* Andrés Manuel se convirtió en la imagen ejemplar del padre benevolente con sus vástagos, a los cuales todo les solapa y no tolera que los lesionen con imágenes negativas, ya no digamos de burla, como esa que los enardeció, la del chocorrol. ¿Qué ocurrirá con sus nietos? ¿Cómo lo recordarán? ¿Qué piensan los electores, le refrendarán la confianza a pesar del mito de la lealtad, los 200 pesos en la cartera y un par de zapatos? Si viviéramos para verlo, constará que la HISTORIA no perdona, pero ellos tampoco lo verán
Gregorio Ortega Molina
Absolutamente desconcertado me deja el comportamiento de los vástagos López Beltrán y el unigénito López Gutiérrez. Será que a ellos esa exigencia de la austeridad les entró por un oído y les salió por otro; dónde tiraron a la basura la demanda de lealtad, y el propósito de poner el ejemplo al vivir con 200 pesos en la cartera y un par de zapatos.
Lo que hoy atestiguamos confirma que toda era una farsa, como esa apuesta a una cuarta transformación avalada por el pañuelo blanco de las mañaneras. La conducta de sus hijos, su deseo de demostrar que pueden vivir a lo grande, al modo y estilo que siempre tuvieron fuera de su alcance, da al traste con la imagen del gobierno de su papi, ya no digamos del actual. Sheinbaum Pardo no puede solapar tanto descaro, desfachatez en las muestras de corrupción, a menos de que sea una cómplice o un Poder Ejecutivo sumiso a las instrucciones del tlatoani de Palenque.
Ahora puede entenderse el denuedo con el que los felones de comunicación social del gobierno de la cuarta transformación, se empeñan en crear una imagen empática a los electores de la doctora Sheinbaum Pardo, a pesar de su horrible sonrisa y su benevolente actitud para con el México bueno y sabio, para con ese pueblo detrás del cual se escudan para proceder a sus trapacerías. Se enchina el cuero cabelludo, nada más de pensar en las consecuencias que ya tenemos encima. La contaminación en el comedor del Hospital General no es casual, es producto de la ausencia de una política de salud, pero como se encargaron de desmantelarla. Es posible que muy pronto esta nación se convierta en una de enfermos.
Andrés Manuel se convirtió en la imagen ejemplar del padre benevolente con sus vástagos, a los cuales todo les solapa y no tolera que los lesionen con imágenes negativas, ya no digamos de burla, como esa que los enardeció, la del chocorrol.
¿Qué ocurrirá con sus nietos? ¿Cómo lo recordarán? ¿Qué piensan los electores, le refrendarán la confianza a pesar del mito de la lealtad, los 200 pesos en la cartera y un par de zapatos? Si viviéramos para verlo, constará que la HISTORIA no perdona, pero ellos tampoco lo verán.
@OrtegaGregorio