* Dedicarse al periodismo adolece de las mismas debilidades de las otras actividades con las que mujeres y hombres suelen ganarse la vida. No todos son vendedores de silencio -término popularizado por Enrique Serna- como tampoco todos los políticos se conducen como Adán Augusto López ni Gerardo Fernández Noroña, para no dar nombres de la familia del poder
Gregorio Ortega Molina
El método de la 4T para establecer que su opinión es la única y su verdad la revelada puede ser diferente, pero las consecuencias son más graves o peores, porque proceden embozados en la hipocresía para timar a la sociedad.
No es mi apreciación personal ni sesgada por una supuesta referencia a la realidad; mucho menos debida a tendencias políticas. Reafirmé ni postura con la aparición del último libro de Humberto Musacchio, Cállense, los nuevos rostros de la censura.
Como preámbulo a la presentación del texto, una amplia entrevista a El Universal. Les comparto la efeméride periodística: “En la presentación del libro “Cállense, los nuevos rostros de la censura”, que aborda casos recientes de acallar voces críticas, su compilador, Humberto Musacchio, hizo un llamado a los periodistas a organizarse para detener la oleada de censura que ha lanzado el régimen de Morena y que se ha materializado en casos como el del columnista Héctor de Mauleón y EL UNIVERSAL, con el pretexto de una presunta violencia política en razón de género.
“Musacchio lamentó que el gremio no cuente con un Colegio de Periodistas para combatir esas “fórmulas represivas” y advirtió que, si no somos capaces de organizarnos, <<nos van a aplastar, de eso no tengo duda. No sería México el primer país en pasar por eso>>.
<<El libro, si ustedes lo leen con cuidado, es más que nada una invitación para que nos organicemos, para que logremos detener esta oleada de censura. Nadie nos va a regalar nada. En materia de libertad de expresión no existen regalos. Las disposiciones constitucionales, ya vieron por dónde suelen pasar cuando hablan los funcionarios>>.
Lo cierto es que los políticos mexicanos y buena parte de la sociedad, consideran al periodismo una profesión menor. ¿Hace cuánto funcionan los colegios de arquitectos, ingenieros, contadores, abogados y más, convertidos en asociaciones para aglutinar al gremio, mantenerlo actualizado y darle fuerza como organización que participa en el desarrollo de la sociedad?
No es el caso de los periodistas. A cualquiera, hoy, nos puede suceder lo que a Rafael León. Que atentado de lesa majestad cometió, o por qué hirió la impoluta moral, la inteligencia sobresaliente, la belleza sin par de Rocío Nahle. Por lo pronto todo se detiene en un arresto domiciliario-
La historia del periodismo adolece de las mismas debilidades de las otras actividades con las que mujeres y hombres suelen ganarse la vida. No todos son vendedores de silencio -término popularizado por Enrique Serna- como tampoco todos los políticos se conducen como Adán Augusto López ni Gerardo Fernández Noroña, para no dar nombres de la familia del poder.
@OrtegaGregorio




