InicioGregorio Ortega MolinaLa Costumbre del Poder: La confrontación social es un hecho

La Costumbre del Poder: La confrontación social es un hecho

* El problema se agravará cuando constaten que lo hecho desde la tribuna del Salón de la Tesorería durante 8 años es prácticamente irreversible durante -al menos- una generación. Andrés Manuel López Obrador logró lo que se propuso: destruir el espíritu de la nación, para dejarnos inermes ante la idea de transformarnos en Cuba, con la diferencia de que en la Isla son 10 millones de habitantes, y en México sólo 130 millones. Nada más

Gregorio Ortega Molina

 

Lo que se avecina como futuro inmediato en el sector salud, gracias al decreto presidencial de universalización y credencialización, es más un cataclismo que un colapso. Es la crónica de una destrucción anunciada.

En 2014 fui internado en el 20 de Noviembre para un cateterismo cardiaco e instalación de stents. En 72 horas me dieron de alta, y no deja de azorarme lo que me narra mi familia de esa experiencia de hace doce años: sin aglomeraciones, con orden y respeto y puntualidad en los servicios. Sucedió todo lo contrario a lo experimentado durante el pasado mes de marzo. La angustia, más que la desesperación, se reflejó en los rostros de pacientes y familiares con los que topé, y con seguridad también en el mío y en los de los que acompañamos a nuestro paciente.

Sí, durante marzo maltrataron -camilleros y una que otra enfermera- a mi paciente, y me agredieron verbalmente y con sus actitudes, al punto de obligarme a levantar las heces fecales de ese enfermo mío, no quiero saber qué ocurrirá cuando el sistema esté totalmente rebasado. Con nosotros no fue personal, su conducta es producto del hastío y constatar que hay otra manera de hablar y solicitar un servicio. La educación hace la diferencia. Para acceder a una empatía con ellos se requiere humildad, y así procedimos.

Hay un pero adicional. La salud no se obtiene por decreto, es momento de preguntarles cómo combatirán la desnutrición, los usos y costumbres y esas parasitosis con las que muchos mexicanos nacen, sin contar que ya también descienden de narcodependientes, y que de ninguna manera podrán lograr y sostener el abasto total de medicamentos, pero se trata de creer a pie juntillas en la regeneración nacional.

El problema se agravará cuando constaten que lo hecho desde la tribuna del Salón de la Tesorería durante 8 años es prácticamente irreversible durante -al menos- una generación, lo que hará más difícil reconstruir el camino legal, restaurar las instituciones que dan aliento a la República, y decidir el destino de un documento constitucional que nada tiene que ver con el emitido en 1917. Nos han dejado sin parámetros constitucionales ni legales.

Andrés Manuel López Obrador logró lo que se propuso: destruir el espíritu de la nación, para dejarnos inermes ante la idea de transformarnos en Cuba, con la diferencia de que en la Isla son 10 millones de habitantes, y en México sólo 130 millones. Nada más.

@OrtegaGregorio

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