Columna de opinión
La Costumbre del Poder: De Rigoberta a María Corina
Gregorio Ortega Molina
* María Corina Machado -como en su momento lo hizo Rigoberta Menchú en Guatemala- aprendió a escuchar el dolor de sus conciudadanos, a entender lo que reclaman y necesitan satisfacer para vivir como seres humanos libres, no condicionados por un régimen político-militar
Gregorio Ortega Molina
Cuando entreguen el Nóbel de la Paz a María Corina Machado el próximo mes de diciembre, habrán transcurrido cabalísticos 33 años desde que lo recibió Rigoberta Menchú.
No existen ni pueden inventar discrepancias entre las razones, las obras y las acciones de una y otra, por las cuales el Comité Nóbel decidió honrarlas. Las causas de la lucha son comunes y no ideológicas, están sustentadas en la defensa de los derechos humanos, en el combate abierto a los usos y abusos del poder político con el argumento de defender al pueblo, cuando lo único cierto es que Hugo Chávez y Nicolás Maduro abusaron y el vivo todavía abusa de la ignorancia que propician para vivir embozados en lo que ofertaron combatir: la corrupción, el expolio, el despojo, la extorsión, el hambre.
La bonanza vivida por los venezolanos que con Carlos Andrés Pérez sí administraron muy breve y abusivamente de la abundancia, no regresará jamás, porque se dejó de industrializar al país y crearon las condiciones necesarias para que la inversión extranjera desconfiara de Hugo, primero, de Nicolás después.
Quienes aseveren que en Venezuela -o en Cuba- se vive en democracia, tienen errada su percepción de ese modelo político, con exigencias legales y constitucionales concretas. Si en Guatemala expoliaron hasta la inanición y la muerte a los indígenas, en Venezuela -puede sostenerse con estadísticas- se muere de hambre y la salud depende de los carnets de alimentos y de la atención médica del Estado, las otras figuras de los derechos constitucionales o, de los derechos humanos, son anhelos convertidos en arriesgadas pesadillas o incursiones en diálogos que no deben ser escuchados por los oídos del Estado.
La lucha liderada por María Corina Machado es por los elementales derechos humanos y políticos que merecemos los ciudadanos del mundo, la básica libertad de elección, ya sea político-electoral, o la posibilidad de decidir educación y fe que desea obtenerse para los hijos y la familia. El libre albedrío, del ahora nadie sabe dónde quedó. Nadie habla, porque nadie lo ejerce, todo está o debe estar de acuerdo a una norma legal que nadie cumple.
María Corina Machado -como en su momento lo hizo Rigoberta Menchú en Guatemala- aprendió a escuchar el dolor de sus conciudadanos, a entender lo que reclaman y necesitan satisfacer para vivir como seres humanos libres, no condicionados por un régimen político-militar.
===000===
Hay inquietud entre los usuarios de los servicios médico asistenciales proporcionados por el Estado. Alguno se decidió a opinar:
El tema del Seguro y seguridad social a los trabajadores del estado es demasiado complicado y de alcances igual de insospechados. Recuerdo alguna vez una plática de abogados que estábamos analizando hace años y mi pregunta era que si procedía un amparo para que no tomaran dinero de las cuotas patronales para pagar a sus trabajadores jubilados, que es lo que tenían que estar haciendo para cubrir las cantidades groseras de las pensiones de los propios trabajadores jubilados del Seguro. Alguien, recuerdo, me dijo que claro que sí, PERO había que demostrar para que procediera que la Institución estaba tomando ese dinero de los trabajadores privados para solventar las pensiones de trabajadores jubilados del IMSS, cosa difícil de probar. Lo que quieren hacer ahora, que en el fondo siguen queriéndose chingar las AFORES, es cómo es posible que alguien que paga y paga mucho tenga el mismo derecho que el parasito, por lo menos en cuestión de atención médica. ¿A los que les cuesta estarían de acuerdo de que les den, suponiendo que existiera el servicio ya que hoy es inexistente, el mismo servicio y trato sin pagar absolutamente nada? No lo creo, pero eso sigue avanzando. Con respecto a las compras de medicinas podemos ver la incapacidad que tienen. Para la seño los contratos solo son violatorios si el proveedor incumple, pero si el gobierno incumple no hay problema, el otro sigue obligado.
@OrtegaGregorio
Más columnas de Gregorio Ortega Molina
Gregorio Ortega Molina
La Costumbre del Poder: Uso político del rencor y Taddei como fusible para proteger el proyecto
* Las preces de los mexicanos deben estar dirigidas al santo varón de La Chingada, en la necesaria idea de que debe…
Leer columna →
Gregorio Ortega Molina
La Costumbre del Poder: ¿Reordenar uso y valor de la propiedad, o despojo legalizado? III/III
* ¿Lo lograrán quienes hoy administran lo que queda de la República? A saber, lo que puede suponerse es que los embaucados…
Leer columna →
Gregorio Ortega Molina
La Costumbre del Poder: ¿Reordenar uso y valor de la propiedad, o despojo legalizado? II/III
* Lo anterior es lo que buscan, y lo intentarán por todos los métodos y recursos, como lo hicieron con la reforma…
Leer columna →
Gregorio Ortega Molina
La Costumbre del Poder: ¿Reordenar uso y valor de la propiedad, o despojo legalizado? I/III
* Todo indica que el concepto de bienes raíces como lo hemos conocido, podría modificarse porque se transforma, ya, en el oscuro…
Leer columna →