Anahí García Jáquez
Drineffy, Gales. Octubre de 1924. El médico recién graduado Andrew Manson llega desde su natal Escocia a un pueblo minero, en donde trabajará como asistente del doctor Edward Page. Con su maletín cargado de sueños, se topará con la dura realidad a lo largo de su camino.
La ciudadela es un trabajo del escritor escocés A.J. Cronin, el cual se inspiró en sí mismo para crear este texto, pues él era médico cirujano que ejerció también en un pueblo minero, como el protagonista, pero terminó dejando esa profesión para dedicarse a las letras. Esta novela fue tan influyente que se le adjudica el haber dado ideas para la creación del Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS por sus iniciales en inglés). Un narrador omnisciente en tercera persona nos cuenta la historia de Andrew, quien apenas está comenzando su carrera de Medicina y lo hace en este pueblo donde la pobreza impera y las condiciones bajo las cuales trabaja el personal de salud son precarias.
Aunado a ello, el doctor Page no colabora mucho puesto que no se ha actualizado y se resiste al cambio. Al ver que las condiciones no mejoran, Andrew se muda a la vecina población de Aberalaw, donde se topa con las mismas circunstancias. Tras irse encontrando con muchos obstáculos a lo largo de su recorrido por diferentes localidades, parece que al fin ha hallado el éxito profesional en la gran ciudad de Londres, pero el precio a pagar será muy caro. Su esposa Christine es su máximo apoyo pues está con él en las buenas y en las malas, sin embargo esta relación también será puesta a prueba.
A través de Andrew, que podría ser un alterego del autor, se nos permite echar un vistazo al mundo de la medicina: tenemos a un protagonista cuyos ideales y deseos genuinos de ayudar a la gente lo llevan a soportar malos tratos tanto de la población y de sus superiores, ya que sus ideas innovadoras chocan con lo ya establecido y con la mentalidad de no querer cambiar lo que ha funcionado durante tanto tiempo.

Eso se refleja también en la dificultad que enfrenta al querer hacer investigaciones y no tener apoyo de sus colegas y de sus pacientes, por lo que decide emprender un rumbo diferente y trabajar de forma privada en conjunto con otros médicos, los cuales ponen como prioridad el bienestar económico por encima del cuidado de la salud y se aprovechan de sus pacientes, y todo por satisfacer su ambición desmedida. Es así como el autor nos muestra la evolución de Andrew a la par que hace una fuerte crítica a las fallas estructurales del sistema de salud de su país, además de a aquellos médicos que son parte de él, denunciando la corrupción que se permea a todos los niveles.
La ciudadela es un texto escrito con un lenguaje muy claro y ágil, además de elegante, y cuyo ritmo es el adecuado para contar esta historia, la cual jamás se estanca y mantiene la atención del lector en todo momento, pues su trama es sencilla. Los personajes están muy bien construidos y, por lo mismo, su sentir, pensar y actuar es por demás creíble. El autor no sólo se enfoca en el lado oscuro de la medicina, pues también encontraremos valores como la honradez, la generosidad, el amor a la profesión, el deseo genuino de ayudar a los demás, la lucha contra la adversidad, el apoyo entre cónyuges, el idealismo, la ética, la moral. Es pues, este libro, un clásico pues su atemporalidad es más que obvia ya que en pleno siglo XXI se sigue lidiando con esto, pero mientras haya médicos como Andrew, siempre habrá una esperanza de un cambio.