InicioGregorio Ortega MolinaLa Costumbre del Poder: ¿Estamos mejor que en 2017?

La Costumbre del Poder: ¿Estamos mejor que en 2017?

* Cierto, se les atravesó la pandemia de COVID, pero para combatirla y hacer crecer la economía nacional, prometieron la vacuna patria, que nunca llegó. Es momento de que les preguntemos cuánto ha aportado al PIB Pemex con su refinería Dos Bocas, o cuánto han aportado el Tren Maya y el Ferrocarril Transístmico, o en el ámbito de la aeronáutica, cuánto aportaron el AIFA y la nueva y modernísima Mexicana de Aviación. ¿Y el litio? No olvidemos que fue entregado LitioMx a Pablo Daniel Taddei, sobrino de Guadalupe Taddei, como para que todo quede en familia, y me entero que lo que fue anuncio de bonanza poco o nada produce, o lo hacen en lo oscurito. Una última pregunta: ¿Estamos mejor?

Gregorio Ortega Molina

 

Andrés Manuel López Obrador y sus corifeos, están empeñados en desacreditar a los gobiernos anteriores a 2018. Según ellos, la mafia del poder nada bueno edificó para el desarrollo de México, y fueron de una codicia desmedida, llenaron las alforjas para varias generaciones.

Tengo amigos y conocidos que confiaron en la 4T antes de hacerse con el poder, y ya en el Ejecutivo y el Congreso en manos de los morenistas, los visité en sus oficinas; detrás de sus escritorios, guarnecidos por la nómina, ampulosos de poder, desacreditaban mis dudas e incluso objeciones a su proceder y a la boca de sus jefes, con una única pregunta: ¿A poco estábamos mejor?

Ocho años después es momento de que preguntemos a los “morenos” de cepa, orgullosos de haber sacado al PRIAN de Los Pinos, de haber desfigurado la residencia presidencial y despreciado la casa de las Ajaracas, si hoy el PIB es mayor que cuando el Poder Ejecutivo y el Legislativo les fue entregado, y todavía más con una reforma judicial patito. ¿Estamos mejor que en 2016?

En algún momento Enrique Peña Nieto, exhausto por la excesiva crítica a sus decisiones, se cuestionó y preguntó a los gobernados, si creían que dormía pensando en cómo perjudicar a México. Y en otra declaración remató: ningún chile les embona.

Cierto, se les atravesó la pandemia de COVID, pero para combatirla y hacer crecer la economía nacional, prometieron la vacuna patria, que nunca llegó. Y es momento de que les preguntemos cuánto ha aportado al PIB Pemex con su refinería Dos Bocas, o cuánto han aportado el Tren Maya y el Ferrocarril Transístmico, o en el ámbito de la aeronáutica, cuánto aportaron el AIFA y la nueva y modernísima Mexicana de Aviación.

¿Y el litio? No olvidemos que fue entregado LitioMx a Pablo Daniel Taddei, sobrino de Guadalupe Taddei, como para que todo quede en familia, y me entero que lo que fue anuncio de bonanza poco o nada produce, o lo hacen en lo oscurito.

En medios como El Economista, se lee: “En México, la ilusión que empresas y autoridades construyeron alrededor de la “fiebre del litio” ahora está en el aire. No hay certeza sobre cuánto litio hay en el territorio nacional. Además, el organismo creado por el Estado para explotarlo apenas tiene presupuesto, el país enfrenta demandas en tribunales internacionales y varios títulos mineros traslapan con los territorios de al menos 20 ejidos. En esta historia, los que han ganado son quienes vendieron las concesiones mineras que tenían a su nombre”.

Una última pregunta: ¿Estamos mejor?

@OrtegaGregorio

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