No Pasa Nada
Por: Jesús Solano Lira
El show protagonizado por Alejandro “kit Alito” Moreno y un disminuido Gerardo Fernández Noroña, bravo, altanero y ofensivo con las mujeres, pero sacatón a la hora de los madrazos, demuestra la decadencia de la clase política mexicana.
Fernández Noroña siempre actúo como golpeador del PRD y en Morena no ha sido la excepción, pero el miércoles topo con pared.
Sin duda, se mareo en el ladrillo de la presidencia del Senado de la República, en la que nunca fue conciliador ni mediador, sino agresivo, prepotente, arrogante y violentador con varias legisladoras y periodistas, finísima persona.
Su paso por la presidencia deja muchas interrogantes: desde sus viajes VIP, la abultada nómina de sus colaboradores, sus camionetas, su casota de 12 millones de pesos en Tepoztlán, Morelos y sobre todo, su nulo legado en el quehacer legislativo, y la opacidad en los recursos manejados.
Quiúboles, lo que es una verdad, es que ser legislador y mamar de la ubre del erario público durante más de 25 años, si le ha dejado al Sociólogo egresado de la Universidad Autónoma Metropolitana.
La neta, es impresionante su paso de lacayo de vecindad del Centro Historico, a uno más de los mirreyes de la 4T, y aclaro que no tengo nada en contra de las vecindades, yo nací y crecí en una de ellas, en la colonia Morelos.
Su arrogancia en la presidencia del Senado lo cegó, incumplió acuerdos y actúo arbitrariamente, sin dar oportunidad alguna a la oposición de fijar sus posicionamientos, como fue el caso en la vieja casona de Xicoténcatl, donde fue increpado por “Kit Alito” Moreno.
Se le apareció el diablo campechano y Noroña paso de bravucón a un legislador que le bajaron los humos, escurridizo, evasivo y hasta asustado.
Un día después, aseguro que tenía ganas de responder, pero diríamos en el barrio le faltó producto de gallina, para enfrentar a un dirigente nacional del PRI desbordado de coraje.
Tras los hechos, se victimizo, al grado de compararse con una mujer violada sexualmente, es neta, así el tamaño del senador morenista, se peleó con los conductores que le abrieron el micrófono y una noche antes hasta al ministerio público le llevaron para que levantará su denuncia, así el tamaño del abuso del poder.
Y que decir de su colaborador Emiliano González, ándele, ese mero al que le dieron más de cien mil pesos de viáticos, para acompañarlo a un viaje a Roma, Italia, y que no figura en la nómina del Senado, quien pretendió contener a Alejandro Moreno y fue a parar al suelo.
En el caso de Emiliano González, bien se puede aplicar aquella de: “lo que tienes que hacer por ganarte la chuleta”, una chuleta bastante jugosa, al prestarse al montaje de sus lesiones con un collarín rígido, un vendaje de muñeca sin férula, sostenido con una venda en el cuello que presuntamente está lastimado, caray que papelón.
Fernández Noroña se ha distinguido en todas las legislaturas, por ser uno de los integrantes del Congreso de la Unión que más recursos gasta y más personal contrata, basta recordarle que en una de sus diputaciones por el PT hasta al perico de su casa llevo como asistente.