InicioJorge E. De León PalmaLa caída de un gran imperio

La caída de un gran imperio

El Imperio Mexicano fue un Estado que nació como resultado del movimiento independentista de la Nueva España. Sin duda uno de los acontecimientos más relevantes de México es el establecimiento del Primer Imperio cuyo régimen monárquico fue encabezado por Agustín de Iturbide, llamado “Agustín I de México” durante el periodo de 1821 a 1823, el Imperio estuvo formado por provincias del Virreynato de la Nueva España y de la Antigua Capitanía General de Guatemala.

Su extensión abarcaba desde California hasta Costa Rica. Cuya conformación consistía en 24 provincias y 5 territorios federales (incluyendo Alta y Baja California, Nuevo México, Colima y Tlaxcala) Incorporando la Capitanía General de Guatemala, Chiapas, Yucatán, Texas y el territorio más antiguo del Virreynato. La frase que quedó para la historia que expresó de Agustín De Iturbide antes de morir.

¡Que mi sangre selle las desgracias de mi nueva patria!  “Viva México” (Premonición o qué) cuán tan grande era la extensión del Imperio más rico e impactante del mundo que sin duda cabria toda Europa. La imposibilidad de poder gobernar la enorme extensión territorial y la falta de unión por el otro, fue la causa principal que provocó enfrentamientos y conflictos constantes con los congresos de la época, las revueltas, las luchas internas, los feudos y el caudillismo, causantes directos de una severa inestabilidad política y el posterior levantamiento militar de un tal, López de Santa Anna, con el plan de “Casa Mata”.

Llevó al Imperio a perder más de la mitad del territorio, quedando la configuración geográfica como está actualmente. Llevamos más de doscientos años desde entonces y de aquel Imperio solo queda, un país terriblemente, endeudado secuestrado, diezmado y dominado por un gobierno de caudillos (siempre los mismos) creado y surgido por arreglos en lo oscurito, por quienes engañaron, mintieron y traicionaron a un pueblo con hambre y sed de justicia y dejado a merced de la delincuencia “organizada”.

Que hemos hecho los mexicanos o hemos dejado de hacer para merecer este lamentable y triste destino. No hace mucho alguien cuyo nombre no quisiera acordarme y con lágrimas de cocodrilo dijo “Ya nos saquearon, no nos volverán a saquear”. Y, la deuda que traíamos desde Iturbide, se duplico en tan solo 7 años.  ¡Qué tipo de país somos!.

Ya basta de enfrentamientos estériles, que más nos dividen. “Hoy acudo a todo lo denominado sociedad, para que hagamos un alto en el camino y nos miremos a los ojos como hermanos, que entendamos que las causas que nos unen son más fuertes e indisolubles que las ideologías que nos separan”. México es uno solo y ha llegado el momento de actuar con decisión, inteligencia y coraje, porque es nuestro propio destino que está en juego, basta de falacias de izquierda y derecha, solo son ideologías y eslogan de los políticos que confundiendo al pueblo han burlado, tergiversado y violado la Constitución y todas las leyes que de ella emanan, sus falsos juramentos ante un congreso cómplice cuya ignominia e ignorancia, nos han tenido secuestrados. Ya basta. La lección sin duda y ha sido muy dura, millones de compatriotas han sufrido lo indecible por un gobierno indolente e incapaz.

Tal parece que retrocedimos doscientos años. Hoy la sociedad mexicana se encuentra muy dolida, agraviada y dividida, atrapada bajo las dos cosmovisiones que existe en los seres humanos, los Optimistas: cuya fortaleza los hace Invencibles con la sangre de aquellos guerreros criollos de los que hoy formamos parte, que saben que la esperanza representa la fe, la esperanza es creer en nosotros mismos, es la que nos dice que es hora de cambiar lo que simplemente no ha funcionado y que pronto habrá un mejor mañana para todos los mexicanos.

Y los Pesimistas, son aquellos que sin luchar se vencen, son aquellos que todo lo dan por perdido, que creen que los malos políticos y los delincuentes llegaron para quedarse, se cierran y creen que ya no hay nada que hacer, por miedo, cuya mentalidad cobarde se convierte en cómplice de los malos gobiernos. No los juzgo, pero tampoco entiendo su sumisión y visión de la vida. No tengo duda de que no falta mucho, para que los mexicanos optimistas que somos más nos unamos y recuperaremos a este maravilloso país que es México, qué a pesar de esa diversidad étnica, religiosa, cultural física, política y social, se mantiene una cohesión nacional que hace posible nuestro devenir histórico, sin duda muy pronto los mexicanos seremos otros, más unidos y mucho más comprometidos.

Jorge De león Palma

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