Columna de opinión
La Costumbre del Poder: ¿Dónde inicia y culmina la vejez?
Gregorio Ortega Molina
* Para los afortunados la vejez llega cuando están al borde de la extinción, cuando se apagan y diluyen en el afecto de familia y amistades, cuando con absoluta entereza comprenden que llega el momento del adiós terreno definitivo, porque nadie sabe lo que sucede al despedirse. La vejez te sorprende cuando azorado aceptas que es verdad que un allegado tuyo dijo a su padre que lo odia y, además, se niega a colaborar en el reconocimiento profesional y humano que su progenitor merece
Gregorio Ortega Molina
La vejez no es una enfermedad, es una consecuencia que puede convertirse en la bendición póstuma de la vida. Los años tienen cuotas impuestas, de acuerdo a los abusos cometidos sobre el cuerpo y con la razón. La sicodelia y el consumo de los estupefacientes duros te detienen en la caseta de cobro y te dejan mudo, inerte.
Es un error suponer que se ha de vivir de acuerdo a los principios éticos o fundamentos morales aprendidos en casa, la escuela o la cofradía religiosa. Se ha de disfrutar de la vida de acuerdo a lo que te ofrece el cuerpo, y con disciplina y deseos de superación puedes convertirte en atleta, o deportista de élite, siempre al borde del precipicio, debido a las tentaciones que acompañan a la fama y al poder económico.
Por el contrario, si lo que se te ilumina es el cerebro, el mundo se transforma en un amplio campo en el cual puedes mostrar tus habilidades intelectuales como compositor, escritor, pintor, o conductor de sociedades, en político que sólo puede considerarse en el culmen de su proyecto de vida, cuando ve satisfechas sus ambiciones de líder, o saciadas esas venganzas que lo condujeron al poder. En algún momento sufren un apagón y el switch no se reconecta de manera originaria.
Los líderes completos -me atrevería a decir totales- son longevos. El caso de Jesús es la eternidad, la fe; Mahoma aspira a lo mismo. Las deidades orientales las conozco por encima, y las griegas permanecen en el Olimpo. Minerva y Zeus fueron eternizados por la literatura.
En cuanto a los que somos de carne y hueso, normales, del montón, la vejez adquiere los niveles de una bendición, sobre todo ahora que los seguros de gastos médicos mayores para los de la tercera edad son inalcanzables, y el sector salud a cargo del Estado está en absoluto desorden. No atan ni desatan.
Para los afortunados la vejez llega cuando están al borde de la extinción, cuando se apagan y diluyen en el afecto de familia y amistades, cuando con absoluta entereza comprenden que llega el momento del adiós terreno definitivo, porque nadie sabe lo que sucede al despedirse.
La vejez te sorprende cuando azorado aceptas que es verdad que un allegado tuyo dijo a su padre que lo odia y, además, se niega a colaborar en el reconocimiento profesional y humano que su progenitor merece.
@OrtegaGregorio
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