebook esa noche del miércoles las condolencias de Consuelo Sáizar  a Humberto y me sorprendí.

Esperar hasta el otro día.

En eso reviso el celular y mensajes de mi gran amiga Guadalupe Irízar Rojas y de mi amigo también de toda la vida David Martín del Campo, con la misma ahora sí que triste noticia.

Entonces sí, se fue. Por fortuna, con más amigas y amigos que adversarios o enemigos declarados éstos segundos ni fu ni fa.

Confirmada la información, Humberto.

Recién el 26 de octubre fue su onomástico 83.

Hubo oportunidad de conversar vía telefónica largo y tendido y de muchas risas del pasado, del presente y del futuro que ya no fue.

Entonces al despedirnos me dijo: “Carlos apúrate a venir a la Ciudad de México, nos reunimos con quien tú quieras aquí en mi depa de la Condesa, apúrate porque uno no sabe nunca cuándo se va”.

Como a los ocho días, ocurrió.

Condolencias enormes a sus amistades más próximas y a sus queridas familias, hijas e hijo y nietos.

 

Atraques:

1. A propósito, el 23 de octubre envié a Humberto una entrevista del periodista barcelonés radicado en Washington, Pablo Gato, publicada en Índice Político del gran amigo Francisco Rodríguez.

2. “La frase más importante de la Constitución de EE.UU sale del Quijote”, Afirma Roberto Carlos Pérez. Es doctor honoris causa en letras y miembro de las academias de la lengua de Nicaragua, España y EE. UU. También es escritor, músico y profesor de lengua española en la Universidad de Howard. La Biblioteca del Congreso de EE. UU nos permitió que Roberto Carlos Pérez nos mostrara la edición príncipe que conserva del primer diccionario de la lengua española. Tuve la oportunidad de hablar con él de diversos aspectos de la cultura hispana. Es de Nicaragua. -¿Qué es este diccionario y por qué es tan importante? -Se llama el Tesoro de la lengua castellana o española y fue compuesto por Sebastián de Covarrubias y luego publicado en 1611. Covarrubias lo inició en 1605 cuando tenía 66 años, una edad bastante avanzada para comenzar un proyecto tan ambicioso como este en lo que conocemos como el Siglo de Oro.

3. Al respecto, Humberto me envió lo siguiente: Carlangas: Yo tenía una edición facsimilar del Tesoro de Covarrubias, pero en mala hora tuve la ocurrencia de donarlo a la Universidad de Sonora —mi tierra— junto con cientos de títulos y varias colecciones, las que según me dijeron tendrían un fondo reservado, pero cuando fui a Hermosillo no había tal fondo reservado y mi ejemplar del Tesoro de Covarrubias quién sabe dónde habrá parado. Después de eso recordé frase de Vasconcelos: “la barbarie empieza con el olor a carne asada”.

Publicidad

Más columnas de Carlos Alberto Duayhe

Carlos Alberto Duayhe

Carlos Alberto Duayhe

Persona ilustre

Muelle 1 Carlos Alberto Duayhe   De no haber algún impedimento de orden familiar y de ser aprobado por un comité de…

Leer columna →
Carlos Alberto Duayhe

Carlos Alberto Duayhe

¡Ya chole!

Muelle 1 Carlos Alberto Duayhe   Se dice hasta el cansancio y por demás se sabe la importancia de ir cerrando inercias…

Leer columna →
Carlos Alberto Duayhe

Carlos Alberto Duayhe

Plaza Pública

Muelle 1   Carlos Alberto Duayhe Villaseñor A Miguel Ángel Granados Chapa se le recuerda en su calidad de catedrático  riguroso y…

Leer columna →
Carlos Alberto Duayhe

Carlos Alberto Duayhe

Espacios digitales

Muelle 1 Carlos Alberto Duayhe   Surgen interrogantes de todo tipo ahora que se anuncia la intervención gubernamental en torno a redes…

Leer columna →