* “Así lo decidió el pueblo”, es la cantaleta que sirve al gobierno para cometer sus tropelías, sin dar tiempo a que los mexicanos con dos dedos de frente se sacudan la vesania inoculada durante las conferencias matutinas. Ahora sabemos lo que podemos esperar del futuro inmediato. Será otra petición del pueblo
Gregorio Ortega Molina
Esos millones de mexicanos que los necesitan como el aire para vivir mejor, sin incapaces de defender sus propios derechos constitucionales, los básicos que les son otorgados por la ley. Pareciera que gustan de doblegarse o sólo son víctimas de esa vesania malsana inoculada por la voz presidencial.
Porque el pueblo así lo pidió, y me cuestiono sobre la capacidad de ese pueblo para preguntarse si eligió el desabasto de medicamentos, la falta de vacunas que mata a los niños de sarampión, o la vacuna patria, que redimiría a Andrés Manuel López Obrador de la manera en que decidió combatir el COVID, que nos llenó de cadáveres que pudieron haberse evitado.
¿Será que, efectivamente, el pueblo así quiso borrar el aeropuerto de Texcoco y que se construyera uno que no despega; o que edificara un trazo del tren transístmico que se descarrila y deja muertos; o el desastre ecológico del tren maya, que únicamente encubre las rutas del narco; o dos bocas que cuesta más de lo que produce; o esas tumbas clandestinas que ocultan el destino de muchos de los desaparecidos y a las víctimas de los narcos o, para detenernos a respirar, sitios con rancho Izaguirre, Allende, en Coahuila, o San Fernando, o las inmediaciones del estadio Akron?
Pero el pueblo así solicitó una Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde la mayoría de los ministros no rebuzna porque no sabe la tonada, pero sí disfrazarse de un origen que no sienten, no quieren y están urgidos de olvidar los usos y costumbres que los embrutecen.
Los gobiernos de la 4T -únicamente dos y no completan los doce años todavía- lograron en tiempo récord lo que los emanados de la Revolución nunca pudieron asentar en la voluntad ciudadana: la obediencia civil, para que nada les impida soñar y construir su proyecto bolivariano, y para poner orden cuentan con las huestes de los narcos, que amedrentan a cualquiera e imponen silencio a balazos, como en el caso de los limoneros michoacanos que intentaron protestar por el precio de la extorsión.
“Así lo decidió el pueblo”, es la cantaleta que sirve al gobierno para cometer sus tropelías, sin dar tiempo a que los mexicanos con dos dedos de frente se sacudan la vesania inoculada durante las conferencias matutinas. Ahora sabemos lo que podemos esperar del futuro inmediato. Será otra petición del pueblo.
@OrtegaGregorio



