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Columna de opinión

La Administración Trump quiere hacer ejecuciones públicas y en directo. Hace 2026 años también hubo una

Pablo Gato

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A pesar de ejecutar la pena de muerte cuando el cristianismo la prohíbe, paradójicamente Trump es apoyado por millones de personas en EEUU que se califican como cristianos.

Igual que la ejecución de Cristo fue un tiro que salió claramente por la culata a sus verdugos porque creo un movimiento histórico, las ejecuciones en vivo que quiere la Administración también podrían provocar una corriente en contra de la pena de muerte.

El motivo seria que incluso personas a favor de la pena de muerte quizás se replanteen su posición al ver con sus propios ojos la barbaridad de ver como se ejecuta a un ser humano, por muchas cosas malas que pueda haber hecho.

La administración Trump se une a países como Arabia Saudita, Irán, corea del norte y Afganistán al realizar ejecuciones públicamente, pero va más allá y lo retransmite en vivo.

En Arabia Saudita decapitan a personas en público. En Afganistán les disparan un tiro en la cabeza en público. En Irán los cuelgan en público. En Corea del Norte los fusilan en público. Ahora la Administración Trump se une al grupo, pero agrega un elemento: la ejecución no solo será pública sino retransmitida en directo.

La última vez que las fuerzas armadas de EEUU ejecutaron a alguien con un pelotón de fusilamiento fue en la Segunda Guerra Mundial.

La Administración dice que es justo que se vea.

Sus detractores afirman que es un comportamiento de barbaros, incivilizado, inadmisible y que da una imagen de EEUU como un país de salvajes medievales sin ningún tipo de moral.

Agregan que ejecutar a alguien y además en directo es un elemento de “entretenimiento” que no hace más que denigrar no solo a la Administración Trump sino a EEUU.

Según ellos, Trump ha destruido la reputación de EEUU en el mundo.

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